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El Tecnyconta jugará el 'play off'

El equipo aragonés supera al Manresa 83-74 y finaliza la competición regular en la sexta posición. Se medirá con el Baskonia en los cuartos de final

El Tecnyconta ha vuelto entre los grandes. Finalmente jugará el ‘play off’ por el título, tras doblegar este domingo al Manresa, en la última jornada de la competición regular, y sumar su decimoctavo triunfo de la temporada. Un éxito de calado para una plantilla que, tras haber acometido hasta once nuevas incorporaciones el pasado verano –además de un nuevo técnico–, había iniciado el curso con el único propósito de sellar la salvación. Sin embargo, el cuadro aragonés, cada vez más cuajado y seguro de sus fuerzas, fue creciendo con el discurrir de las jornadas hasta adquirir una seguridad admirable en su juego, una convicción capaz de amedrentar a cualquier adversario por muy elevados que fueran los obstáculos a sortear.

El conjunto zaragozano, de esta forma, se presentó al último partido de la Liga regular en una situación privilegiada: a una sola victoria de las eliminatorias por el título. Y al final consumó la hombrada con otra notable actuación en el pabellón Príncipe Felipe, un escenario exigente, prácticamente inabordable, donde sus oponentes se han venido manejando con una dificultad manifiesta a lo largo de la temporada. De hecho, el Tecnyconta ha capturado 11 triunfos al abrigo de su afición, otro pilar fundamental en su exitoso recorrido hacia la gloria. La escuadra aragonesa finaliza el curso alineado en la sexta posición de la tabla, por lo que se medirá ahora con el Baskonia -tercer clasificado- en los cuartos de final del play off’, en una eliminatoria que se desarrollará al mejor de tres partidos.

El Tecnyconta, además, ya se ha asegurado su participación el próximo curso en las competiciones continentales, lo aportará prestigio al club y situará de nuevo a Zaragoza en el panorama internacional, además de conllevar un atractivo premio para los aficionados.

No resultó fácil conquistar este domingo una nueva victoria. No se esperaban concesiones del Manresa, la principal revelación de la temporada. El cuadro catalán, pese a su condición de recién ascendido, ha completado un curso de ensueño en su regreso a la élite, pese a haber padecido innumerables contratiempos a lo largo de la competición. En este sentido, ha ido perdiendo a sus efectivos con el paso de las jornadas, aunque ha sabido sobreponerse a las adversidades con una determinación ejemplar.

De la plantilla inicial se marcharon Marko Lukovic, Justin Doellman, Siim-Sander Vene, Nikola Dragovic, Jokubas Gintvainis y también su jugador más productivo, Alex Renfroe, quien venía promediando 14 puntos, 6 asistencias y 18,5 créditos de valoración por duelo. Además, este domingo se presentó a la cita con tres ausencias de envergadura, Ryan Toolson, Erik Murphy y Corey Fisher. Inconvenientes que el Manresa, durante el curso, ha podido compensar por el quehacer metódico de Joan Peñarroya, cuya presencia impregna el vestuario de un aroma marcial, de carácter, astucia y arrojo. Su ideario no admite desatenciones, tal y como evidenció este domingo en Zaragoza, ofreciendo en todo momento un notable resistencia a la derrota. Pese a perder este domingo, los manresanos también jugarán el ‘play off’, tras caer el Tenerife en Fuenlabrada. El baloncesto, en este sentido, también decidió ser justo con el cuadro catalán.

El equipo visitante adquirió un renta de cinco puntos en los primeros compases, con tres tiros libres de Zubcic y una canasta de Pere Tomás; pero el cuadro local respondió con prontitud, con un triple de Okoye y una penetración de McCalebb, para igualar la contienda a los dos minutos de juego (5-5). Radovic, en el bando aragonés, y Lundberg y Zubcic, por parte de los manresanos, se marcharon al banquillo en el ecuador del primer acto con dos faltas personales cada uno.

Era la consecuencia de un partido áspero, trabado, intenso y trepidante, sin apenas tregua entre los contendientes. Los zaragozanos se distanciaron, poco después, con un lanzamiento de Barreiro desde el perímetro (14-10), aunque el Manresa reaccionó por mediación de Sergi García, jugador formado en las categorías inferiores del Tecnyconta, también desde la línea de 6,75 (14-13).

En los últimos instantes del cuarto, los de Fisac elevaron su solvencia en las labores de contención y, al mismo tiempo, se manejaron con mayor criterio en sus acciones de ataque. Una mejoría que se tradujo en el marcador (19-15), tras un brillante jugada individual de Fran Vázquez, a los 10 minutos del choque. Mientras, el Manresa fiaba gran parte de sus ofensivas al lanzamiento triple (2 de 13), un solución siempre inquietante.

