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El boxeador Ezequiel Gurría aspira a ser campeón de España de peso Superwélter

El púgil zaragozano de 26 años aspira a ser campeón de España de peso mediano ligero. El próximo sábado 4 de mayo competirá en Zaragoza en una eliminatoria oficial ante Francisco Durán, previa al combate final contra el actual campeón.

El aragonés Ezequiel Gurría (guantes rojos) en uno de sus últimos combates.
El aragonés Ezequiel Gurría (guantes rojos) en uno de sus últimos combates.
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Ponerse el cinturón de campeón de España de peso Superwélter. Ese es el objetivo por el que el zaragozano Ezequiel Gurría empezará a pelear el próximo sábado 4 de mayo. Una recompensa al trabajo diario con la que ha soñado día y noche desde que arrancara su carrera deportiva profesional hace menos de tres años. El púgil aragonés se medirá en combate contra el andaluz Francisco Durán en una eliminatoria oficial, antesala del previsto enfrentamiento final contra el actual campeón, Jorge Fortea. La disputa por convertirse en aspirante al título se celebrará en el pabellón de Salesianos de Zaragoza (Avenida San Juan Bosco). Una velada que dará comienzo a las 18.30.

La oportunidad le ha costado a Gurría sangre, sudor y lágrimas. Un esfuerzo titánico basado en el entrenamiento. El zaragozano, quien todavía debe perder dos kilos y medio, se pesará este viernes en el hotel Bostón. Llega a la cita respaldado por sus números. El balance de victorias y derrotas es de 10-0 a favor (2 por KO). No ha perdido nunca. De récord. Cifras que le han aupado al cuarto puesto del ranquin nacional. Un billete hacia la gloria. "He tenido que trabajar mucho para llegar hasta aquí. Ahora estamos arriba del todo y hay que aprovechar el momento", presiona, "muy contento anímicamente y absolutamente preparado físicamente ".

En periodo de 'tapering' (etapa de adaptación competitiva), el púgil recuerda la "dureza" de su rutina. Con una sólida estructura del calendario, el boxeador se ha ganado un lugar en la élite. A sus 26 años recién cumplidos, aspira a lo máximo. ¿El camino? "La preparación ha sido muy exigente en cuanto a volumen de entrenamientos, por eso, estoy con mucha confianza porque me conozco bien. Quiero disfrutar", reconoce. Con los guantes puestos toda la semana, Gurría entrena normalmente dos veces veces al día a excepción de dos jornadas, en las que realiza tres sesiones, la primera de ellas a las 4.30 de la mañana, una segunda a media mañana y otra por la tarde. Entre cada entrenamiento deben pasar seis horas. 

Un cambio que le enganchó

11 de años después de su primer combate, de su estreno en los cuadriláteros, Ezequiel Gurría quiere arrebatarle el título al valenciano Jorge Fortea. Sin embargo, este podría dejar vacante el cinturón en caso de querer competir por un Campeonato de Europa. Si este caso se diese, y el aragonés se deshiciera de Durán este próximo fin de semana, será otro aspirante quien se enfrentaría a Gurría en el duelo por el campeonato nacional. Pero el zaragozano lo tiene claro: "Mi deseo es pelear contra Fortea, que para eso es el mejor y el campeón". Antes, tendrá que vencer del sevillano Durán, quien maneja un registro de 8 victorias (2 por KO) y nueve derrotas. "No soy mucho de mirar vídeos del rival. Lo hemos visto un poco por encima, pero no es algo que me obsesione, solo voy a hacer mi trabajo", destaca Gurría.

Antes que boxeador, el zaragozano fue futbolista. "Tuve una lesión de rodilla, me cansé de la pelota y el dolor me hizo dejarlo", recuerda. Entonces, con 15 años, los guantes se cruzaron en su camino. De la mano de un compañero de clase, probó el ring. "Me gustó, mi amigo se fue a los dos meses pero yo me quedé. Desde entonces, poco a poco, fui progresando", cuenta. En su carrera, primero como amateur y después como profesional, siempre ha estado acompañado de su entrenador, Sergio Labandera -promotor también del combate (Serpabox)-. "Desde el principio me vio maneras, estuvo muy encima mío para que mejorara y a los dos meses de empezar, tuve mi primer combate". El diamante de entonces, ya anda pulido y rutilante. 

La cuenta atrás ya está en marcha. Sin trampa ni cartón. El arbitraje estará compuesto por un zaragozano, un sevillano y un madrileño, quien hará la función de juez neutral. Además, lo hará en casa, arropado por familiares, amigos y aficionados. "Cuando das un golpe y escuchas a la gente gritar, es una sensación única, se nota mucho". Ya no es aquel chico bisoño motivado por los ganchos y las esquivas. Ya tiene preparador físico y nutricionista. Ya ha crecido y quiere ser campeón de España.

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