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Retrasos en la estación Delicias por el corte en la catenaria: "Había gente muy cabreada"

Los viajeros del tren de Ouigo averiado han respirado aliviados al llegar a la Intermodal en Zaragoza, hasta donde se han acercado durante la tarde pasajeros de otros trenes afectados en busca de información.  

Nacho Redondo, viajero afectado por los retrasos del AVE.
Nacho Redondo, viajero afectado por los retrasos del AVE.
Francisco Jiménez

El corte de una catenaria de la red de alta velocidad en el trayecto Barcelona-Madrid cuando circulaba un convoy de la operadora francesa Ouigo ha provocado una cascada de retrasos en las estaciones del trayecto, entre ellas, la de Delicias en Zaragoza. En los paneles de la estación Intermodal podían leerse a media tarde hasta 1 hora y 44 minutos de espera en algunos trayectos, que afectaban también a trenes de Renfe de la línea AVE. 

Nacho Redondo viajaba por trabajo a Barcelona y miraba con atención una de las pantallas con los horarios en la zona de salidas. El convoy que tenía que coger estaba previsto que saliera a las 18.52, pero se avisaba que no lo haría hasta las 20.11, si no había más cambios. Teniendo en cuenta cómo había empezado la tarde, sin saber si tendría transporte, le parecía "asumible" esperar una hora y veinte minutos.

En su caso, viajaba con Renfe y a las 16.00 había recibido un mensaje de la compañía en el que se le informaba de la  avería y le ofrecía la posibilidad de "cambiar la fecha". Entonces, como otros viajeros, había ido a la estación a informarse, momento en el que ha asegurado que se han vivido escenas de "tensión" en los andenes de la estación Delicias cuando gente que ya estaba subida en los vagones se ha tenido que bajar por la avería cerca de Calatayud, porque han dejado de salir trenes. "Había gente muy cabreada", ha asegurado, porque "algunos perdían conexiones de vuelos u otros trenes" y no había información clara sobre cuánto tiempo se tardaría en restablecer la circulación. 

"He venido a Zaragoza en el día porque tenía que hacer unos recados y ya me iba. Como me tenga que quedar ya me estoy buscando alojamiento"

Claudia, una joven barcelonesa, esperaba en la fila de información para saber qué ocurría finalmente con su tren. "He venido a Zaragoza en el día porque tenía que hacer unos recados y ya me iba. Como me tenga que quedar ya me estoy buscando alojamiento", ha confesado. Había recibido también el aviso a las 16.00, en el que se aconsejaba que fueran llamando para saber si había novedades, pero también había preferido ir y preguntar allí. En una de las salas de espera, Carmen Medrano, jubilada, aguardaba a que saliera su tren para volver a casa, a la Ciudad Condal, junto a su maleta. Se había enterado del incidente con la catenaria y había llamado a información. "Me han dicho que no había problema con mi tren, pero no me lo he creído", ha confesado. Por si acaso, había acudido a la estación con tiempo. Si tuviera que quedarse tiene familia en Zaragoza.

Por fin en casa tras 12 horas para volver de Disneyland París

Beatriz Meseguer y Eduardo Orgillés con sus hijos Inés y Adrián, tras bajar del Ouigo averiado.
Eduardo Orgillés y Beatriz Meseguer con sus hijos Inés y Adrián, tras bajar del Ouigo averiado.
Francisco Jiménez

En la zona de llegadas las caras eran de alivio de los pasajeros del tren de Ouigo que ha arrancado la catenaria que por fin llegaban a su destino, al menos para los que el fin de trayecto era la capital aragonesa. En el convoy viajaban 500 personas del trayecto Madrid-Barcelona. Eduardo Orgillés y Beatriz Meseguer esperaban un taxi con sus hijos Inés y Adrián, que recordarán el viaje de los últimos días a Disneyland París también por el final en un tren de alta velocidad parado tres horas en medio de la nada. Han estado 12 horas en viaje desde que habían salido a las 6.00 del hotel en París hasta que han llegado a la estación Delicias. Beatriz ha agradecido que "no ha pasado nada al final, que podía haber pasado algo peor", tras la tensión vivida durante el parón del convoy a la altura del término municipal de Cetina

"No ha sido un estruendo de decir estamos descarrilando, han sido golpes fuertes por arriba y poco a poco se ha parado"

"Primero ha sido el susto del ruido, no ha sido un estruendo de decir estamos descarrilando, han sido golpes fuertes por arriba y poco a poco se ha parado", ha recordado sobre el momento en el que un tramo de catenaria, convertida en una maraña de cables, ha terminado encima de la locomotora del tren. "No nos hemos dado cuenta de lo que ha pasado hasta que nos han dejado salir y hemos visto los cables y la catenaria", ha contado. Hasta entonces han pasado varias horas angustiosas y de mucho calor, ya que el tren estaba parado sin poder poner el aire acondicionado, y con las puertas y ventanas cerradas por seguridad, como han ido relatando los viajeros en directo a través de las redes sociales en los primeros momentos. "El mayor problema era que al no dejar abrir puertas era una sauna", ha señalado, en un viaje en el que había desde bebés a personas mayores. 

A medida que aumentaba la temperatura dentro de los vagones han ido quitándoles las camisetas a sus hijos, de 7 y 9 años, dándoles agua y entreteniéndolos. "Una vez que han abierto las puertas, a partir de ahí hemos estado más tranquilos. No nos dejaban bajar, pero por lo menos respirabas un poco y cogías aire", han recordado. En el tren "han agotado existencias", ha contado Eduardo, sobre las bebidas y comidas, pero han recibido atención del dispositivo formado por los Bomberos de la Diputación de Zaragoza, sanitarios del Salud y del 061, Guardia Civil, voluntarios de Protección Civil de la Comarca Comunidad de Calatayud y personal del ADIF.

Adriana y Estela Montoya, hermanas que viajaban en el Ouigo que tuvo que parar por el corte de una catenaria.
Adriana y Estela Montoya, hermanas que viajaban en el Ouigo que tuvo que parar por el corte de una catenaria.
Heraldo.es

Entre las personas que han tenido que ser atendidas se encontraban Adriana y Estela Montoya. "Fue un agobio tan tremendo que mi hermana con el abanico empezó a abanicarse, pero me he sentido mareada", contaba la segunda. Ha agradecido la atención del dispositivo que se ha montado en torno al tren. "Veníamos tranquilos y escuchamos un ruido seco. Pensamos que nos había caído una piedra en la planta de arriba, donde íbamos nosotras", han contado.

Fausto Hidalgo bajaba todavía con calor y recordaba los momentos de estrés dentro del tren. "Hacía mucho calor, a última hora la gente comenzó a gritar porque no se aguantaba y salían fuera". Venía de Barcelona para acudir al cumpleaños de un sobrino, al que llegaba tarde. Entre los familiares que esperaban, además de alivio había quien hacía fotos a las pantallas de la zona de llegadas para inmortalizar un retraso con el que reclamar la devolución o indemnización pertinente.

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