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Un audio grabado por una joven puede ser clave para condenar a su padrastro por violarla en Zaragoza

El hombre, que niega los hechos, se enfrenta a una pena de 15 años de cárcel por abusos continuados y agresión sexual

El acusado, este viernes durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
El acusado, este viernes durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Heraldo

El 3 de diciembre de 2020, harta de que abusara de ella sexualmente, decidió grabar un audio para demostrar que era cierto lo que le estaba haciendo la pareja de su madre. Ya lo había denunciando otras dos veces cuando era menor de edad, pero por la presión familiar terminó retirando las denuncias. Ese día, según declaró este viernes en la Audiencia Provincial, el hombre le había dicho que iría a su habitación, como hacía otras veces, y ella se preparó.

Los magistrados de la Sección Tercera pudieron escuchar la grabación y ahora tendrán que decidir si, junto con el testimonio que siempre ha mantenido la joven, es suficiente para condenarlo a 12 años por violación y tres por abusos sexuales continuados. O, por el contrario, el tribunal puede creer al acusado, cuya identidad se omite para proteger la de la víctima. El hombre niega los hechos y asegura que mantenía una "relación sentimental" con la chica desde que fue "mayor de edad".

El audio recoge la situación que la muchacha vivió en su habitación y revela que fue in crescendo conforme transcurren los minutos. En un primer momento, la joven repite varias veces "por favor suéltame", "vete de aquí", "déjame", "respétame" y al acusado se le oye pedirle "por favor" que le deje tocarla. El tono de queja va subiendo y la chica continúa diciéndole "márchate", "te he dicho que no quiero", "no me toques por favor" y frases similares. 

La insistencia aumenta, a él se le oye decir "lo voy a contar y te voy a dejar mal del todo", como culpándola. Un segundo después se escucha el ruido que hizo la cama al romperse. La joven le pregunta que cómo va a justificar la rotura del mueble, pero el hombre sigue insistiendo y entonces se oye a la chica claramente llorar y en tono suplicante y gritando le dice que "no".

"En ese momento es cuando creemos –dijo ayer el fiscal– que le introdujo el dedo en la vagina". El representante del Ministerio Público insistió en que tanto por la declaración de la víctima como por la grabación de demuestra que todo sucedió en contra de la voluntad de la joven. "Es muy claro y concluyente", aseguró.

La misma postura mantuvo la acusación particular, a cargo de la abogada Mercedes Bayo, que recalcó que la declaración de su cliente es segura y consistente desde el principio. La letrada hizo mención a los abusos sexuales que sufrió por parte de su padrastro desde que tenía 11 años y que, lamentablemente, como retiró las denuncias, nunca llegaron a juicio. "Pero ese día ya no pudo más y como el acusado siempre tenía el mismo modus operandi y le advirtió que ese día iría a su habitación, ella se preparó", manifestó.

No opinó lo mismo el abogado de la defensa, Armando Martínez, que pidió su absolución argumentando que a la denunciante le mueve el "resentimiento" hacia su cliente porque se lleva mal con él. El acusado, durante su escueta declaración, pues solo contestó a su abogado, negó haber abusado de la chica cuando era menor y matizó que cuando fue mayor de edad lo que existió entre ellos fue una "relación sentimental consentida" que, además, le acarreó "problemas con su mujer". Esta, por su parte, fue eximida por el tribunal de declarar en la vista ya que sigue viviendo con él.

El abogado hizo hincapié en que no hay pruebas de ADN y la denunciante no tiene problemas psicológicos aparentes derivados de los abusos sexuales. Subsidiariamente a la absolución, solicitó una condena de dos años por un único delito de abuso.

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