En el segundo acto, el Tecnyconta mantuvo sus prestaciones defensivas, lo que anuló gran parte de las embestidas de su adversario. Los locales edificaron una ventaja de siete puntos antes del cuarto de hora (30-23), aunque los visitantes seguían sin desencajarse. Al contrario, se agarraron a los puntos de Zubcic y de Álvaro Muñoz, y a la capacidad de intimidación de Lalanne en la pintura, para continuar optando a la victoria con decisión (32-29).

Okoye, con un certero triple, estableció la máxima renta del choque al filo del descanso (38-29), lo que conllevó el tiempo muerto de Joan Peñarroya. A partir de ahí, bastaron dos desatenciones del cuadro aragonés, y dos jugadas individuales de Pere Tomás, ambas cerca del aro, para que los catalanes redujeran distancias justo antes de alcanzar el intermedio (38-33). Los manresanos seguían creyendo, pese a su inusual desatino en el tiro exterior. Por entonces, presentaban un 14% de efectividad desde el perímetro, tras haber convertido 3 de sus 21 lanzamientos triples.

En la reanudación, el Manresa saltó a la pista con furia y determinación, y -ahora sí- con un acierto devastador desde la línea de 6,75. De hecho, anotó tres triples consecutivos -Pere Tomás, Zubcic y Sergi García- en apenas dos minutos, y se situó a sólo dos puntos de los zaragozanos (46-44). Por entonces, el Tecncyonta ya sabía que su destino era sufrir, que no iba a obtener el triunfo sin dar el máximo de sus posibilidades. Los catalanes no sólo amenazan en el tiro exterior, sino que también se aplicaban atrás con mucha mayor energía que en el primer periodo.

Y el Tecnyconta se manejaba ahora con una incomodidad imprevista. Un nuevo triple, en esta oportunidad de Álvaro Muñoz, igualó la contienda a los 27 minutos de juego (52-52). Porfirio Fisac tuvo que detener el encuentro, sobre todo para fortalecer una defensa que comenzaba a presentar importantes fisuras. Al menos, había un dato muy favorable para el conjunto local: tres de los mejores jugadores del Manresa -Zubcic, Lalanne y Sakho-, contabilizaban cuatro faltas personales cada uno antes de la media hora de partido. Una rémora gigantesca para un equipo muy mermado por las bajas, con una escasa profundidad de banquillo.

En los últimos compases del acto, emergió la figura de Bo McCalebb para neutralizar la reacción de los manresanos. El base, con tres canastas seguidas, aportó oxígeno al Tecnyconta en un instante especialmente comprometido, y los zaragozanos pudieron cerrar el tercer cuarto con una ventaja de cuatro puntos en el marcador (61-57). El duelo era tenso, duro, de una exigencia máxima.

En el tramo definitivo, el Manresa se empleó con mayor acierto en sus primeras acciones (61-61), por su firmeza atrás y su mayor templanza en sus jugadas de ataque. Incluso llegó a ponerse por delante, en el minuto 32, después de una fácil canasta de Lalanne bajo los aros (61-63). Después de un nuevo tiempo muerto de Porfirio Fisac, el Tecnyconta mejoró sus aspecto en los dos lados de la pista. Sobre todo porque el equipo local, por momentos indeciso, alimentó su autoestima y recuperó su seguridad habitual. De esta forma, volteó nuevamente el marcador tras un mate de Fran Vázquez, y se distanció después con tres triples consecutivos: primero de Seibutis, posteriormente de Alocén y más tarde de Stan Okoye (78-69). Restaban tres minutos para la conclusión y los aragoneses, por fin, comenzaban a derribar el sólido muro de los catalanes. De hecho, ni siquiera cedió entonces en el Manresa, que insistió hasta el final, aunque ya sin fuerzas para sorprender a los locales.

Así que el desenlace fue justo y premió al más tenaz. Se desató entonces la locura. El Tecnyconta, ya un equipo de ‘play off’, fue despedido con una ovación atronadora, emocionante, unánime y sincera, a todas luces merecida. Era el reconocimiento a un rendimiento y una actitud sobresalientes.

El justo premio a una plantilla distinguida por su determinación y responsabilidad, por su compromiso y su tenacidad, por su ambición y su descaro, por su ejemplar comportamiento en cada una de sus actuaciones. Un bloque unido, sólido, enérgico y vigoroso, con una variedad táctica muy interesante y con una fe inexorable en sus posibilidades de triunfo.

A lomos de una actitud modélica y una capacidad competitiva colosal, el Tecnyconta ha acabado derribando todas las previsiones con su presencia entre los ocho primeros clasificados. La recompensa, mayúscula, llega tras otra actuación de mérito al abrigo de su entusiasta afición, en un escenario que registró este domingo la mejor entrada del año (10.106 espectadores en las gradas). Fue una jornada festiva. Un epílogo de fábula para un equipo fabuloso.

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