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El Casademont destroza al Gipuzkoa y gana crédito (99-71)

El conjunto aragonés recupera su esencia competitiva y supera con solvencia al conjunto vasco.  

Festival del Casademont Zaragoza. El cuadro aragonés recuperó su esencia competitiva y fue, por fin, un bloque generoso y solidario en los dos lados de la pista. Con unas responsabilidades perfectamente definidas en cada jugador, tuvo orden, disciplina táctica y una actitud ejemplar durante los 40 minutos del duelo. El resultado quedó plasmado en el marcador, con una victoria amplia y concluyente, incontestable, ante un rival que apenas resistió los primeros compases de la contienda. Después se descompuso, permanentemente superado por el soberbio despliegue del conjunto aragonés, y alcanzó el intermedio con una desventaja de 18 puntos (47-29). A partir de ahí, ya no tuvo carácter, fuerza ni capacidad competitiva para intentar siquiera la remontada.

A falta de que Luis Casimiro se incorpore hoy a los entrenamientos del equipo, fue Sergio Lamúa quien asumió ayer el mando. Y el preparador zaragozano manejó la plantilla con coherencia y sensatez, sin excentricidades. Lamúa puso orden en un equipo que parecía roto, desnortado, anárquico por momentos, y le hizo encontrar el camino correcto con sencillez y naturalidad -fiel a su carácter tranquilo, discreto y reposado-. La primera ventaja del duelo llegó desde el banquillo, con un gran planteamiento que dejó sin respuestas a su adversario.

Partido Casademont-Guipuzkoa
Partido Casademont-Guipuzkoa
José Miguel Marco

El Casademont fue siempre un bloque solvente, fiable, coral. En defensa supo entorpecer y aislar a los mejores jugadores del cuadro visitante; y en ataque, el conjunto aragonés se empleó con soltura y criterio en la mayoría de sus acciones: movió el balón con rapidez, detectó las flaquezas del rival y siempre halló situaciones muy ventajosas de tiro, sobre todo cuando explotó sus opciones en la pintura. Y se agarró además al extraordinario talento de Nico Brussino, quien ocupó el centro de la escena con una actuación colosal.

El Casademont inició el duelo con fuerza y determinación, emitiendo señales muy positivas en su juego. No sólo se empleó atrás con contundencia y vigor, sin desatenciones, sino que también atacó con templanza y criterio, buscando con paciencia la mejor opción. De esta forma, halló situaciones muy ventajosas desde todas las posiciones, con San Miguel brillando en la dirección: Hlinason golpeó bajos los aros, con dos canastas fáciles, mientras que Brussino y Dylan Ennis anotaron desde el exterior. Transcurridos 4 minutos de juego, el técnico de los visitantes, Marcelo Nicola, tuvo que detener el encuentro para frenar el arrollador comienzo de los zaragozanos (11-2).

Sin embargo, el tiempo muerto no modificó el paisaje. El Casademont -firme atrás, dinámico en la zona de vanguardia- siguió gobernando el partido con autoridad. Ni siquiera redujo el ritmo con las primeras rotaciones. Mientras, el Gipuzkoa careció de baloncesto colectivo, tuvo muchas dificultades para anotar y se sostuvo mayoritariamente por el talento individual de Dino Radoncic (8 puntos en el primer acto), ala-pívot del Casademont cedido este año al conjunto vasco. Al cierre del cuarto inaugural, el marcador premiaba con justicia el notable desempeño de los aragoneses (24-14), con Ennis (7 tantos), Brussino y Hlinason como jugadores más productivos.

Partido Casademont-Guipuzkoa
Partido Casademont-Guipuzkoa
José Miguel Marco

Después fue Sulaimon, con seis puntos consecutivos, quien asumió la responsabilidad ofensiva de los zaragozanos, ya en el segundo parcial. Las canastas del escolta y un certero triple de Nico Brussino castigaron las lagunas defensivas de los visitantes, que seguían con una desventaja de 10 tantos (33-23), al cuarto de hora de partido, pese a haber elevado considerablemente su facturación (9 puntos en 5 minutos). Y aunque Nicola volvió a parar el encuentro, su equipo continuó sin respuestas, sometido permanentemente por el despliegue ofensivo del cuadro aragonés. En este sentido, el Casademont no dio tregua alguna a su adversario, impulsado por la clarividencia de San Miguel y Brussino en la interpretación del juego. Un 2+1 del alero argentino estableció la máxima renta del choque (43-29), al filo del descanso, que amplió él mismo en la siguiente acción tras recoger un rebote y culminar con un mate un rápido contragolpe. Dos tiros libres de Dylan Ennis cerraron una primera mitad formidable del conjunto aragonés (47-29), muy superior a su rival en todos los órdenes del juego.

Nada cambió tras el descanso. El Casademont aumentó la distancia en los primeros compases de la reanudación, con Nico Brussino totalmente desatado en sus acciones de ataque. El argentino destrozó al Gizpuzkoa por todos los costados, y a su sobresaliente actuación se fueron sumando el resto de sus compañeros. El alero alcanzó la media hora con 30 créditos de valoración, fundamentados en 23 puntos -sin fallo en los tiros de campo-, 3 rebotes y 4 asistencias en 18 minutos de juego. Casi nada. Por entonces, el Casademont ya había sentenciado a su rival (78-46). A partir de ahí, Lamúa concedió minutos a los menos habituales, en un último cuarto de trámite que dejó buenos destellos de Aleix Font. El Casademont se ha reencontrado con su mejor versión y ha vuelto a sonreír. El equipo gana crédito para la recta final de la temporada.

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