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Violencia en Pignatelli: un brote de covid en prisión impide juzgar otro ataque a policías 

La Audiencia de Zaragoza tuvo que retrasar este martes el juicio contra las cinco personas que lanzaron botellas, sillas y hasta cuchillos contra varios agentes tras una reyerta multitudinaria.  

Un empleado de una empresa de seguridad cerraba este jueves la puerta del edificio desalojado en Pignatelli, 76, de Zaragoza.
Un empleado de una empresa de seguridad cierra la puerta del edificio desalojado en Pignatelli, 76, de Zaragoza.
Toni Galán

La Navidad de 2019 amaneció en la calle de Pignatelli con una multitudinaria reyerta en la que se vieron implicadas una veintena de personas y resultaron heridos cinco policías nacionales. El altercado, que se produjo sobre las 7.30 del 25 de diciembre, se saldó con cinco detenidos que este marte deberían haber sido juzgados en la Audiencia Provincial de Zaragoza. Sin embargo, como viene siendo habitual, la covid impidió que se celebrara el juicio.

En este caso no ha sido porque alguno de los acusados estuviera enfermo, sino porque uno está en la prisión de Albocàsser (Castellón) en la que ahora hay un importante brote de coronavirus y el director de la cárcel ha aislado a un módulo entero (85 presos) y ha restringido las salidas de los reclusos para evitar la expansión de los contagios.

Los cinco detenidos en la reyerta Oussama B., Ismael A. A., Youness B., Elías B. y Manel B., de entre 23 y 40 años, están acusados de delitos atentado a los agentes de autoridad, lesiones y tráfico de estupefacientes y cada uno de ellos se enfrenta a cinco años de prisión: cuatro por las drogas, uno por el atentado y una multa de 2.480 euros por las lesiones.

La Fiscalía, en su relato de hechos, expone que una patrulla de la Policía Nacional se dirigió al número 76 de la mencionada calle, un edificio totalmente ocupado de forma ilegal, porque había una pelea. Nada más llegar, el numeroso grupo de personas que allí estaba gritando y peleándose dirigió sus iras contra los agentes y empezaron a tirarles objetos, como palos, botellas o unas tijeras. 

Acto seguido, cinco de ellos, los acusados, entraron en el portal y subieron corriendo las escaleras perseguidos por los policías, que trataban de retenerlos, mientras ellos los esquivaban con patadas y puñetazos. Cuando llegaron a su piso, intentaron bloquear la puerta para no dejar entrar a los funcionarios y volvieron a arrojarles botellas, sillas, cuchillos, tijeras e incluso un extintor.

Cuando los agentes consiguieron entrar en el piso de los acusados encontraron drogas tales como 103 gramos de hachís (64 de ellos en un trozo), 42 pastillas de tranquimazín y 30 de clorazepam. Ninguno de los policías fue alcanzado por los objetos contundentes, pero luego sufrieron lesiones por la resistencia violenta que ofrecieron al ser detenidos.

Un agente resultó herido en un pie, otro en una rodilla, otro en las manos y todos salieron con múltiples contusiones. El tiempo de curación de cada uno fue de una semana y no precisaron hospitalización ni se vieron impedidos para su trabajo. La Fiscalía pide una indemnización para cada uno de 280 euros y una multa de 480.

El Ministerio Público solicita en su escrito que los acusados, en el caso de ser condenados, sean expulsados del territorio nacional por un periodo de siete años.

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