DESPOBLACIÓN 

De profesora a crear un negocio sobre ruedas: "La gente alucina al ver una carnicería en una furgoneta"

Casa Marcelina es la tienda rural ambulante de Isabel Rubio, una zaragozana que recorre zonas próximas a Villamayor de Gállego para entregar pedidos de comida a sus clientes. 

Isabel llega con Casa Marcelina a la puerta de una clienta para entregar un pedido
Isabel llega con Casa Marcelina a la puerta de una clienta para entregar un pedido
Heraldo

Una carnicería con productos de calidad, cuidadosamente seleccionados de obradores aragoneses y trasladados sobre ruedas hasta la propia puerta de casa. Así es Casa Marcelina, una furgoneta hecha tienda que recoge una historia, la de Isabel Rubio, una zaragozana de 37 años que cumplió este mes de abril su sueño: crear un negocio ambulante para ayudar a aquellas personas que no pueden salir a hacer la compra y, además, dar servicio a pueblos en los que apenas hay establecimientos comerciales.

Un deseo que se materializó hace escasamente un mes, pero que comenzó, de alguna manera, durante su infancia. "Desde pequeña he tenido un especial interés por la comida, los productos 'gourmet' y las tiendas de siempre", relata Isabel Rubio. También ha sido una apasionada del mundo rural y todo lo que le rodea: su gente, su naturaleza, su tranquilidad o su armonía.

Desde entonces, tenía como una "espina clavada" que se "tenía que sacar" de alguna manera para ser plenamente feliz. Eso implicaba -más o menos- que para conseguir su sueño tenía que dejar la ciudad. Nació y vivió durante 34 años en Zaragoza, pero en 2020 fue cuando se dio cuenta que ese no era su lugar. Ese mismo año, comenzó una incansable búsqueda para encontrar el pueblo perfecto de Aragón en el que vivir siempre.

Isabel Rubio junto a Casa Marcelina
Isabel Rubio junto a su negocio ambulante, Casa Marcelina
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"Visitamos varias localidades de la comunidad hasta llegar a Villamayor de Gállego, de este pueblo nos enamoramos y decidimos afincarnos", explica Isabel, que junto a su pareja fueron los encargados de construir su propia casa. Entonces, ya en un pueblo y con una vivienda hecha por y para ella, solo le quedaba dedicarse a lo que realmente le apasionaba.

Un momento que ha llegado finalmente este mes de abril. Reconoce que ahora es plenamente feliz y, en parte, es gracias a este ambicioso proyecto en forma de tienda gastronómica sobre ruedas. Un trabajo que le permite hacer lo que realmente le gusta, aunque también compaginarlo con su otro trabajo. Es profesora y la idea de crear este negocio llevaba un tiempo remoloneando por su cabeza. "Pensé en dejarlo y dedicarme íntegramente a algo relacionado con la gastronomía", afirma Isabel.

"Mi objetivo no es quitar trabajo, sino darlo donde no lo hay"

Quizás esto de "dejarlo todo" podía parecer una idea un poco precipitada, principalmente por el "¿y si no funciona?". Pero, de repente, su pareja le dio uno de los mejores consejos que podrían haberle dado nunca. "Me dijo que no tenía por qué dejar la docencia y ser solo vendedora -relata-, que quizás montando algo a domicilio podía permitirme hacer las dos cosas".

Y así es como Isabel compagina ambos trabajos: el de toda la vida y el de sus sueños. Está claro cuál es su favorito y es que Casa Marcelina recoge todo lo que ella buscaba: un negocio gastronómico, con productos de calidad, que contribuya a la vertebración del territorio y que enriquezca la red humana que da sentido a la vida en pequeños núcleos.

Isabel pesa el producto en el interior de la furgoneta Casa Marcelina
Isabel pesa el producto en el interior de la furgoneta Casa Marcelina
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El territorio de acción de Isabel se extiende tanto por el eje de la carretera que une Villamayor de Gállego con Leciñena, como por el flanco derecho, en Pastriz o la urbanización Torre del Pilar; así como por su margen izquierda pasando por Montañana o la urbanización Rosales. Aunque hay más lugares. Isabel bromea diciendo que "las pequeñas carreteras y los caminos de tierra rodeados de huertas son sus recorridos preferidos". 

Quiere especificar que su objetivo "no es quitar trabajo, sino darlo donde no lo hay". Hasta esas zonas menos accesibles se traslada Isabel con su furgoneta y el pedido que hayan encargado previamente a través de su contacto, el 691 372 525. 

La zaragozana recorre zonas próximas a Villamayor de Gállego para entregar pedidos de comida a sus clientes.
La zaragozana recorre zonas próximas a Villamayor de Gállego para entregar pedidos de comida a sus clientes.

Los productos no los elabora ella. Selecciona obradores artesanos de Aragón para escoger los mejores alimentos, adaptados especialmente a cada cliente. "Por ejemplo, si me piden una hamburguesa pequeña, yo se la puedo dar así", explica. Entre sus opciones, todo tipo de carnes (pollo, ternera, conejo, ternasco), platos elaborados y también bocados dulces.

Casa Marcelina es un negocio prometedor. Con solo un mes de vida ya ha conseguido una facturación muy favorable. Su dueña reconoce que los clientes están muy contentos, a la par que sorprendidos: "Les alucina ver una carnicería dentro de una furgoneta". En su interior, hay una cámara isotérmica para guardar la comida, una báscula para pesarla, la caja registradora e incluso un datáfono para los que quieran pagar con tarjeta. Un establecimiento sobre ruedas con tojo lujo de detalles que da y recibe: Casa Marcelina es capaz de ofrecer un servicio clave en zonas que no existe, pero también de aportar a Isabel esa felicidad que solo la gastronomía o el mundo rural son capaces de darle. 

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