baloncesto

El Casademont se pide un triunfo en Turquía

Una victoria a domicilio en la tarde de este miércoles en Manisa aseguraría la clasificación para la segunda fase de la FIBA Europe Cup

Mc Fadden arma el brazo para lanzar.
Mc Fadden, un valor en alza en el Casademont.
José Miguel Marco

"Ganar fuera, significa tener opciones de pasar de fase", resumió sintéticamente Porfirio Fisac en la previa de la tercera jornada de la FIBA Europe Cup, antes de embarcar al mando del Casademont rumbo al mar Egeo. Allí, entrando por el golfo de Esmirna a la derecha, le espera esta tarde a las 17.00 el Manisa Büyükehir Belediyespor en un pabellón de nombre casi tan impronunciable como el del equipo titular de la instalación: Muradiye Sport Salonu. Esto es, hoy hay que ganar en el salón deportivo Muradiye...

Ganar para asegurar la clasificación, reiteraba hasta la saciedad Fisac. Ciertamente, en un grupito de solo cuatro equipos donde se clasifican dos, sacando los partidos de casa y ganando uno fuera, debería estar resuelta cualquier incógnita. El Casademont bien pudo capturar la anhelada victoria a domicilio en la segunda fecha competitiva, en el partido que perdió por un palmeo en el último segundo en la pista del Gravelines (70-69). Con que Mark Smith hubiera asegurado la posesión, botarla y tal, habría bastado. Pero no, le dio por penetrar, por tirar, y le pusieron un soberano gorro. Para más inri, los franceses exprimieron los pocos segundos que restaban y la enchufaron sobre la bocina. Y el tan deseado triunfo a domicilio quedó para hoy...

Desde entonces, desde el 13 de diciembre en que Mark Smith se pegó el tiro en el pie, han pasado bastantes cosas. Por ejemplo, que, lamentablemente, el pabellón del Gravelines, el Sportica Complex, ardió el 25 de diciembre. En Zaragoza, Mark Smith, que ofensivamente es un jugador trascendental en la estructura del Casademont, se lesionó y no ha viajado a Manisa. Tampoco se han desplazado por lesión el canterano Lucas Langarita y el último fichaje, el georgiano Rati Andronikashvili, que apenas pudo comparecer unos minutos en su debut del pasado fin de semana ante el Girona.

Se intuyen problemas en el juego exterior, sobre todo en la base. Y eso que Bell-Haynes es el mejor base de la FIBA Europe Cup. Problema, por tanto, cuantitativo, que no cualitativo. Pero, por muy bueno que sea, que lo es, no se puede funcionar con un solo base. Ni en la Liga ACB, ni en la FIBA Cup, ni en cualquier sarao medianamente serio. Además del estado de gracia de Bell-Haynes, también cabe subrayar el momento de Mc Fadden y de Watt, que, ausente Mark Smith, han asumido la responsabilidad anotadora.

El Manisa y todos los apellidos impronunciables que completan su nombre ocupa la quinta plaza de la Liga Turca. El hecho no constituye ninguna deshonra, pues delante de él solo habitan en la tabla clasificatoria el Anadolu Efes, el Fenerbahce, el Besiktas y el Pinar Karsiyaka. Cuidado con el nivel de esta competición: el Turk Telekom de Ankara, equipo censado en la Eurocup, pulula por la duodécima posición. En el Manisa, Pako Cruz (con ka de kilo), veterano alero mexicano con pasado en el Fuenlabrada, representa su mayor peligro exterior. Ya tiene 34 tacos Pako, pero la puntería la conserva. Por dentro, su su amenaza la abandera Emanuel Terry. Poco más dice el Manisa en la FIBA Europe Cup aunque juegue muy cerca del origen de Europa, a apenas 50 kilómetros de las puertas de Troya, en la colina de Hisarlik, allí donde el aqueo Ulises les regaló el caballo de madera que sigue trotando por el pensamiento occidental. Hoy no aguardan 10 años de guerra, como en Troya, ni nada que se le parezca. Tres mil años después, con ser mejores durante 40 minutos, bastaría para seguir en Europa... donde nació Europa.

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