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El alumbrado de Pignatelli empezará a renovarse en noviembre por las calles más problemáticas

Las actuaciones comenzarán por Agustina de Aragón, Cerezo y la propia calle de Pignatelli. El Ayuntamiento se abre a mejorar el plan "si es necesario" una vez sustituya las 596 luminarias.

Iluminación de la calle de Pignatelli de Zaragoza.
Iluminación de la calle de Pignatelli de Zaragoza.
Francisco Jiménez

El nuevo alumbrado de la zona de Pignatelli comenzará a instalarse en noviembre. Los trabajos empezarán por las calles más conflictivas: Pignatelli, Agustina de Aragón y Cerezo, según confirma el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, y continuarán en el entorno hasta renovar un total de 596 puntos de luz. La intención es que el proyecto salga a licitación este mismo mes y que comience a ejecutarse "a lo largo del próximo".

Entre los vecinos, muy críticos desde un principio con el plan por destinar recursos a calles "menos necesitadas", sigue sin haber una opinión unánime, aunque, tras las explicaciones ofrecidas por el Consistorio en una reunión extraordinaria en el salón de plenos, colectivos como la plataforma de afectados del Gancho y el entorno de Pignatelli han decidido darle un voto de confianza. El propio Serrano señala que el proyecto "es mucho más ambicioso" que el que planteaban los residentes y defiende que para que el nuevo alumbrado sea útil en la zona más comprometida "también hay que actuar en la que no lo está".

El edil asegura que este es "un buen proyecto para el barrio", y celebra que los vecinos "pudieran conocer el plan sin intoxicaciones" y se diesen cuenta de que "lo mejor no es enemigo de lo bueno". En este sentido, subraya que "donde más se va a notar es en la zona que actualmente está peor iluminada", que es también "la más conflictiva".

El plan que presentó PP-Cs a principios de julio contempla una inversión de 638.844 euros y tiene un periodo de ejecución de seis meses. La intención es sustituir la iluminación actual, excesivamente "pobre", según denuncian los vecinos, por otra más potente basada en la tecnología led. Supondrá un ahorro de más de 22.000 euros al año y una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono.

Urbanismo insiste en que la potencia y las luminarias previstas serán suficientes. No obstante, el propio Consistorio se ha comprometido tras las críticas vecinales a hacer mejoras a posteriori en caso de que sea necesario.

Para el presidente de la plataforma de afectados del Gancho y el entorno de Pignatelli, Javier Magén, era especialmente importante empezar por las calles más conflictivas. "Se nos ha prometido que va a haber bastante diferencia y que todas las calles, incluidas las perimetrales, van a quedar uniformadas. Una vez escuchadas las explicaciones estamos expectantes. Veremos cómo quedan y, si hace falta, pediremos más", señala.

Más crítica se muestra Carmen Pérez, responsable de Urbanismo de la asociación Calles Dignas. "Se está derivando mucho dinero en nombre de la zona de Pignatelli, pero luego se dedica a embellecer los alrededores. Nuestra reivindicación se centraba en cuatro calles muy concretas. El resto tiene derecho, evidentemente, pero si yo te pido peras, no me des manzanas", argumenta.

Avanza la expropiación forzosa

A hitos como el inicio de las obras de la residencia de Pontoneros, que abrirá previsiblemente en septiembre de 2023, se une la expropiación forzosa de hasta 14 fincas, una decisión que hará que el Consistorio llegue "a los extremos permitidos por ley" y que afectará a cuatro solares situados en la calle de José Zamoray 17 y a otros tres de la de Agustina de Aragón situados en los números 20, 22-24 y 29, así como a una decena de inmuebles ubicados en la calle del Caballo, 9; Miguel de Ara 36, Agustina de Aragón (6, 8 y 26) y Pignatelli 43 (dos propiedades), 48 (cinco), 67 (dos), 69 y 76 (otras dos). Serrano confirma que los trámites "ya han empezado". "Aprobamos en gobierno el expediente y ahora hay que seguir dando pasos administrativos. Lo primero que hay que hacer es empezar a fijar los justiprecios y consignar las cantidades económicas que correspondan", comenta. Esta medida ha sido especialmente bien acogida por los vecinos, aunque también hay ‘peros’. "Lo que no queremos es que, ante problemas como el incendio registrado hace apenas unas semanas, tapien los bloques, les pongan un trampantojo y se olviden de ellos. Queremos que se construya y que, a poder ser, no sea vivienda social", expone Pérez.

El problema, destaca Magén, es que muchas de estas viviendas estaban en manos de bancos o inmobiliarias, con un "nulo" mantenimiento. Insisten, asimismo, en la necesidad de trabajar en el soterramiento de cables para evitar conexiones ilegales y frenar la okupación de los bloques.

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