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Partido España-Macedonia del Norte: baloncesto de altura en Zaragoza

España se mide con Macedonia del Norte en el cuarto partido de la fase de clasificación para el Mundial

El seleccionador español, Sergio Scariolo, da instrucciones a sus jugadores en el entrenamiento de ayer en el pabellón Príncipe Felipe.
El seleccionador español, Sergio Scariolo, da instrucciones a sus jugadores en el entrenamiento de ayer en el pabellón Príncipe Felipe.
ALBERTO NEVADO/FEB

Baloncesto de altura en Zaragoza. La selección española se mide este viernes con Macedonia del Norte, en el pabellón Príncipe Felipe (19.30, Teledeporte), en el que será su cuarto compromiso de la fase de clasificación para el Mundial de 2023. La presencia en el equipo nacional del aragonés Jaime Pradilla –jugador del Valencia Basket, pero formado desde infantiles en la cantera del Casademont–, aumenta aún más la atención mediática de una cita que, pese a la escasa entidad del rival, presenta numerosos atractivos para el espectador.

El partido, por ejemplo, permitirá testar la profundidad de banquillo del baloncesto español en ausencia de algunas de sus piezas más imponentes. No estarán hoy los jugadores que compiten en la NBA –Juancho y Willy Hernangómez, Santi Aldama, Usman Garuba, Sergi Ibaka y el lesionado Ricky Rubio–, ni tampoco los componentes del Real Madrid y el Barcelona, quienes finalizaron recientemente su participación en la Liga Endesa y se incorporarán a la selección el próximo mes de agosto. Sin embargo, España todavía dispone de una nómina de jugadores sobresalientes, de reconocido prestigio internacional, habituados a competir en escenarios supremos y ante adversarios de una exigencia máxima.

España, en este sentido, se halla actualmente en pleno periodo de renovación, después de haber perdido a una generación de ensueño, irrepetible, legendaria, que ha venido coleccionando éxitos mayúsculos durante los últimos 15 años:  dos títulos mundiales (2006 y 2019); dos platas (Pekín 2008 y Londres 2012) y un bronce olímpicos (Río de Janeiro 2016); y tres oros (2009, 2011 y 2015), una plata (2007) y dos bronces (2013 y 2017) en los Campeonatos de Europa. Pero ya no están los hermanos Gasol, ni Juan Carlos Navarro, ni José Manuel Calderón, ni Sergio Rodríguez, ni Felipe Reyes, entre otros, y por ello toca reinventarse.

"Evidentemente, hemos bajado mucho en talento. Pero el compromiso y los valores eternos de este equipo, a pesar de los recambios generacionales, se tienen que mantener visibles y reconocibles", sostiene Sergio Scariolo, quien recuerda que el combibado español "conserva los valores de cohesión, sacrificio y generosidad que le han hecho grande", porque "forman parte de su ADN" y son "absolutamente innegociables".

En la convocatoria de Sergio Scariolo se asoma de nuevo Jaime Pradilla, quien regresa a Zaragoza por la puerta grande, con su figura engrandecida, tras haber completado un notable curso en las filas del Valencia. El ala-pívot, de 21 años, se estrenó con el combinado absoluto en Skopie, el pasado mes de noviembre, precisamente ante Macedonia de Norte, y sigue contando con la confianza del seleccionador en el recorrido del equipo hacia la Copa del Mundo de 2023, donde España defiende su corona. El aragonés portará hoy el escudo de la selección en el pabellón Príncipe Felipe, al calor de sus familiares y amigos, en el que será uno de los días más emotivos de su carrera deportiva. Él ocupará el centro de la escena. Otro de los atractivos será la presencia de Santi Yusta, alero del Casademont Zaragoza, quien va recuperando su mejor versión tras haber superado dos lesiones de rodilla.

España acude al careo en una posición muy desahogada: es el único equipo que permanece invicto en el Grupo G, tras la celebración de las dos primeras ventanas de la FIBA, al haber capturado el triunfo en los tres compromisos disputados. El equipo nacional superó a domicilio a Macedonia del Norte (65-94), en la jornada inaugural; y doblegó después en casa a Georgia (89-61) y a Ucrania (88-74), en todos los choques con una actuación convincente, sin mácula, con una superioridad manifiesta.

Especialmente plácido resultó el duelo ante los bálcanicos, en Skopie, el pasado mes de noviembre. Entonces, España se agarró a la productividad de Yankuba Sima para destrozar a su adversario. El pívot finalizó la contienda con 28 créditos de valoración, fundamentados en 15 puntos, 7 rebotes, 2 asistencias y 6 faltas recibidas en 17 minutos de juego. Hoy tampoco se espera excesiva resistencia de un rival menor.

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