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El inicio soñado de la temporada de esquí en las estaciones del Pirineo aragonés

Espesores generosos, nieve polvo y de buena calidad y amplias superficies esquiables en las estaciones del Pirineo aragonés. Comienza la campaña de modo envidiable.

La estación de esquí de Candanchú sigue aumentando sus espesores.
La estación de esquí de Candanchú sigue aumentando sus espesores.
Candanchú

Rara vez se dan situaciones como la presente para los esquiadores aragoneses. Estaciones abiertas en el Pirineo desde mitad de noviembre, espesores generosos, nieve de fondo bien pisada por las máquinas, nieve polvo en la superficie y frío suficiente durante la jornada, que conserva la calidad del manto nivoso en todo momento, de principio a fin de día. El panorama es extraordinario. Envidiable. Ni que pintado. Seguramente, ni siquiera alguno de los directores de los centros invernales lo imaginó antes. Pero ésta es la realidad del momento. Sí. 

Para hoy están previstas nuevas nieves, siempre bienvenidas en los albores de la campaña. En absoluto molestan. Al contrario. El fin de semana puede ser magnífico. El tiempo, que tantas veces se ha hecho de rogar, parece estar en esta ocasión de este lado, de parte de los aficionados a los deportes de invierno de un modo indubitado.

Hay que remontarse más de veinte años atrás para encontrar una situación en algo semejante, parecida en términos de inicio de campaña.

Corría el año 1996 cuando la estación de Formigal –antes de que se alumbrara Aramón y la nieve pasara a convertirse en un fenómeno que va más allá de la naturaleza deportiva– abrió un 16 de noviembre. Bien lo recuerda quien era entonces su director, José María Abós.

"Recuerdo –explica Abós– que 1996 fue un año similar al presente en cuanto al inicio de la campaña de esquí. Abrimos a mitad del mes de noviembre, un hecho por completo extraordinario en estas latitudes, infrecuente en nuestro país. Desde entonces, no se ha abierto de modo tan tempranero".

"Fue un año en el que también abrimos a los esquiadores la zona de Anayet, aunque no exactamente en ese mismo momento, sino algo más tarde, ya metidos en la temporada. Desde ese momento, no encuentro una comparación equiparable al momento presente".

Algunas referencias clásicas ayudan a entender la singularidad del momento. Por ejemplo: la pista de Tres Hombes, en Formigal, está pisada en toda su extensión. De arriba abajo. Desde la cúspide hasta el río, un descenso largo y atractivo, por momentos sugerente y evocador, y que, sin embargo, no es fácil de cubrir en todas sus posibilidades em cualquier temporada ordinaria, sino en momentos señalados. Toda la huella del telesquí de Tramacastilla también está pisada.

Como indicábamos más adelante, los espesores son francamente generosos. Se sitúan por encima del metro de grosor de forma más o menos generalizada en las partes altas de todas las estaciones.

El atractivo del Pirineo aragonés acaso se dispara en estos días porque otros grandes centros invernales españoles todavía no han dado el banderazo de salida, o lo han hecho de manera tímida. Baqueira Beret tiene previsto abrir el próximo fin de semana. Sierra Nevada, por su parte, aún se mueve en niveles bajos de dominio esquiable y remontes abiertos.

Las cinco estaciones del Pirineo oscense prevén abrir este fin de semana con 180 kilómetros de domino esquiable. Formigal-Panticosa ofrece 102 kilómetros, mientras que Candanchú-Astún se mueven en torno a 57. En Cerler, el estreno de temporada compromete 21 kilómetros. 

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