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El Casademont Zaragoza cierra un año de ensueño

El equipo aragonés cierra este sábado ante el Baskonia un exitoso 2019: se alinea en la tercera posición, con 11 triunfos conquistados, y ya está clasificado para la Copa. En junio fue semifinalista de la Liga Endesa, se ha estrenado en la Champions League y reúne a una media de 9.150 espectadores por partido en el pabellón.

DEPORTES ENTRENAMIENTO DEL CASADEMONT BALONCESTO / 24-10-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
Los jugadores del Casademont, durante un entrenamiento en el pabellón Príncipe Felipe.
ARANZAZU NAVARRO

El Casademont es un equipo al alza. Por voluntad, compromiso y actitud, por intensidad y concentración, por fuerza y convicción, por su concepción colectiva del baloncesto, por su dinámica propuesta, por la brillantez de su juego, por su ambición desbordada, por su empeño y dedicación, por su capacidad competitiva, por su comunión con la grada... El cuadro zaragozano clausura hoy un año grandioso, de ensueño, prácticamente irrepetible, en el que ha conquistado éxitos de un valor incalculable para el patrimonio deportivo aragonés.

A lomos de un actitud modélica, la escuadra de Porfirio Fisac ya derribó todos los pronósticos el pasado mes de mayo, cuando se presentó en las eliminatorias por el título. Lo hizo tras finalizar la temporada regular en la sexta posición de la tabla, con 18 triunfos conquistados y con el mejor registro anotador de toda su historia (83 puntos de media por partido). Registros sobrecogedores para un conjunto que, por sus limitaciones presupuestarias, había iniciado la temporada con el único objetivo de sellar la salvación .

El Casademont, sin embargo, obró el milagro después, ya en el mes de junio: eliminó en los cuartos de final al poderoso Baskonia –precisamente su rival de este sábado–, y su colosal temporada le reportó otras tres importantes recompensas: su presencia en las semifinales de la Liga Endesa, donde se midió con el Barcelona; su clasificación para las competiciones europeas, que aporta prestigio al club y sitúa de nuevo a Zaragoza en el panorama internacional; y una armonía perfecta entre el equipo y la grada, que se ha traducido en un notable incremento en el número de aficionados.

Hasta 9.150 espectadores por partido acuden al pabellón Príncipe Felipe en la Liga Endesa, lo que supone un aumento de casi 1.500 seguidores con respecto al curso anterior. Únicamente el San Pablo Burgos (9.300) supera los registros de los aragoneses en el ejercicio actual. Además, en los dos últimos compromisos de los zaragozanos se superó la barrera de los 10.000 espectadores: 10.195 presenciaron en directo el triunfo contra el Real Madrid (84-67), el pasado 1 de diciembre; y, dos semanas más tarde, 10.041 seguidores respaldaron al Casademont en el partido contra el Fuenlabrada (75-65).

El Casademont cerrará hoy 2019 con un duelo de altura, de máxima exigencia, contra uno de los equipos más rutilantes del panorama continental: recibe al Baskonia (20.30), un rival inestable e irregular, con importantes dudas en su juego, pero con argumentos suficientes para capturar el triunfo en cualquier escenario. Un aspirante a todo, un conjunto de Euroliga, con jugadores de primer orden, que además se presenta a la cita marcado por los rigores de la clasificación: tras su repetidos tropiezos, está obligado a sumar la victoria en Zaragoza para no comprometer aún más su participación en la Copa del Rey. «Es un partido de una ambición máxima», advierte el entrenador de los aragoneses, Porfirio Fisac, quien recuerda los «numerosos recursos»#que tiene en su plantilla el Baskonia.

El Casademont aguarda la cita sereno y confiado; avalado por su intachable trayectoria; sin preocupaciones, sin sobresaltos, sin presión; sin lastres ni obligaciones. Instalado en la tercera posición de la tabla, con 11 triunfos facturados, el equipo zaragozano está completando la mejor primera vuelta de toda su historia. Ya ha garantizado su presencia en la Copa del Rey, cuando todavía restan tres jornadas para alcanzar el ecuador de la temporada; y ahora aspira a acudir al torneo como cabeza de serie, una ambición que también tiene a escasos centímetros de distancia: logrará su propósito si gana cualquier de sus tres siguientes compromisos de la Liga Endesa –Baskonia, Andorra y Tenerife–; o, en su defecto, si el San Pablo Burgos, quinto clasificado, pierde cualquier de sus tres próximos encuentros –Herbalife Gran Canaria, Barcelona y Obradoiro–.

