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Comienzan las obras para desmontar las playas de peaje en el tramo aragonés de la AP-2

La maquinaria ya se afana en retirar la gran infraestructura central ubicada en la localidad zaragozana de Pina de Ebro

Finalmente, ha sido un poco antes de lo previsto. Los trabajos para desmantelar las playas de peaje del tramo aragonés de la AP-2, repartidas en los 102 kilómetros que separan Alfajarín y Fraga, han comenzado esta semana. La maquinaria ya trabaja en diversos puntos de la autopista, que se liberalizó el pasado 1 de septiembre, como por ejemplo a la altura de la localidad zaragozana de Pina de Ebro, donde una parte de la infraestructura ya ha sido retirada.

La idea era comenzar en diciembre, cuando expirará el contrato de mantenimiento firmado con la hasta ahora concesionaria, Abertis, pero al final se han podido iniciar las obras unos días antes. La contratista dispone de un plazo de seis meses para retirar las instalaciones, por lo que será previsiblemente en el próximo verano cuando Aragón se haya despedido para siempre de estos peajes.

Las obras están valoradas en algo más de cuatro millones de euros, ya que se debe desmontar por completo la gran infraestructura central de Pina de Ebro, así como los laterales existentes en el mismo término municipal y en Bujaraloz y Fraga. En todos ellos, hasta el momento se ha estado ordenando el tráfico con conos y se ha limitado la velocidad a 30 kilómetros por hora.

44 años de pago

La autopista, que une Zaragoza y Tarragona, se liberalizó hace casi tres meses después de 44 años de concesión, prorrogada hasta en dos ocasiones. El objetivo era garantizar al fin una alternativa gratuita para no circular por el único tramo sin desdoblar de todo el corredor, los 91 kilómetros entre Alfajarín y Fraga, aunque parece que la medida será efímera, porque poco después de la liberalización la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, dijo que en el futuro se deberá pagar por circular por las vías rápidas para garantizar su mantenimiento y la seguridad vial.

La autopista de Barcelona se construyó entre 1969 y 1977 y, mientras todavía estaban operativos los peajes, soportaba una media diaria de 9.662 vehículos, en su mayor parte ligeros. Para los camiones que hacían el trayecto completo el coste de circular por esta vía alcanzaba los 56,25 euros. Tras la liberalización, tal y como se preveía, el volumen de tráfico se multiplicó y la nacional, por el contrario, quedó casi despejada de camiones (normalmente la atravesaban unos 4.448 cada día).

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