Vivienda

La paradoja del barrio de La Magdalena: "Hay mucha 'infravivienda' y pisos turísticos"

José Manuel Santo Tomás, vecino del distrito zaragozano, teme que la proliferación de viviendas de uso turístico conviertan las calles "en un escaparate".

José Manuel Santo Tomás, en una calle de La Magdalena donde hay dos pisos turísticos.
José Manuel Santo Tomás, en una calle de La Magdalena donde hay dos pisos turísticos.
Francisco Jiménez

José Manuel Santo Tomás, vecino de La Magdalena y preocupado por la proliferación de pisos turísticos en Zaragoza, se aventuró un día a contar los cartelitos que se exhiben en los portales que albergan este tipo de viviendas. Tan solo entre la zona de Doctor Palomar y Cantín y Gamboa, el zaragozano encontró 33 alojamientos. Si hubiera seguido contando por las calles de este barrio, seguramente se habría cansado antes de terminar, ya que cada día aparecen más y más.

De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en tan solo dos años se ha disparado un 46% la presencia de los pisos turísticos en la provincia de Zaragoza. En febrero de este año, se contabilizaban 1.253 alojamientos para turistas, de los que 934 se situaban en la capital aragonesa. Una inmensa mayoría de ellos se encuentran en el Casco Histórico y La Magdalena, muy cerca del centro de la ciudad.

Es precisamente en estos dos distritos donde se da una paradoja: "Tenemos mucha 'infravivienda', casas en muy mal estado, y muchos pisos turísticos", dice Santo Tomás. De hecho, él vive justo al lado de uno de estos inmuebles destinados a la corta estancia de foráneos. Por suerte, la situación de la capital aragonesa es mucho mejor que la de otras grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga, pero el crecimiento es palpable y no parece que vaya a frenar, lo que en ocasiones preocupa a las comunidades de propietarios por los problemas de convivencia que puedan acarrear.

Los vecinos desalojados del edificio de viviendas del Coso Bajo de Zaragoza por el incendio.
Los vecinos desalojados del edificio de viviendas del Coso Bajo de Zaragoza por el incendio.
Oliver Duch

Precisamente, José Manuel Santo Tomás reconoce que, "aunque el barrio tiene muchos inconvenientes grandes", el de la vivienda es uno de los más preocupantes para los vecinos. Sin ir más lejos, en la plaza de La Magdalena se desarrolla una promoción de obra nueva con precios "excesivos para la mayoría de los vecinos del barrio", según el presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), Arturo Sancho. Los más costosos superan los 350.000 euros. "Eso, unido a la presión que generan los pisos turísticos, provoca que los precios aumenten y que las nuevas generaciones se vean expulsadas de aquí", se lamenta Sancho.

Por otro lado, las viviendas en mal estado son un mal endémico de todo el entorno del Casco Histórico. Sin ir más lejos, esta misma semana se incendió un edificio en el Coso Bajo y, dado su estado ruinoso, debe derribarse. Otro inmueble, en la calle de Arcadas, ha sufrido un deterioro muy importante con el paso de los años y una empresa de reformas alertó recientemente de su posible derrumbe. En él viven ocho familias sin agua ni luz.

Fachada del edificio deteriorado, en la calle de las Arcadas, número 38.
Fachada del edificio deteriorado, en la calle de las Arcadas.
Marcos Cebrián

A ello se le suma ahora la incertidumbre generada por el incremento de Viviendas de Uso Turístico (VUT). "Tenemos una paradoja. 'Infraviviendas', pisos que se alquilan a un precio muy bajo y que terminan siendo pateras, y ahora los inmuebles para turistas. Queremos un barrio con calles vivas, y nos preocupa terminar como algunos distritos de Madrid o Barcelona, que son puros escaparates", explica José Manuel.

"Nosotros no estamos en contra del turismo. Nuestro barrio es chulo y nos gusta que la gente de fuera venga a verlo, consuma en nuestros establecimientos... Pero sí que estamos contra procesos que cambien el barrio de una forma que no queremos y que encarezcan la vivienda", reflexiona este vecino. Al fin y al cabo, se anuncian viviendas por 90 o 100 euros la noche, por lo que con tan solo siete estancias ganan lo mismo o más que alquilando un piso mensualmente. Se reduce la oferta y, ante la demanda creciente, se encarece el arrendamiento tradicional.

Ni en su caso ni en el de sus conocidos ha habido algún problema con los turistas que acuden a estos alojamientos. "Hasta ahora han sido bastante respetuosos, pero si esto empieza a multiplicarse acabará siendo un problema", se lamenta. Por ello, pide que se fomente la rehabilitación de viviendas, muy necesaria en los edificios del Casco y su entorno, que se hagan pisos sociales y que se limpien los solares de la zona. "Somos conscientes de que estamos a cinco minutos de la plaza del Pilar y de que tiene que haber este tipo de alojamientos, pero queremos seguir siendo un barrio vivo y teniendo una relación sana con el turismo", asegura José Manuel. Y que La Magdalena y lo que le rodea no se convierta en "un escenario".

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