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Aragón

gente de la tierra

Semillas que florecen gracias al impulso de los vecinos de Delicias

Una cuarentena de particulares y varias asociaciones colaboran en la consolidación de un huerto vecinal, ubicado en el corazón del barrio

Rodrigo J. García es el responsable de este huerto comunitario, ubicado en el barrio de Delicias.
Rodrigo J. García es el responsable de este huerto comunitario, ubicado en el barrio de Delicias.
José Miguel Marco

Desde hace poco más de un año, cuando los vecinos de la calle de Celanova, en el popular barrio zaragozano de Delicias, se asoman a sus ventanas ya no ven un enorme descampado lleno de hierbas y suciedad. Ahora, a su alrededor crecen las matas de pepinos, tomates, calabazas y borraja que con ahínco cuidan los integrantes de este huerto comunitario, que se ha convertido en la envidia sana de todo el barrio.

Una propuesta que arrancó en el año 2016 gracias a la primera convocatoria del proyecto ‘Presupuestos participativos del Ayuntamiento de Zaragoza’ y que, tras un largo periodo de burocracia y preparación de los terrenos, se ha convertido en todo un referente en el mundo de los huertos urbanos.

"Desde el primer momento quisimos que fuera algo diferente a lo que estamos habituados a ver cuando hablamos de huertos urbanos. En nuestro caso, está situado en el corazón del barrio y cuenta con zonas comunes para todos los hortelanos. Además, para poder contar con una parcela, se tienen que poner de acuerdo tres familias diferentes y eso es lo novedoso, la gran apuesta por la convivencia", explica Rodrigo J. García, responsable de este proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI), que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, la Obra Social ‘la Caixa’ y la Fundación Federico Ozanam.

Desde el momento en el que se tuvo conocimiento de que se iba a poner en marcha este huerto, fueron decenas los vecinos que solicitaron formar parte de este proyecto. Un área hortícola que cuenta con 15 parcelas, una de ellas comunitaria. El resto, la mitad son para vecinos y la otra mitad para entidades sociales del barrio, entre las que se incluyen la Fundación Cruz Blanca, la Casa de Juventud o el Centro de Mayores Romareda.

"Si algo caracteriza a esta actividad es que nos basamos en el principio de responsabilidad compartida. La cesión de la parcela es gratuita, pero los trabajos comunes y cómo se organizan es asambleario", explica Rodrigo, quien se lamenta de que la crisis de la covid ha frenado muchas de las actividades comunes que tienen que ver con el huerto y que se retomarán en cuanto sea posible.

Porque en este huerto, que tiene su propio grupo de ‘whatsapp’, además de plantar semillas de hortalizas, también se han sembrado las semillas de la convivencia, la solidaridad y la tolerancia. Y esta es la razón por la cual en estos momentos hay más de una veintena de personas interesadas en formar parte de esta iniciativa, pero que tendrán que esperar a que termine el turno de los pioneros, dentro de un año, para poder acceder a un parcela de forma totalmente gratuita.

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