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Las 126 ventanas motorizadas del Mercado Central estarán domotizadas y se abrirán si el ambiente está enrarecido o en caso de fuego

Cuando se ejecuten las obras de climatización, quedarán conectadas a una centralita de dióxido de carbono (CO2).

Visita de la alcaldesa al Mercado Central de Zaragoza.
Visita de la alcaldesa al Mercado Central de Zaragoza.
José Miguel Marco

Los clientes del Mercado Central y, sobre todo, los detallistas, que verán cómo se reduce la factura eléctrica, se beneficiarán del cierre acristalado del claristorio (la zona superior), que se empezará a ejecutar antes de que finalice el año. Las obras costarán 1,1 millones de euros y tienen un plazo de ejecución de cuatro meses. Lo más importante, la solución técnica, se encontró hace tiempo, y la tramitación administrativa avanza en plazo. El proyecto estará en información pública hasta el 14 de marzo, y en él figura cómo se instalarán y funcionarán las nueva cristaleras.

Proyectado en 1895 por Félix Navarro, el Mercado Central abrió sus puertas en 1903 como un edificio muy significativo del patrimonio arquitectónico de Zaragoza. El arquitecto José Antonio Aranaz de Motta dirigió la rehabilitación del equipamiento, que culminó en 2020. Su catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC) exige que la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural informe favorablemente de las obras que se van a ejecutar en su interior. La nueva climatización cuenta con su autorización. 

La instalación de las ventanas motorizadas solo afecta a la zona situada en el claristorio, bajo los aleros de la cubierta del mercado. Consta el edificio de tres naves, y la diferencia de cota entre la central y las laterales crea una ventilación cruzada en el interior del mercado que garantiza que una correcta aireación, pero que no está controlada. En épocas de cierzo y de condiciones climáticas extremas, su efectividad tiene aún que regularse con toldos o añadidos para intentar suavizar las condiciones internas. Este invierno se instalaron estufas y emisores térmicos para rebajar el frío. En verano, el calor extremo implica un gasto extra para la conservación de los alimentos.

Actuar directamente sobre el claristorio limitará la fuga energética en la red de climatización, pues a través de él entra el aire de forma descontrolada o se escapa el aire climatizado. El cerramiento que se ha considerado más adecuado son grandes ventanales de vidrio. La zona a proteger ronda los 670 metros cuadrados, y se necesitan 126 ventanas (63 en cada alzado). Como el Mercado Central no se dispone de un sistema de renovación de aire primario, las ventanas tienen que estar motorizadas y domotizadas, de manera que se abrirán y cerrarán de manera automática. La apertura y el cierre estarán ligados a sensores de dióxido de carbono (CO2) y, aunque la posición más natural y habitual será que queden abiertas, podrían cerrarse de forma ocasional. 

La malla antimosquitos y antipalomas se quedan

En estos momentos, el claristorio está formado por una filigrana de forja y hay una malla de alambre antimosquitos y una chapa perforada de acero para evitar la entrada de aves. La mejor solución técnica y estética pasa por colocar una franja continua de ventanales de vidrio y carpintería de aluminio (para evitar sobrecargas).

Cartela para home del mercado central
Cartela para home del mercado central
HA

Como las ventanas se abrirán o cerrarán según se necesite, en el proyecto se insta a mantener las actuales mallas antipalomas y antimosquitos. Los ventanales se instalarían por la cara exterior y así se facilita la limpieza del vidrio por las dos caras. 

Cada ventanal dispondrá de cuatro motores eléctricos y estarán conectados a la centraliza de detección de CO2 y de incendios para que se abran automáticamente. El resto del tiempo se abrirán o cerrarán cuando se necesite renovar el aire primario, según los datos que reflejen los medidores que se instalarán a una altura de dos metros. Continúa descartado el uso de conductos y máquinas para la renovación de aire, porque tendría un fuerte impacto en el interior y en el exterior del edificio, que está declarado BIC.

Cuando se afronten las tareas de limpieza y mantenimiento, quedarán bloqueadas para impedir que se abran o se cierren de golpe. En caso de detección de incendios, se abrirán para evacuar humo y para facilitar la evacuación segura de las personas, un extra de seguridad pues no se requiere por normativa al ser la ocupación del mercado inferior a las mil personas.

La solución a través de ventanas motorizadas se considera en el proyecto como "la más idónea" porque no altera la percepción interior de la rejería, mantiene la modulación tripartita de la forma entre pilares que se ve desde el exterior, el perfil metálico no se ve, permite ventilar correctamente y revisar y limpiar las dos caras del vidrio. 

Al tratarse de un edificio de uso comercial, la referencia en los niveles de CO2 para que se abran será de 800 ppm de CO2, lo que significa que el 1% del aire que respiramos ya ha sido respirado antes por alguien. Es el que corresponde a la categoría IDA 3, que se aplica, también, a cines, teatros, salones de actos, hoteles, restaurantes, cafeterías, bares, alas de fiestas, gimnasios y salas de ordenadores.  Los medidores se agruparán en cinco zonas y actuarán sobre los ventanales situados en cada una de ellas. El accionamiento de los ventanales se realizará por módulos, y cada uno estará compuesto por tres ventanas

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