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Jaime Pradilla, jugador de la selección española: "Siempre es una alegría regresar a Zaragoza; la afición es genial"

El ala-pívot aragonés, de 21 años, jugará este viernes con la selección española en el pabellón Príncipe Felipe. Será su cuarto partido con el combinado nacional absoluto

Jaime Pradilla, en el pabellón Príncipe Felipe tras el entrenamiento de la selección.
Jaime Pradilla, en el pabellón Príncipe Felipe tras el entrenamiento de la selección.
Toni Galán

Jaime Pradilla regresa a su hogar, y lo hace por la puerta grande, con su figura engrandecida: portará este viernes el escudo de la selección española absoluta en su ciudad, al calor de sus familiares y amigos, en el que será uno de los días más emotivos de su carrera deportiva. Pese a su juventud (21 años), el ala-pívot se maneja en la pista como un veterano más, con una descaro y una personalidad admirables.

En Zaragoza, en el pabellón Príncipe Felipe, con la selección española absoluta... El partido de mañana atesora un importante valor emocional para usted.

Formar parte del equipo nacional ya supone una gran alegría, porque es el premio al trabajo realizado durante toda la temporada. Pero venir aquí, a mi ciudad, a mi casa, y poder jugar delante de mi familia y de mis amigos, sin duda hace que todo sea mucho más especial. Y el pabellón Príncipe Felipe seguro que estará prácticamente lleno, por lo que todos esperamos una gran fiesta y un gran espectáculo.

Además, Pradilla es un jugador especialmente querido por la grada.

Siempre he sentido el cariño de los aficionados, sí. Ymás todavía en mi ciudad, donde he nacido y donde me he criado. Y aún más en el Príncipe Felipe, donde, desde muy pequeño, conozco a todas las personas que trabajan ahí y me han recibido siempre con los brazos abiertos. Está claro que siempre es una alegría regresar a Zaragoza;su afición es genial.

¿Cómo vivió la primera llamada de Sergio Scariolo?

Sobre todo, con muchísima ilusión. Recuerdo que me pilló por sorpresa, porque no es nada fácil formar parte de este grupo con tantos y tantos grandes jugadores que hay en España. Sin embargo, en cuanto llegué a la concentración, todos mis compañeros me recibieron muy bien, con muchísimo afecto, y enseguida me hicieron sentir como uno más. Estoy muy a gusto, muy contento de formar parte de este equipo.

La fuerza del grupo es, precisamente, la principal seña de identidad de la selección española.

Sin duda. Aquí todos somos amigos. El equipo es un ejemplo de unión y compañerismo. Y no solamente los jugadores que estamos ahora mismo concentrados para estos tres próximos partidos. Durante estos días en Zaragoza hemos recibido la visita de Juancho (Hernangómez), de Rodrigo (San Miguel) o de Carlos (Alocén), quienes se han acercado a darnos ánimos y a mostrarnos su apoyo. Nos llevamos todos muy bien. Están siendo días muy especiales, porque sientes de verdad que estás con tu familia y vives momentos muy agradables.

Alocén sigue recuperándose de una grave lesión: sufrió, el pasado mes de mayo, la rotura completa del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.

Fue un duro golpe para todos. Lógicamente está fastidiado, porque una lesión así no es fácil de sobrellevar. Nosotros también estamos dolidos por su situación, porque todos los que conocemos a Carlos sabemos que es una persona increíble. Además, no es sólo lo que aporta en la pista, que es mucho, sino también todo lo que te da fuera de ella, que es mucho también. Todos le echamos de menos; aunque especialmente yo, porque hemos jugado desde muy pequeños siempre juntos y es como un hermano para mí. Pero volverá con más fuerza, de eso sí que estoy convencido.

Coincidió con él en las categorías inferiores del Casademont Zaragoza, en categoría infantil.

Sí. Yo empecé a jugar al baloncesto en el Club Baloncesto Zaragoza (CBZ), porque mis hermanos, Adrián y Cristian, entrenaban allí. Superé las pruebas y me cogieron, y recuerdo que desde el principio jugué siempre con gente más mayor que yo. Allí viví muy buenos momentos. Después me llamaron del Casademont para que me incorporase a su cantera, pese a contar con un año menos que el resto de los jugadores. Y acepté aquella propuesta, lo que me permitió, desde categoría infantil, crecer con jugadores como Carlos Alocén, Raúl Lobaco, Jaime Fernández o Vit Krejci.

¿Qué recuerda de aquella etapa?

