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Antonio Hernando, el campeón de ajedrez con enfermedad de Wilson que también gana en la partida de la vida

Tiene 62 años y los primeros síntomas de este trastorno del metabolismo se manifestaron a los 19. Tigre Wilson es su apodo y, sobre su pasión, dice, “es un motivo para luchar”.

Antonio Hernando, con dos de los últimos trofeos de ajedrez que ha ganado.
Antonio Hernando, con dos de los últimos trofeos de ajedrez que ha ganado.
Heraldo.es

Es siete veces campeón absoluto de Zaragoza de Ajedrez Relámpago, un torneo de partidas rápidas con un tiempo limitado a cinco minutos, y la única persona con vida que ostenta el título de Maestro Nacional de Ajedrez, otorgado por la Federación Española de Ajedrez a jugadores por determinados méritos. Se llama Antonio Hernando, aunque todos lo conocen como Wilson, por ser el nombre de la enfermedad rara que padece.

Fue su madre la primera que lo empleó para referirse a él, que a sus 62 años tiene su enfermedad más que asumida. Motivado por su pasión por los felinos, él mismo le colocó la coletilla de tigre al apodo y, cuando envía un correo electrónico, es Tigre Wilson quien escribe. El email es una de las formas con las que mejor se comunica Antonio, que sufre disartria (dificultad para articular el habla) a consecuencia de su enfermedad. Nació con este trastorno del metabolismo cuyos primeros síntomas se manifestaron cuando tenía 19 años. “Es una enfermedad rara, progresiva y sin tratamiento. Es mortal”, resume.

En su caso, los síntomas más significativos son cirrosis de hígado, la ya comentada dificultad del habla así como de movimiento, deterioro en las vértebras lumbares y muy poca habilidad manual. Además, su enfermedad le ha producido lesiones cerebrales que le afectan gravemente cuando compite en ajedrez. “Para mantener una buena concentración no puedo comer nada porque, para hacer la digestión el cuerpo utiliza sangre y al cerebro le llega menos. A una persona sana, aunque le afecta, lo hace muy poco pero a mí, mucho, debido a mis lesiones. Por eso, incluso cuando la competición se desarrolla durante varios días consecutivos, estoy todos ellos sin ingerir ningún alimento”, explica Antonio.

“Los ocho años del colegio los saqué en tan solo tres, porque entonces se podía adelantar más cursos que ahora. El Bachiller Superior, que eran dos años más, lo terminé en tres meses”

Esta es una de las piedras que la enfermedad de Wilson está poniendo en el camino de este campeón de ajedrez, pero no la única. “También me impide anotar las jugadas en las partidas estándar. A causa de mi poca habilidad manual y distonía, no se entiende lo que escribo”. Para poder seguir compitiendo, Antonio está exento de hacer estos apuntes pero, como es obligatorio para el resto de jugadores, se le quita algo de tiempo para compensar al rival. Pese a todo, el ajedrez sigue muy presente en su vida y es el actual campeón de veteranos, que engloba a los jugadores mayores de 50 años.

Su afición por este deporte comenzó a los 11 años, cuando su tío le enseñó a mover las piezas. Desde entonces, y al mismo tiempo que su enfermedad avanzaba, él seguía aprendiendo más y entrenando para ser el mejor en ajedrez. “A nivel de competición exige mucho estudio. Internet y la informática son los grandes aliados del ajedrecista ahora, porque puedes ver en directo los grandes torneos y estar al día de las novedades. Además, las bases de datos de partidas (hay millones) y los programas de ajedrez permiten desmenuzar el juego de los jugadores”.

Antonio es modesto y asegura que para estar a su nivel no hace falta tener un don especial pero sí otras cualidades, como la concentración, la memoria y la atención distribuida. Características que este campeón de ajedrez tiene desde pequeño y le hicieron despuntar también en el terreno académico. “Los ocho años del colegio los saqué en tan solo tres, porque entonces se podía adelantar más cursos que ahora, que solo permiten ir dos por delante. A continuación, el Bachiller Superior, que eran dos años más, lo terminé en tres meses”. Una expediente brillante que Wilson consiguió mientras su habilidad mental seguía desarrollándose frente al tablero de ajedrez.

Cuando los síntomas de su enfermedad empezaron a manifestarse, Antonio estaba trabajando pero tuvo que dejar de hacerlo y, al tiempo, recibió la invalidez absoluta. El ajedrez siempre ha sido su refugio, incluso cuando no sabía sobre su dolencia. También siente pasión por el futbolín y, aunque ya no puede practicarlo, siempre que puede asiste a torneos. Estas dos disciplinas ocupan su corazón y desde hace 30 años, también se unen en un torneo, el Torneo Wilson. “Lo auspicia la Federación Aragonesa de Ajedrez en homenaje a mí y se compite en ajedrez, futbolín y guiñote. Con la pandemia se ha dejado de celebrar pero se llegaron a organizar 28 ediciones”.

Aglutina numerosos títulos, compite por toda España y también fuera, sobre todo en Francia, tiene un torneo en su honor… Son logros importantes pero ninguno lo es tanto como el seguir adelante cada día pese a sus limitaciones y al deterioro progresivo que le va causando su enfermedad. “Para mí el ajedrez es un motivo para luchar en esta vida”, sentencia Antonio Hernando, Wilson para los amigos, quien además de ser campeón de ajedrez, todos los días gana en la partida de la vida. 

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