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Una Biblioteca de Semillas prestará simientes a los vecinos de La Puebla de Alfindén

Los usuarios tendrán a su disposición un catálogo con las semillas en préstamo y algunas pautas para su siembra y recolección.

La Biblioteca de Semillas está abierta a cualquier persona interesada en plantar productos hortícolas.
La Biblioteca de Semillas está abierta a cualquier persona interesada en plantar productos hortícolas.
Heraldo

Además de clásicos de la literatura o el último libro de sus escritores preferidos, a partir de febrero, los vecinos y vecinas de La Puebla de Alfindén podrán coger prestadas de la Biblioteca Pública del municipio semillas de tomate, habas, zanahorias y diferentes productos hortícolas de la zona gracias a la Biblioteca de Semillas.

Se trata de un proyecto que se va a llevar a cabo gracias a un convenio entre el Ayuntamiento de la localidad y la Red de Semillas de Aragón y mediante el cual la Biblioteca Belmonte de los Caballeros instalará un banco de semillas con el fin de preservar las variedades autóctonas y compartirlas entre vecinos y contribuir a que perduren en el tiempo.

El banco proviene de la iniciativa de la Red de Semillas de Aragón, formada por un grupo de personas interesadas en la agricultura responsable y cuyo objetivo es preservar la biodiversidad agrícola, especialmente la aragonesa. Además, la Red pretende recuperar conocimientos tradicionales asociados a las semillas y el huerto, recabando información sobre los usos y manejos locales y tradicionales realizados en la huerta y el uso culinario que se haya dado a las diferentes variedades.

La gestora cultural del Ayuntamiento de La Puebla de Alfindén, Beatriz Callén, explica que esta es una “práctica muy bonita” que consiste en “prestar semillas igual que se prestan documentos”. Callén recuerda que este “no es un proyecto nuestro” sino que se ha puesto en marcha en otros lugares “donde tienen un espacio de capacitación agraria como Alcorisa o La Almunia”.

No está solo dirigido a horticultores profesionales sino también a cualquier persona interesada que podrá coger prestadas semillas de todo tipo: “Cebolla, zanahoria, acelga, habas, bisaltos, nabos, tomates. En definitiva, los productos más comunes de la huerta”, resume Callén.

Los usuarios, tras firmar un acuerdo, podrán pedir prestadas las semillas mediante un proceso similar al préstamo de libros, con el compromiso de que en un año hábil deberá devolver diez veces la cantidad de semillas que se le prestó. Las semillas se encuentran dentro de botes de cristal transparente con una etiqueta identificativa en la que aparecen datos concretos para su catalogación: variedad y nombre común, procedencia, fecha o referencia. Los usuarios tendrán a su disposición, asimismo, un catálogo con las semillas en préstamo y algunas pautas para su siembra y recolección.

Se persiguen varios objetivos con esta práctica: acercar la agricultura a todo el mundo, “acabar con los productos transgénicos y mantener las plantas y productos originales de cada zona”, enumera Callén. La intención es ir ampliando el banco de semillas con la mayor variedad posible para que no se pierda ninguna de ellas y que los productos de la zona se sigan produciendo en el mismo terreno.

Aunque la presentación oficial de este proyecto tendrá lugar a principios de febrero, Callén adelanta que la idea es reunirse con hortelanos con el objetivo de conocer y “mantener algunos de los productos que llevan años cultivándose y no se han difundido”. Otra de las iniciativas contempladas en la Biblioteca de Semillas es la realización de talleres prácticos, por ejemplo, para aprender a separar y seleccionar las semillas.

Callén destaca que este proyecto se ponga en marcha “dentro de un servicio que ya tiene funcionamiento, estructura y personal” como es la biblioteca, que considera que de este modo “es mucho más fácil que salga adelante”.

Este servicio “no va dirigido solo a los que tienen un huerto sino también a los que tienen un trozo de jardín o una maceta y quieren plantar unos tomates”, explica Callén e incide en que “hace falta concienciar sobre la agricultura sostenible, que es uno de los objetivos de la Agenda 2030 y acabar con los productos transgénicos ya que hay especies que se han perdido”.

Como parte de este afán por acercar la agricultura a todo el mundo, la biblioteca se dotará también de una selección bibliográfica relacionada que se ha solicitado ya al CITA.

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