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El Casademont busca ante el Sassari la salida del laberinto

El conjunto aragonés, en crisis de juego y de resultados, persigue una victoria aclaradora ante los italianos en la BCL. 

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Sergio Hernández alienta a sus jugadores al saltar a la pista.
Guillermo Mestre

El Joventut nos ganó defendiendo tres minutos (95-100), el Barça nos superó silbando (107-88), hasta el Estudiantes también nos metió un capazo (104-113). El oprobio de Bamberg sencillamente ya pertenece por derecho a la historia negra del club (117-76)... Metiendo muchos puntos, el Casademont había enderezado su marcha en la Liga ACB aprovechando la porción amable del calendario. Metiendo muchos puntos, pero encajando más todavía, el conjunto aragonés se ha quedado sin opción al ‘play off’ en la ACB y está comenzando a dudar en Europa, el único camino que le resta hacia el éxito en el actual curso. Metiendo muchos puntos y encajando más, decía, el colectivo que gestiona Sergio Hernández se ha introducido en un laberinto del que debe escapar de inmediato si quiere salvar la temporada. Hoy mismo debe salir, avanzando en su clasificación en la Basket Champions League ante el Dinamo de Sassari.

"Metemos muchos puntos porque tenemos muchas posesiones. Y no somos los Warriors. Si pierdes jugando a muchos puntos, deja de ser negocio", dijo ayer Sergio Hernández en honroso acto de contrición. "No hemos hecho las cosas bien en los últimos partidos. Somos los primeros en reconocerlo", subrayó. Cambiemos de balón. El Real Madrid de Vujadin Boskov perdió una vez 9-1 contra el Bayern de Múnich. «Es mejor perder una vez por nueve goles que nueve veces por un gol», aseguró el técnico del Madrid y exentrenador del Real Zaragoza. Viajemos de Múnich a Bamberg. Las dos ciudades están en Baviera... Es mejor perder una vez por 41 puntos que 41 veces por un punto...

Además de una derrota lindante entre la hilaridad y la indignación, el Brose Bamberg desnudó al Casademont. Se tocó suelo, aseguran. Ojalá. Desde luego, es ciertamente complicado jugar peor. Los resultados ante el Obradoiro, el Estudiantes en Madrid, el Bilbao aquí y en Bilbao, el Fuenlabrada y el Betis aquí y en Sevilla le alejaron del descenso; pero, jugando así, sin defender, era complicado que lo aproximaran a alguna meta sustancial. La rachita positiva tuvo más repercusión matemática que baloncestística. Ahora, el Joventut, el Barça, el Bamberg y hasta el Estudiantes lo han bajado de la nube. Porque jugar a muchos puntos necesariamente no implica jugar bien al baloncesto. El Joventut de Zeljko Obradovic fue Campeón de Europa anotando 59 puntos ante el Olympiakos de Zarko Paspalj y Roy Tarpley. Y jugando sensacional al baloncesto, tiple final de Corny Thompson incluido. Se pueden meter 100 puntos y no jugar a nada. Se pueden meter 59 y jugar mejor que nadie en Europa.

Además de una distorsionadora hiperproducción de puntos, se han alterado los roles. Roles no es una marca de reloj de lujo..., sino algo esencial en el funcionamiento de todo colectivo. Problema de base es haber tenido cinco bases y seguir sin jugar con un base puro. Ahora, el titular es Sulaimon... La añoranza de Alocén aparece diáfana. Por fuera, el rol dominante lo ha asumido y, lo que es peor aún, se lo han concedido a Dylan Ennis. Amable, cariñoso, Ennis es una grandísima persona fuera de la pista. En la pista, jugador sin esquemas. Él mismo es su esquema. Ante equipos medios y bajos, decide él la victoria o la derrota en función de su rendimiento, en vez de decidir el resultado en función del aporte de todo el equipo. Ante cualquier conjunto notable, desde luego, darle la pelota equivale a perder el partido. Toda rehabilitación posible pasa por decirle a Ennis que, además de mirar la canasta, debe mirar a los cuatro compañeros. Sin balón, si hablamos de defender, qué decir de Ennis... Cualquier ‘scouting’ del rival, quizá no se aclare cómo ataca el Casademont, pero tendrá clarísimo por dónde debe atacar al Casademont... Confiemos en la reacción, porque hay jugadores con talento, hombres a los que hemos visto jugar como se debe al baloncesto, en los dos aros: Brussino, por supuesto Barreiro, hasta Benzing cuando se pone. Dentro, el aporte de Harris ha sido notable, pero Wiley ha alterado los roles, que, como hemos dicho antes, no es una marca de peluco fetén... Con Wiley, ha jugado menos Hlinason. Y Hlinason debe jugar. Todos deben jugar, que no equivale necesariamente a meter puntos.

Y dicho todo esto, hoy hay que ganarle al Sassari para abrochar la clasificación en la BCL. Y sobre todo, salir del laberinto Y el jueves, a por el Nymburk. Pero, ante todo, encontrarnos como equipo.

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