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Zaragoza, un buen lugar para vivir si eres castor

Estos animales ya habían sido grabados en la misma zona del río el pasado mes de junio y los expertos apuntaban a que podrían estar de paso en la capital aragonesa Al parecer, los castores han decidido que les gusta Zaragoza para hacer de ella su residencia habitual.

Un castor bajo el puente de Hierro sorprende a los viandantes

Todo parece apuntar a que una familia de castores ha decidido instalarse en la ribera del río Ebro a su paso por Zaragoza, en la zona situada bajo el puente de Hierro. Los vídeos de varios ciudadanos, grabados en la noche de este martes y el miércoles de madrugada, han corroborado que al menos un castor ha hecho de esta zona su hogar.

Los castores ya fueron vistos el pasado mes de junio en la misma zona del río. Entonces los expertos apuntaban que su presencia en la capital era puntual y que podrían encontrarse de paso ya que no es habitual que esta especie habite en los tramos urbanos del río, pero parece ser que han decidido establecerse en Zaragoza y hacer de la capital su residencia permanente.

Paco Iturbe, de Ecologistas en Acción, ya explicaba a Heraldo  que aguas arriba del Ebro en la zona de La Rioja y Navarra suele haber muchos castores pero los animales de este tipo que se ven en Zaragoza, sean nutria o castor, suelen estar de paso. Iturbe deciá que es difícil que un animal como éste se asiente en el tramo urbano del río porque "no  hay sotos lo suficientemente importantes", señalaba.

El naturalista Ismael Sanz confirmaba que los castores se van moviendo y crean pequeños grupos familiares que van en busca de nuevos territorios, bien en sotos o islas más alejadas en diversos tramos de río, como puede ocurrir en este punto.

"Los jóvenes -puntualiza Sanz- pasado un año se independizan de los padres y buscan nuevos territorios. Ahora ocurre que como empieza a ser abundante el castor, lo podemos ver ya por la ciudad, porque esos jóvenes se dispersan y buscan tramos nuevos y más tranquilos. De hecho, se están acostumbrando a la presencia humana", añade este experto, que fue de los primeros en fotografiar y grabar a esta especie herbívora en el tramo urbano del río Ebro.

Eso sí, los expertos piden que no se les moleste, que por supuesto no se les toque (son bonachones, pero no dejan de ser animales silvestres) y que se les observe a una distancia prudencial de al menos 10 o 15 metros.

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