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Pilar Alegría: "Hay que rejuvenecer los barrios y actualizar el parque de viviendas"

La ministra aragonesa de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, afirma que Zaragoza tiene todavía "mucho potencial por exprimir" y "un entramado de gente magnífica que trabaja por y para su tierra".

Pilar Alegría, ministra aragonesa de Educación y Formación Profesional, circula con el pequeño patinete de su hijo de 8 años, al que reconoce que se ha "aficionado", por el tramo del carril bici de Fernando el Católico de Zaragoza
Pilar Alegría, ministra aragonesa de Educación y Formación Profesional, circula con el pequeño patinete de su hijo de 8 años, al que reconoce que se ha "aficionado", por el tramo del carril bici de Fernando el Católico de Zaragoza
Oliver Duch

Desde que el pasado mes de julio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le confiara las riendas del Ministerio de Educación y Formación Profesional, a Pilar Alegría (La Zaida, Zaragoza, 1977) un pequeño patinete le ha robado el corazón y le ha ganado la partida al pádel. A caballo entre Madrid y Zaragoza, donde regresa todos los fines de se mana –que puede–, intenta disfrutar al máximo de ese tiempo con su familia y, muy especialmente, con su hijo. Y "ese pasar tiempo con mi hijo, me ha llevado a montar en patinete, porque a él le encanta", confiesa, y a ella –como se puede comprobar en la fotografía– no se le da pero que nada mal. "Se le da bastante mejor a él, aunque, al final, tengo que reconocer que una coge hábito", bromea.

De hecho, algo habrá tenido que ver su "afición, de pequeña, al monopatín" y a deportes como el baloncesto, el kárate o el frontenis, que descubrió de la mano de su hermano –"él era el que jugaba realmente bien"–, matiza, y ya en estos los últimos años, antes de marcharse a Madrid, el pádel.

" Zaragoza debería transformarse
en destino y foco cultural de primera magnitud"

"Siempre, desde cría, he necesitado hacer algo de deporte y el pádel me gusta mucho –reconoce–. Me apunté a unos cursos, a través del Ayuntamiento de Zaragoza, y jugaba siempre a las pistas de La Almozara. Ahora, por mis obligaciones, ya no puedo practicarlo, pero, incluso durante el verano, después del confinamiento, retome la afición".

En patinete, en bici o andando, la ministra y el pequeño (8 años) recorren y comparten kilómetros y kilómetros de cariño –por el parque Grande, por el centro de la ciudad, por el carril bici que discurre por la ribera del Ebro...–, porque, como ella misma asiente, "los padres siempre intentamos buscar aficiones compartidas con los hijos".

La vinculación de Pilar Alegría con la capital del Ebro –a la que añora desde la capital del Reino– viene de lejos, desde sus años de adolescencia y juventud, tras diplomarse en Magisterio en el campus universitario turolense; por eso, afirma con sentimiento veraz que hablar de Zaragoza "es hablar de mi vida. Allí están mis amigos de siempre, mi familia, mi hijo" y no deja de ensalzar el cariño que siente "por los zaragozanos y zaragozanas", que hace tan solo dos años le otorgaron un apoyo mayoritario que a punto estuvo de auparla a la alcaldía de la ciudad. "Siempre se dice que nadie es profeta en su tierra –afirma–, pero yo enmiendo la plana al refrán, porque esa confianza, ese afecto que depositaron en mí y en mi partido, lo sigo notando cada vez que regreso a Zaragoza. He recibido tantas y tantas muestras anónimas de cariño que nunca podré dejar de estar agradecida". "Ser ministra del Gobierno de España y, en mi caso, la primera aragonesa, casi me atrevería a decir que es un doble honor; pero, de haber podido ser la alcaldesa de Zaragoza, lo hubiera vivido con verdadero orgullo", reconoce la ministra.

Además de una espléndida ciudad para vivir, amable, acogedora y solidaria –"cualidades que aprecias mucho más cuando vives fuera por motivos profesionales"–, la capital de Aragón tiene todavía "mucho potencial por exprimir". En su opinión, en estos últimos años, ha surgido "un magnífico entramado", que podría transformar la ciudad de Zaragoza "en un auténtico destino y foco cultural de primera magnitud".

La ministra socialista reflexiona también sobre el proceso de transformación en el que se encuentra inmerso el país, con la llegada los fondos de recuperación europeos, y destaca que "sería muy deseable que esa renovación llegara a todos los barrios de Zaragoza, también a los más humildes, a los barrios trabajadores"; y, en este sentido, añade, "estaríamos hablando de una actualización del parque de viviendas". "Cada vez vivimos más, envejecemos más, y es necesario rejuvenecer los barrios"; y habría que apostar igualmente por una "línea de transporte urbano, que una la zona este y oeste de nuestra ciudad, porque los ciudadanos de Las Fuentes y de las Delicias deberían tener las mismas oportunidades que los que viven en Actur o en la zona centro". "Ya en su momento –incide Alegría– defendí la importancia y utilidad que tiene el tranvía, que tantos reconocimientos está logrando, porque, desde luego, ha demostrado ser un modelo de transporte limpio, realmente accesible y sostenible, que une nuestra ciudad norte sur".

"Tenemos un gran potencial y todo un entramado de gente magnífica que trabaja por y para su tierra"

Optimista, Pilar Alegría augura a la capital aragonesa "un gran futuro lleno de esperanza", avalado, principalmente, por su "gran potencial humano". "Durante el tiempo que estuve a frente de la Delegación del Gobierno –añade–, pude comprobar, de primera mano, la gran responsabilidad con la que los zaragozanos y zaragozanas hicieron frente a la pandemia; y, además, contamos con todo un entramado de gente magnífica, emprendedores, investigadores –no podría olvidarme de la Universidad de Zaragoza–..., que están haciendo grandes cosas por y para su tierra"; sin olvidar proyectos "realmente importantes", que potenciarán Zaragoza "como foco logístico" y que la posicionarán como "pionera", en la vanguardia.

A pesar de su apretada agenda de trabajo, durante estas ‘no Fiestas del Pilar’, la ministra de Educación se "esforzará" por venir a Zaragoza –aunque solo sea el fin de semana– a disfrutar son su familia, como cuando ella era más niña. "¡Tengo tantísimos recuerdos vinculados a las Fiestas del Pilar!", exclama, mientras articula el relato de cómo, desde La Zaida, su querida localidad natal, donde estudió en la escuela rural unitaria y todavía conserva familia, venían a Zaragoza –"en aquel 124 de mi padre"–, ella y sus hermanos, a la Ofrenda de Flores. "Pasábamos con algún grupo del pueblo y luego, los cinco, nos juntábamos con amigos, primos y otros familiares a comer, y terminábamos el día en las ferias; aún recuerdo que, entonces, se ubicaban enfrente de la Facultad de Veterinaria, al final de la calle de Miguel Servet". "Mi padre –comenta Pilar Alegría– trabajaba en una empresa y también en el campo, así que, prácticamente, no tenía vacaciones. La mía siempre ha sido una familia sencilla, y esas oportunidades que teníamos de disfrutar todos juntos, como ocurría el Día del Pilar, lo convertían en un día muy especial, en un día grande".

Y, por qué no decirlo, la ministra aragonesa Pilar Alegría atesora también estupendos recuerdos y vivencias con sus amigos y amigas –"de cuando era más joven"– y salían por la zona del casco antiguo zaragozano. El casco, aquel concierto de los legendarios Rolling Stones en la Feria de Zaragoza...

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