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Once aragoneses participan con sus perros este fin de semana en el campeonato de España de mushing

La cita nacional se celebra en la localidad soriana de Ólvega y se compite corriendo, en bici o en un patín, siempre con la tracción canina como elemento común.

Sergio Izarre con su perro, Quick, en una carrera de canicross.
Sergio Izarre con su perro, Quick, en una carrera de canicross.
Heraldo

Once aragoneses participan este fin de semana en el campeonato de España de mushing, una disciplina deportiva en la que interviene la tracción canina. Las modalidades son tres, canicross, bikejoring y patín. Todas tienen en común al perro como protagonista, acompañado por una persona, ya sea corriendo, en bicicleta o con un patín adaptado a esta práctica.

Tras mucha incertidumbre y gracias a un protocolo de seguridad anticovid perfectamente diseñado, la cita nacional ha salido adelante y se celebra en la localidad soriana de Ólvega. Con algunas adaptaciones de seguridad, el campeonato se va a celebrar con la mayor normalidad posible, dentro de las circunstancias. Lo organizan los clubes Mushing Ólvega y Solorunners Evolución, junto a la Federación Española de Deportes de Invierno, la Federación de Deportes de Invierno de Castilla y León, la Diputación de Soria y el Ayuntamiento de Ólvega.

Junto con los representantes aragoneses, participan más de 200 personas de toda España, sumando un total de 246 inscritos para las diferentes disciplinas. Uno de ellos es Sergio Izarre, oscense de 31 años miembro del club Mushing Monegros. Este va a ser su primer campeonato de España y reconoce estar algo nervioso mientras ultima los preparativos para su viaje a tierras sorianas.

Su especialidad es el canicross, una modalidad de mushing que consiste en correr por tierra tirado por el perro. Su fiel compañero canino es Quick, una especie de podenco con aspecto de zorro marrón que fue adoptado hace dos años en la protectora Zarpa. Desde que llegó a su casa, Sergio, a quien desde bien pequeño sus padres le adentraron en el mundo de los deportes de invierno con perros, empezó a salir a correr con él. “No puedo describir la conexión que tenemos. En cuanto le puse el arnés, empezó a correr y yo con él. Todo ha fluido a la perfección”, explica.

Y es que el mushing es cosa de dos, el perro y el humano. Como en una pareja, ambas partes tienen que congeniar y estar cómodas para que la relación funcione. “Para el perro tiene que ser un juego, él es quien tira de mí y me obliga a llevar su ritmo”, comenta Sergio, quien reconoce que esto supone un nivel de exigencia que no siempre alcanza.

Para ello, entrena al menos tres días a la semana, en solitario o en grupos de ahora cuatro o seis personas, dadas las restricciones de la covid. “En una época normal, nos hemos llegado a juntar 10, con nuestros respectivos perros. Es una gozada ver lo bien que se lo pasan y cómo se relacionan entre ellos”, explica. Para algunos canes con problemas de socialización o agresividad y nerviosismo estos encuentros sirven incluso como terapia.

ficionados al mushing en una carrera en María de Huerva donde se permitían perros.
ficionados al mushing en una carrera en María de Huerva donde se permitían perros.
Heraldo

Su campo de entrenamiento suelen ser los zaragozanos Pinares de Venecia, ya que aunque es de Biescas, Sergio vive en Zaragoza. Las condiciones meteorológicas limitan las salidas, ya que no es bueno para el animal correr cuando hay más de 13 grados de temperatura. Por eso, sobre todo en verano, tiene que salir a primera hora y también aprovecha siempre que puede para subir al Pirineo, donde el calor aprieta menos.

Además del canicross, este fin de semana, Sergio también participa en la modalidad de patín tirado por dos perros. Uno será Quick y la otra, Frida, un cruce de border collie que lleva lo de correr en los genes. En este caso, el deportista va montado de pie en una especie de patinete pero con una rueda delantera del tamaño de las de bici. Del manillar sale la antena que conecta con el arnés del perro, que siempre va dos metros por delante, marcando el rumbo y la velocidad.

La tercera modalidad, el bikejoring, es similar a la del patín, pero solo tira un perro, que va enganchado al manillar de una bici de montaña. “En todas las modalidades es obligatorio que el perro vaya siempre por delante de la persona, en el momento en que alguien arrastra o tira del animal, se le penaliza”, explica Sergio, recalcando que en el mushing, la prioridad es el perro.

En este sentido, es fundamental que la superficie sobre la que se corra sea de tierra, ni de asfalto ni de cemento, evitando así que las almohadillas de las patas del perro se vean dañadas. “No se les puede dar de comer dos horas antes y la hidratación antes y después de la carrera es fundamental”, añade Sergio, como cuidados para el animal.

Un deporte al alza en Aragón

Actualmente, en Aragón hay tres clubes con deportistas federados para la práctica del mushing. Pertenecen a la Federación de Deportes de Invierno ya que esta disciplina tiene su origen en las tiradas de trineo y otras actividades en la nieve.

Sergio forma parte del Mushing Monegros, especializado en las carreras de media distancia y organizador desde hace casi 30 años de la Travesía de los Monegros. “Somos unas 70 personas y todas las actividades que se proponen se orientan más a un mushing recreativo que competitivo”, explica. Él y otro de sus miembros representarán al club este fin de semana en Ólvega.

Las otras dos agrupaciones aragonesas son el club Huesca la Parrilla, con un participante en el campeonato de España y el Mushing Moncayo, con ocho.

Aunque la trayectoria de Sergio en este mundo es todavía corta, ya que se inició en él hace apenas cuatro años, en este tiempo ha podido observar cómo el mushing es una tendencia al alza en Aragón. “En las primeras ligas de canicross se inscribían entre 15 y 20 personas y ahora, a veces se llega a los 100 participantes”, asegura.

El deporte siempre ha estado presente en su vida. Ha practicado esquí de fondo durante muchos años y también jugaba a rugby. Ahora, está centrado solo en el mushing, primero por una cuestión de tiempo y, segundo, porque no solo le apasiona como ejercicio físico. “No hay nada que me una más con mi perro que hacer deporte con él”, dice. “Además, este tipo de prácticas generan conciencia porque la prioridad es el animal, su cuidado y su bienestar”, añade.

Con esta actitud y con muchas ganas de pasarlo bien con sus compañeros de aventuras, Sergio se enfrenta este fin de semana a un reto personal, donde la competitividad con los demás queda a un lado. “Mi objetivo es ser mejor de lo que he sido yo mismo el día anterior”, asegura, mientras se prepara para participar en el campeonato y recuperar así una pizca de la tan ansiada normalidad.

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