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fútbol base

Un colegiado aragonés, aplaudido al final de un partido por su arbitraje didáctico

El turolense Marcos Cote fue ovacionado al final del encuentro Rey Fernando-Olivar infantil por su actuación formativa. "Nuestro objetivo tiene que ser potenciar los valores del deporte", asegura. 

Marcos Cote durante el partido entre el Rey Fernando y el Olivar infantil del pasado fin de semana.
Marcos Cote durante el partido entre el Rey Fernando y el Olivar infantil del pasado fin de semana.
Heraldo.es

En reducidas ocasiones, un árbitro es protagonista después de un partido por una información positiva. Habitualmente, los colegiados son noticia por la polémica, por una decisión discutible o, en el peor de los casos, por un intento de agresión. Sin embargo, Marcos Cote Aragón, colegiado turolense, ha sido protagonista este fin de semana por la cerrada ovación que recibió a la conclusión del encuentro entre el Rey Fernando y el Olivar de categoría infantil. Por extraño, por diferente, es noticia. 

Su arbitraje didáctico, su paciencia con los jugadores y su ánimo constructivo terminó como no suele ser habitual: con un pasillo al árbitro a la salida del campo, la felicitación de los padres y el agradecimiento de los chavales. "Fue sorprendente y emocionante, la verdad", reconoce el propio Cote. "Mi actuación fue la que siempre intento hacer en este tipo de categorías, siendo cercano con el jugador, tratándole de explicar las normas porque si no explicas el reglamento es cuando suelen venir después los problemas", asegura. 

Gerónimo Gargallo, entrenador de El Olivar, confirma su buena labor arbitral. "Si ganamos 1-5 (así terminó el partido) y se habla del árbitro, es importante. Cuando realizaba algún cambio, mis jugadores me comentaban que el árbitro estaba siendo muy amable y explicando todas las dudas en las faltas e infracciones", relata. Juan José Armingol, coordinador del Rey Fernando, reafirma la versión del técnico del Olivar. "Todos los padres de los dos equipos se juntaron al final del partido para aplaudir y reconocer la actuación arbitral. Incluso lo chavales al ver a sus padres aplaudir se unieron", explica.

El colegiado, sin embargo, se resta importancia: "No hice nada que no trate de hacer siempre que pito a los chavales. Quiero que a los árbitros se nos vea como a un deportista más con un rol diferente, pero no como a un castigador. Somos una figura que es parte del juego y que permite que se desarrolle como tal", afirma. "El árbitro no impone la autoridad, la autoridad se la gana en el campo con su comportamiento. La actitud es lo que marca que un arbitraje sea bueno o no y nunca hay que confundir actitud con chulería", agrega.  

Veterano del arbitraje (lleva 17 años en activo y ha pasado por Segunda División B, Tercera...), Cote está viviendo ahora una de sus etapas más complejas como profesional: pitar en tiempos de coronavirus. "Son partidos extraños, con mascarillas y aforos reducidos, pero mi experiencia es que se está respetando muy bien el protocolo y todos los implicados están cumpliendo con responsabilidad", subraya. "Tengo más dudas de lo que pasará cuando lleguen las altas temperaturas, con fuerte calor y se empapen las mascarillas, pero de momento los jugadores están teniendo un comportamiento ejemplar", remata. 

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