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Gerardo Bielsa: "Hace 33 años traje el parapente a España porque me gustaba volar"

Pionero en llevar el parapentismo a Castejón de Sos y autor del libro ‘Después del viento’ sobre su experiencia en la montaña durante 30 años.

Geardo Bielsa, en Zaragoza, tras presentar su libro en junio.
Gerardo Bielsa, en Zaragoza, tras presentar su libro en junio.
Guillermo Mestre

Montañero, parapentista, piloto y pireneísta. ¿Puede ser todo?

He hecho muchas cosas, pero ahora me dedico a vuelos turísticos en el valle de Benasque con ultraligeros, como piloto. He tenido una escuela de parapente, trabajé como monitor en la pista de esquí, en un refugio y fui mucho tiempo guía de montaña. He cambiado de dedicación tantas veces... Tengo 58 años.

Pero a usted lo conocen como el pionero del parapentismo, desde que lo trajo a Castejón de Sos.

Yo introduje el parapente en España y en el valle, en Castejón de Sos hace 33 años. Era aficionado al vuelo en ultraligero e hice un curso de vuelo sin motor en Monflorite. Recibía cada mes una revista francesa ‘Vuelo libre’ y en el verano de 1985 apareció una portada con un tío con un paracaídas despegando en un pico. Me gustaba mucho la montaña y volar. Era perfecto, una aeronave que se podía plegar en la mochila, subir a un pico y lanzarte. Con el dinero ganado ese verano hice un curso de parapente en la única escuela del mundo, que estaba en los Alpes, cerca de Chamonix.

Y se vino con el primero a casa...

Me compré el paracaídas y empezamos a volar en el valle. Todo el mundo quería aprender y fue un boom tremendo. Aunque al principio no queríamos, creamos una escuela, nos metimos de lleno y estuve así quince años.

¿Cuánta gente ha pasado por su escuela de Castejón de Sos?

Más de 2.000 alumnos. Vivimos la juventud y el desarrollo del parapente, con el cambio de los aparatos que llevábamos al principio.

¿Eran aficionados españoles o turistas extranjeros?

Entre los aficionados había de toda España y ahora vienen muchos europeos y hasta japoneses. Estuve quince años con el parapente y teníamos muy buena colaboración con el ayuntamiento para celebrar cada año una competición importante. Hasta un campeonato del mundo se hizo, en 1997, con 40 países, y fue lo más importante. Hicimos famoso a Castejón de Sos.

Lo que el País Vasco o Tarifa hicieron con el surf, usted lo logró en Huesca con el parapente...

Fui la chispa que empezó todo, pero hay mucha gente que lo apoyó. El parapente es el principal atractivo del turismo en Castejón porque hay cuatro escuelas que funcionan todo el año.

¿Su padre fue piloto de aviones y se lo dejó en herencia?

Seguro, porque de niños siempre escuchaba historias de aviones. Fue piloto del Ejército republicano y aguantó un año combatiendo en la Guerra Civil, cuando la media de sus compañeros era de dos meses. Lo derribaron en Teruel y salvó la vida de milagro. Ninguno de mis hermanos se dedicó a esta afición.

¿Se pasa miedo volando?

A veces. Cuando llevas a alguien para enseñarle o de pasajero tienes que adoptar unas medidas de seguridad extremas. El miedo es necesario a veces para la prudencia y el buen sentido.

¿Es verdad que subió a Monte Perdido casi como un niño?

Subí con 12 años y allí empezó mi afición a la montaña. Mi padre trabajó algunos años en el Hotel Ordesa de Torla y hasta pasábamos los veranos en una cabaña que nos preparó. Nos metió en la cabeza la montaña con mapas y los nombres de los picos del Pirineo (Cilindro, Monte Perdido, Possets, Aneto...) y el Himalaya. El guarda del refugio de Goritz nos prohibió subir al pico. Pero seguimos a la gente, yo y mis hermanos, uno de 11 y otro de 13 años.

¿Cuántos ascensos al Aneto?

Como trabajé de guía de montaña he subido más de 150 veces al Aneto. Perdí la cuenta. No soy un gran escalador, pero ascendí al Tozal del Mallo y en Riglos.

¿Se puede vivir de la montaña?

Se puede vivir de la montaña con dedicación, pero no te haces rico.

¿Debe ampliarse Cerler?

Cada año empieza a faltar nieve y la ampliación tiene sentido hacia arriba. Me parece bien para que pueda crecer y desarrollarse el valle de Benasque.

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