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"Por mucho que demos, los voluntarios siempre recibimos más"

César Perez, de 48 años, superó un cáncer de testículos y hoy es voluntario de la AECC. Este viernes, 23 de junio, estará en el ‘stand’ del Corte Inglés de Puerto Venecia para la entrega de dorsales de la IV Marcha contra el Cáncer.

César Pérez posa con una de las camisetas de la Marcha contra el Cáncer.
César Pérez posa con una de las camisetas de la Marcha contra el Cáncer.
Carlos Muñoz

César Pérez, de 50 años, se hizo voluntario de la AECC tras pasar un cáncer de testículos con apenas 32 años. A día de hoy colabora asiduamente con esta entidad, al lado de la cual estuvo este viernes en la entrega de dorsales para la IV Marcha contra el cáncer, que continuará este sábado en el Corte Inglés de Puerto Venecia. "Yo no conocí la asociación cuando era paciente, en mi caso fue a posteriori. Al principio me dijeron que me moría; y luego que iba a sobrevivir y tenía que continuar con mi vida. Eso fue tal golpetazo para mí que entré en shock; me machaqué mentalmente, no salía de casa, estaba hecho polvo y muy débil… Mis hermanas –que son una ricura– se enteraron de que había psicooncólogos en la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y me llevaron un día a rastras hasta la calle Rebolería".

Aquella experiencia –confiesa– le cambió la vida. Su primer contacto fue con un chico joven que había entonces. "¡Juancho!", recuerda. ·En cuatro días me apañó y me hizo ver lo que sentía. Desde ese día empecé a tirar poco a poco para arriba y hasta hoy, que todavía me lo encuentro por la calle y nos pegamos unos abrazos tremendos", cuenta entre risas.

Los pacientes y familiares que han pasado por la enfermedad coinciden en que a veces es "muy necesario contar con la ayuda de una persona externa que, desde fuera, te explique las cosas". Y ahí es donde César Pérez y otros muchos voluntarios de la AECC juegan un papel fundamental para hacer la vida más fácil a las familias en los momentos duros que trae consigo el cáncer.

"Del voluntariado me llevo todo, y esto es una cosa común que hablamos entre nosotros. Da igual que seas de Zaragoza que de la India… Por mucho que demos, siempre recibimos más; aportamos al voluntariado nuestro tiempo y nos llevamos el cariño, la amistad y tantas miradas de amor que no se pueden compensar. No hay un voluntario que no te diga eso y, en nuestro caso concreto que tratamos con los seres humanos en sus momentos más débiles, nos llevamos realmente muchísimo más de lo que aportamos", dice agradecido.

En la actualidad, César colabora con la AECC con el mismo entusiasmo con el que describe su labor. Comprometido con una causa que le tocó vivir en primera persona, y esperanzado por todos los recursos que la entidad ha conseguido mejorar para beneficio de todos. "Estando dentro de la AECC y viéndola funcionar en estos años te das cuenta de que es una asociación 'conseguidora', que logra grandes cosas, como involucrar a la propia Seguridad Social e implementar sus esfuerzos en el cribado poblacional del cáncer de colon", destaca.

César, por su parte, se encarga de dar charlas en los colegios, preside también desde hace tres años la mesa de cuestación de Paraninfo en el turno de tarde y fue anteriormente presidente de la de calle Rioja. Además, presta también testimonio a chicos jóvenes que acuden a la AECC tras recibir el mismo diagnóstico que él hace ya 15 años e involucra a familiares y amigos en cada actividad que requiere su apoyo: “La lotería la salgo a vender de año en año con toda mi familia y en la marcha involucro a toda la gente de mi alrededor. Es un día estupendo para pasar en familia y colaborar con una buena obra. Desde luego, si hay algo que está en mi mano, lo hago encantado por ellos”, añade.

Esa ilusión que hace explícita en su relato es la que lo ha llevado este año a correr de nuevo, junto a los suyos, la IV Marcha contra el cáncer. Y eso que, según cuenta, le va a tocar hacerla este año "un poco perjudicado". "Me toca justo trabajar el fin de semana de noche, porque no he podido cambiarlo, pero vamos a ir todos igualmente. Mi hija Irene, de 12 años, está como loca con esto, da gusto verla, y va hasta mi madre con 79 que toma la salida, a la primera curva se sienta, y luego ya la recogemos para acabarla juntos", cuenta entusiasmado.

Este viernes, 23 de junio, César estuvo también en el ‘stand’ del Corte Inglés de Puerto Venecia, colaborando una vez más con la Asociación Española Contra el Cáncer para la entrega de dorsales de la marcha, que continuará hoy de 10.00 a 22.00. Como el resto de actividades en las que se involucra, esta la hará también “bien a gusto” y con esa sonrisa que lo caracteriza.

- Ir al especial de la IV Marcha contra el cáncer.

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