El conjunto de Fisac acude al partido en un momento especialmente productivo. De hecho, ha encadenado cinco victorias de manera consecutiva en la Liga Endesa, igualando la mejor racha de su historia, tras haberse impuesto al Baxi Manresa (86-79), al Real Madrid (84-67), al Estudiantes (67-85), al Fuenlabrada (75-65) y al Unicaja de Málaga (75-81). Una intachable racha que tratará de prolongar hoy, frente al Baskonia, en un escenario donde sus rivales se vienen manejando con una dificultad manifiesta.

Porque el Casademont, en el presente curso, se muestra especialmente fiable al calor de sus aficionados. En la Liga Endesa, los aragoneses sólo han cedido en su pista frente al Joventut de Badalona (90-92), y en un duelo que resolvió en el último segundo desde la línea de personal. Mientras, en Zaragoza ya han superado a dos de los equipos más imponentes de Europa –Real Madrid (84-67) y Barcelona (69-63)–, y también han ganado al Obradoiro (96-64), al Bilbao Basket (84-61), al Manresa (86-79) y al Fuenlabrada (65-60). Argumentos para seguir soñando.

Fisac recela de un rival en crisis

"Nos enfrentamos con un equipo de Euroliga", advierte el entrenador del Casademont Zaragoza, Porfirio Fisac, consciente del "gran potencial" del Baskonia. El conjunto vitoriano es un bloque imprevisible, inestable e irregular, muy alejado de su verdadera dimensión. Y está ofreciendo un rendimiento desalentador en los dos lados de la pista, tal y como ha evidenciado en sus últimos compromisos.

Su indecisa trayectoria conllevó la destitución de Vladimir Perasovic el pasado día 20, tras encadenar dos contundentes derrotas en la competición europea –frente al Valencia (105-77) y el Real Madrid (55-77)–. Sin embargo, lejos de reaccionar, el Baskonia protagonizó otras dos deficientes actuaciones: el pasado domingo cayó en Vitoria frente al Burgos (74-82), con Josep Maria Berrocal como entrenador, tras encajar hasta 28 puntos en el último cuarto; y el pasado jueves, en la Euroliga, fueron permanentemente superados por el Alba Berlín (81-57), por entonces el antepenúltimo clasificado, en el estreno en el banquillo de Dusko Ivanovic.

"Es un gran rival –insiste el técnico del Casademont–. Se trata de un equipo herido, pero muy peligroso porque, además, se está jugando sus opciones de acudir a la Copa del Rey", recuerda Fisac, que también se refiere a la presencia de Ivanovic en el banquillo vitoriano: "Va a imprimir carácter, fuerza y energía a la plantilla", añade.

El preparador balcánico intenta reactivar ahora a un bloque deprimido y desencantado, sin alma, sin carácter, que viene emitiendo síntomas preocupantes desde el inicio de la temporada. En la Liga Endesa, los vascos ya han encajado siete derrotas, tras haber claudicado frente al San Pablo Burgos (74-82), el Barcelona (95-87), el Unicaja de Málaga (77-78), el Bilbao Basket (79-75), el Real Madrid (89-91), el Montakit Fuenlabrada (80-92) y el Andorra (97-82). Su rendimiento ha estado lastrado, entre otros aspectos, por las lesiones Granger y Garino, ambas de larga duración.

Tornike Shengelia, con 17,4 puntos y 5,6 rebotes por partido, representa la principal amenaza de los vitorianos en el presente ejercicio. Sin embargo, el Baskonia cuenta en su plantilla con otros muchos recursos. Por ejemplo Pierria Henry, quien factura 12,6 tantos por duelo, con un 47% de efectividad en los lanzamientos triples; además de Shavon Shields (10,6 puntos) y Matt Janning (9,1) en la línea exterior. Por su parte, por dentro disponen de piezas intimidantes, con unas capacidades físicas sobresalientes, como Youssoupha Fall (2,20 metros de estatura) y Michael Eric.

Al margen de la ausencia de Renaldas Seibutis, lesionado desde el inicio del curso, en el Casademont es duda la participación de Javier Justiz, quien sigue arrastrando problemas en la rodilla derecha. "Estamos sufriendo mucho, porque Javier no puede entrenar ningún día. Tenemos que ir siempre a cuentagotas con él», confiesa Fisac, quien no oculta su «gran preocupación" por la situación del pívot.

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