Estoy orgulloso de haber crecido allí, porque el Casademont es un ejemplo en el trabajo de cantera. Todos y cada uno de los técnicos me ayudaron a formarme en todos los sentidos. Primero con Luis Arbalejo, después con Sergio Josa, luego con Jorge Serna, más tarde con Carlos Iglesias... Nunca olvidaré el trato que me dieron y todo lo que contribuyeron a mi crecimiento, tanto en el aspecto deportivo como en el personal.

De hecho, su estreno en la élite se produjo con el Casademont.

Así es. Fue en septiembre de 2018, contra el Baskonia, en la primera jornada de la Liga Endesa. Se lesionó Fran Vázquez, me llamaron para completar la convocatoria y acabé jugando algunos minutos. Entrar por la lesión de un compañero hace que la alegría del debut no sea plena. Además, para mí fue un partido algo extraño, ya que era mi primera experiencia en la ACB, con todo lo que supone, y encima jugué en una posición (pívot) diferente a la que vengo jugando ahora (ala-pívot). En cualquier caso, la ilusión por estrenarme en la máxima categoría fue enorme. Como todo, me sirvió de aprendizaje, para ir cogiendo confianza. Siempre le estaré agradecido al Casademont, y a Porfirio Fisac, por haberme concedido esa oportunidad, y todas las que llegaron después.

Su irrupción en el baloncesto profesional ha sido fulgurante, por encima de las expectativas generadas. Acaba de cumplir su segundo curso en el Valencia.

Estoy realmente contento de cómo me están yendo las cosas. La primera temporada allí muy difícil, porque además noté muchísimo el salto de jugar en la Euroliga a las primeras de cambio. Abandonar Zaragoza era una decisión arriesgada, ya que dejaba mi casa atrás para marcharme a otra ciudad y a un club en el que no tenía minutos garantizados. No tuve mucho protagonismo el primer año en Valencia, pero eso también pero me ayudó mentalmente y me permitió crecer.

En este segunda temporada sí ha multiplicado sus prestaciones.

El Valencia Basket cree mucho en mí, y eso es algo que el jugador siempre percibe. Cuando las cosas no iban tan bien, siempre noté el respaldo del club. Además, siempre tuve muy claro que iba a pelear al máximo por jugar, que iba darlo todo en los entrenamientos para ganarme un sitio en el equipo. Este año todo ha sido mejor, y no sólo porque haya tenido una mayor presencia en la pista, o porque haya ganado mucha más experiencia; también porque me he demostrado a mí mismo que puedo competir en la Liga ACB.

Y, también, en la selección española.

Es un orgullo estar aquí, con este gran grupo, con estos grandes jugadores. Pese a todo, no pierdo de vista que tengo 21 años y que, por ello, tengo todavía muchos aspectos que mejorar.

¿Y cuáles considera que son sus principales virtudes?

Intento ser un jugador enérgico, intenso, y ayudar siempre en defensa a todos mis compañeros. Y en ataque me gusta correr, abrir la pista. Mi objetivo es cometer el menor número de errores posible y, sobre todo, trato de dar el máximo en cada instante, sabiendo que debo ganarme a pulso cada minuto de juego.

Se estrenó con la selección absoluta el pasado mes de noviembre, en Skopie, frente a Macedonia.

Nunca olvidaré ese día. Fue un honor poder defender a la selección de España y, al mismo tiempo, poder representar en ella a mi tierra, a Aragón.

Lo hizo, además, con un rendimiento muy elevado: 6 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias en apenas un cuarto de hora.

Siempre que juego, intento aprovechar mi oportunidad y ayudar al equipo en todo lo que pueda. Me sentí muy cómodo en la pista, como me sucedió también después en los partidos ante Georgia y Ucrania. Ahora se trata de seguir trabajando, de intentar contar con más minutos y de mantener o superar el rendimiento. Y ahora más aún, al tratarse de un partido que se disputa en Zaragoza.

¿Tiene opciones de acudir al Eurobasket de septiembre?

No lo sé; eso son palabras mayores. Ojalá pudiera, y voy a trabajar al máximo para conseguirlo. Sin embargo, si al final no soy convocado, seguiré estando muy agradecido por esta gran oportunidad, por estar viviendo esta gran experiencia con la selección española absoluta. Y entonces dedicaré el verano a trabajar aún más y a intentar mejorar mi juego.

¿Opta España al podio continental?

Siempre. La selección siempre lucha por las medallas, independientemente de qué jugadores formen parte de ella. Nunca se puede dudar de este equipo, que siempre ha sabido sobreponerse a las dificultades y competir. Ahí está su palmarés. Antes, sin embargo, tenemos estos partidos de la fase de clasificación para el Mundial, y no podemos descuidarnos.

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