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Los Álvarez, saga de porteros

Cristian y Juan Álvarez comparten además del apellido la vocación de ser porteros. Cristian defiende la portería del Real Zaragoza y Juan la de la SD Tarazona.

Cristian Álvarez, y su hermano Juan Cruz Álvarez, porteros del Real Zaragoza y de la SD Tarazona, en la Ciudad Deportiva.
Cristian Álvarez y su hermano Juan, porteros del Real Zaragoza y de la SD Tarazona, en la Ciudad Deportiva.
Francisco Jiménez

La de portero es la posición más especial del fútbol. El último reducto. No ha lugar al fallo. Un pequeño error y lo paga todo el equipo. 90 minutos en completa soledad. En resumen, no todo el mundo puede ser portero. La familia Álvarez parece ser cuna de porteros. Cristian, que cumple con éxito su tercera campaña en el Real Zaragoza, y Juan, que defiende la meta del Tarazona por segundo ejercicio, siguieron los pasos de su padre Néstor, que fue portero amateur en Argentina. Cristian recuerda: "A papá le gustaba mucho, ¿eh? (dice a su hermano Juan). El puesto que a él le gustaba era el de portero", y también señala que es siempre un "apoyo", a lo que Juan añade bromeando: "Nos podemos comer dos o tres goles, pero nos dice que estuvimos bien".

Ambos, además de compartir puesto, no empezaron como porteros. "Yo lo fui de casualidad. Una tarde me pusieron en la portería y me quedé. Empecé jugando de delantero, después de defensa... fui bajando y al final de portero", cuenta Cristian. Por su parte, Juan explica: "Yo empecé jugando de central y no me gustaba correr. De un día para otro terminé en la portería". La soledad del portero es importante. "Es una charla constante la que tenemos con nosotros mismos. Yo personalmente hablo mucho, intento hablar también con los compañeros para mantenerme en el partido", indica Cristian. "Hay que mantenerse concentrado porque los porteros, ¿qué tendremos, cuatro o cinco intervenciones por partido? Y tenemos que estar concentrados al máximo", añade Juan.

Pero si hay una situación en la que los porteros se encuentran en mayor desventaja es la del punto fatídico. Aunque los penaltis para Cristian parece que ya no son una lotería. Sin embargo, el rosarino dice: "Los penaltis tienen parte de lotería, de intuición y de conocer al rival. También los porteros tenemos menos que perder". Su hermano Juan, quien asegura que también es diestro en estas lides, confiesa el secreto de Cristian: "Hay que dejar la mente en blanco y que pase lo que tenga que pasar". El propio Cristian así lo reconoce: "Yo trato de relajarme mucho y elegir el lado correcto. Hay circunstancias que te hacen ir al sitio donde suele chutar el lanzador u otras en las que vas al otro palo. Depende también del momento del partido. Si el jugador está más presionado porque tiene que marcar para ganar probablemente lo tire a la zona a la que se siente más confiado".

Algo muy común entre los futbolistas es la superstición. Cristian, en este caso, a diferencia de en otros aspectos, no es una excepción: "Soy muy supersticioso. Tengo muchos hábitos y rutinas, pero si los cuento luego no se cumplen", cuenta el guardameta zaragocista. Juan también confiesa tener un ritual al entrar al campo. Juan y Cristian también compartían sueño. Venir a España para jugar a fútbol. Y admiten que jugar con la albiceleste sería otro sueño. "Si se da, me gustaría ir a la selección", apunta Juan, mientras que Cristian reconoce: "No lo descarto, aunque estoy mayor".

Lazos de sangre

Cristian y Juan Álvarez llevan más de un año viviendo juntos. Una experiencia "especial y bonita" para ambos. "Estamos disfrutando mucho. Somos muy familiares. Tenemos también una hermana a la que extrañamos mucho. Es la tercera mosquetera", asevera Cristian. Juan añade: "Tenemos muy buena relación con toda la familia y nos han dado siempre mucho amor y nos han apoyado en todo. Eso no se paga con nada". Los dos charlan a menudo sobre la que es su profesión, aprendiendo el uno del otro. Pero no es lo único que los Álvarez comparten. "A veces nos vamos a comer, a cenar, o a dar una vuelta por la tarde. El señor es un maestro de la ‘play’", afirma Cristian señalando a su hermano. "Sí, juego mucho al de Fórmula 1 y también a un par de juegos más", cuenta Juan. "Nombalos, nombralos, friki", le espeta Cristian. "No, no (se ríe). Él es muy malo jugando", le responde Juan, mientras que Cristian se defiende: "Soy un gran jugador de play, pero frustrado".

Ambos también comparten interés por la fantasía. "Vemos ‘Juego de Tronos’ juntos y también algunas series más", explica Cristian. "Y bueno, ‘El señor de los anillos’ la vemos juntos también", apunta Juan, mientras Cristian exclama: "¡Peliculón, peliculón!". A pesar de que la diferencia de edad es notable (33 años Cristian y 20 Juan), también tienen alguna vivencia típica entre hermanos: "Recuerdo que una vez temí por mi vida cuando le borré sin querer los datos de un juego con 7 años. Pensé que me iba a matar", recuerda Juan. "No me acuerdo, pero seguro que te encorrería", recuerda entre risas Cristian.

Zaragoza es un lugar importante en sus vidas. "Me siento como en casa. Me encantan la ciudad y la gente", explica Juan. "Estamos muy a gusto. Tenemos algunos sitios donde solemos ir a pasar el rato", señala Cristian. Su hermano le dice: "¿Sabes cuál es nuestro lugar mítico de Zaragoza? Nuestra casa. Cuando nos sentamos por la noche en el sofá a ver la tele…más a gusto no puedo estar", asevera Juan. Parece que a los hermanos Álvarez ya solo les queda coincidir en el mismo vestuario. "Estaría bueno compartir equipo", dice Cristian. "Eso sería raro, pero seguro que sería una linda experiencia", afirma Juan. "A mí me gustaría mucho. Quizá aquí podamos coincidir, aunque a la vez seguro que no podemos estar jugando", apunta Cristian mientras ambos se ríen. "En el mismo arco no, pero en el mismo equipo...todo puede pasar", asevera Juan.

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