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Ennis vuelve en la tormenta

El canadiense volvió a jugar con el Casademont Zaragoza, un regreso en el día más gris y plomizo del equipo en toda la temporada.

Dylan Ennis en su presentación como nuevo jugador del Casademont Zaragoza.
Dylan Ennis en su presentación como nuevo jugador del Casademont Zaragoza.
TONI GALAN

Ante un partido así, caben pocas historias que rescatar en el Casademont más gris, plomizo y lluvioso de toda la temporada. Atrapado en el huracán que desató Valencia Basket en La Fonteta, a los aragoneses, su baloncesto se le arrugó y se le aplastó, deshecho por el asombroso acierto de los locales. Una tormenta imparable en ataque a la que la pizarra de Porfirio Fisac no pudo instalarle ningún dique de contención. Ante ese ciclón, en Casademont, más vale observar a los argumentos que puede traer el futuro más próximo. Y en ese aspecto, el nombre de Dylan Ennis constituyó un punto en el que detenerse en medio del aguacero.

El canadiense jugó sus primeros minutos en esta segunda etapa en Zaragoza. Un regreso en el peor momento, en la tarde más aciaga. Fue como debutar agarrado a un madero en pleno temporal. Con el número 31 en el pecho, entró de nuevo en pista como jugador de Casademont a falta de cuatro minutos para finalizar el primer cuarto, cuando Valencia ya había pulsado el acelerador de su baloncesto y lanzaba morteros imposibles contra la canasta zaragozana. Porfirio Fisac le dio a Ennis 18 minutos en el partido, todos ellos como base, en un rol semejante al que desempeñó hace dos temporadas en el conjunto aragonés. Es el primer aviso sobre las funciones y protagonismo que le tiene reservado el entrenador a Ennis, al menos, hasta que la espalda conceda un alivio a Rodrigo San Miguel. La versatilidad del canadiense es uno de los rasgos que explican la apuesta de Pep Cargol por esta contratación. Su baloncesto le permite moverse por todas las posiciones exteriores, y esa polivalencia abarca una cobertura de amplios términos: desde las ausencias de Seibutis, por ejemplo, a la baja de San Miguel.

De momento, todo apunta a que Ennis coincidirá más en pista con Dj Seeley que con Carlos Alocén. En sus primeros minutos de su vuelta a Zaragoza, al canadiense le costó engranar. Es obvio, y natural, que aún esté alejado del idioma del equipo, desconectado de esa dinámica tan singular, artesanal y milimétrica organizada y dirigida por Porfirio Fisac. En su aparición en el primer cuarto, Ennis se diluyó en sus acciones cercanas a las canasta y le costó la toma de decisiones. Ya sabíamos, no obstante, que no estamos ante un base especializado en la gestión del juego sino, más bien, en la producción anotadora. Sin embargo, con el partido ya liquidado, en el último cuarto, el canadiense comenzó a establecer lazos con sus compañeros y su motor atlético arrancó: encestó ocho puntos, dos desde el triple, y emitió destellos del jugador que tan buen rendimiento dejó en su breve paso por Zaragoza hace menos de dos años. Su hoja de presentación la completaron tres rebotes ofensivos, una asistencia, una pérdida y 3 de valoración. Un aperitivo en su primer día, a la espera de que el sol vuelva a salir en el Casademont.

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