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Comunicación

"Los pulmones de los árboles cada vez están más cansados"

?Edurne Martínez del Castillo (Zaragoza, 1985) es geógrafa. Acaba de publicar en ‘Nature Plants’ un trabajo con árboles del Moncayo para estudiar la influencia del cambio climático.

Edurne Martínez del Castillo.
Edurne Martínez del Castillo.
oliver duch

Pekín y París aparecen todos los días en la tele por el problemón del cambio climático.

Pekín está superando los niveles de contaminación de forma alarmante, con más del 33 por ciento por encima del riesgo para la salud pública. Sufren un anticiclón encima de la ciudad desde hace días. El anticiclón impide que los gases que genera la ciudad (tráfico, industria...) puedan escapar y diluirse en la atmósfera.

París también sale en todos los informativos.

Es la sede de la cumbre del clima. Se reúnen todos los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo. En otras reuniones intentaban parar el cambio climático, el calentamiento global. En esta reunión ya tiene todo el mundo claro que hay que tomar medidas urgentes. Si no se hace, los expertos prevén para el año 2100 un aumento de tres grados en la temperatura del planeta. Se pretende que no supere 1,5 grados.

¿Cuánto significan tres grados centígrados?

Muchísimo. Supondrían cambios en los eventos climáticos extremos: sequías, inundaciones, tornados... Los eventos son cada vez más frecuentes e intensos. Y cada vez afectan a más personas porque el planeta está cada vez más poblado.

Algunos estudios aseguran que el cambio climático produce más muertes que las guerras.

No dispongo de información sobre las guerras.

¿En España también ocurren catástrofes?

En menor grado, porque no se suelen perder vidas. Pero ahí están las reiteradas crecidas del Ebro, con consecuencias económicas negativas.

Usted acaba de publicar un estudio en ‘Nature Plants’, voz de referencia en el medio ambiente.

Pertenezco al grupo de clima, agua, cambio global y sistemas naturales de la Universidad de Zaragoza. Somos 15 geógrafos. Mi tesis se refiere a la influencia de eventos climáticos extremos sobre los bosques. El trabajo publicado en ‘Nature Plants’ es un seguimiento de los bosques en 51 localizaciones del hemisferio norte: Europa, Siberia, Canadá, China. Dentro de Europa, España, y dentro de España, Aragón.

Y dentro de Aragón, el Moncayo.

En el Moncayo se han sacado muestras de especies emblemáticas, como el haya y el pino silvestre. La conclusión es que el crecimiento en volumen y densidad de los árboles no se produce en el mismo momento. Es crucial entender cómo los árboles crecen para prever la influencia del cambio climático en los bosques. Con el aumento de temperatura previsto para los próximos años, los árboles serán menos capaces de capturar CO2. Los pulmones de los árboles cada vez tienen menos capacidad para inspirar CO2, cada vez están más cansados. Cuanto menos respiren los bosques, más CO2 habrá en la atmósfera. Y cuanto más CO2 haya en la atmósfera, mayor será la temperatura y el efecto invernadero.

La catedrática Rosa Oria me dijo que el tomate respiraba igual que los seres humanos...

Los árboles también respiran como los humanos. Eso sí, inhalan CO2 y liberan oxígeno (O2). Los árboles en su respiración son capaces de capturar el 15 por ciento de las emisiones de CO2 producidas por la actividad humana. Cuantos más árboles haya, más se palía el cambio climático.

¿En Zaragoza podría ocurrir una catástrofe como la de Pekín?

Es impensable. La densidad del tráfico y la actividad industrial no con comparables con las de Pekín. Además, tenemos el cierzo para evitar la condensación de la contaminación. Pero le recuerdo que en Madrid ocurrió algo semejante. Hubo que hacer restricciones. También se acercaron a niveles preocupantes por un anticiclón.

La actividad humana ha producido el cambio climático. Si los que mandan no cumplen lo acordado ayer en París, ¿qué sucederá?

Que no habrá punto de retorno. Con tres grados más, en 2100 habrá más deshielo y los mares crecerán. Habrá especies forestales que desaparecerán, como podría pasarle al hayedo del Moncayo. Parte de España será desértica. Para cientos de países sería un desastre. Eso sí, en algunos países concretos, como Canadá y Rusia, el calentamiento les podría salir muy rentable a corto plazo: las temperaturas serían más benignas y podrían tener más cultivos.

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