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bandas latinas

Pistolas a préstamo y ‘entrevistas de trabajo’ entre los DDP capturados en Madrid y el coro zaragozano

La Policía ha detenido a los cabecillas de la banda latina en Madrid, de los que dependen las secciones repartidas por España.

Steven Guarionex Vásques, el presunto líder de los DDP, en uno de sus vídeos musicales.
Steven Guarionex Vásques, el presunto líder de los DDP, en uno de sus vídeos musicales.
Heraldo

El intenso trabajo policial está poniendo cerco a los Dominican Don’t Play (DDP) en todo el territorio nacional. La banda la integran jóvenes -también menores de edad- de origen latino, españoles de primera o segunda generación que por distintas circunstancias personales no tienen arraigo con sus comunidades y vecindarios. La organización tiene un afán expansivo y se estructura territorialmente a través de los distintos ‘coros’, en los que se agrupan a los DDP zaragozanos, barceloneses, valencianos, madrileños…

Los agentes dieron este lunes un nuevo golpe, esta vez en el centro de la diana: hasta once miembros de la organización fueron conducidos a comisaría, acusados de distintas agresiones y amenazas y de extorsionar a jóvenes para que llevaran a cabo atracos y hurtos. En la operación también cayó una docena de integrantes de los Trinitarios, una de las bandas con las que mantienen una rivalidad enconada. Entre los arrestados se encuentra el líder de los pandilleros de Torrejón, Chamaquito, de 23 años y al que se le han puesto las esposas cuatro veces, la anterior a finales de julio por la Guardia Civil. En aquella ocasión fue acusado de agresión sexual y pertenencia a grupo criminal, así como de delitos contra el patrimonio, lesiones, amenazas y tenencia de armas prohibidas. Chamaquito, considerado especialmente violento, era quien captaba a menores para fines delictivo de su banda.

La relación y las comunicaciones entre los distintos coros es más que fluida. Precisamente, las llamadas, intercambios y reuniones entre el zaragozano y la central madrileña quedaron reflejadas de manera fiel en la investigación que la Jefatura aragonesa llevó a cabo a lo largo del año pasado y el arranque de este y que concluyó con un total de 24 detenciones, sobre todo en el barrio de San José, donde mantienen el grueso de su actividad.

Los pandilleros de la capital aragonesa y los madrileños intercambiaban de forma continua pistolas, o como las denominan en su argot, ‘blikis’. En una conversación mantenida el 4 de diciembre de 2020, Steven Guarionex (líder de la banda en Zaragoza y ahora interno en el centro penitenciario de Zuera por, entre otros ilícitos, su presunta participación en una violación grupal) le explicaba a un homólogo en Madrid que un colega, Guengue, viajaba a Madrid con un arma de fogueo. Lo hacía para intercambiarla por otra real que les habían prestado y que necesitaban de vuelta. “Aquí las cosas están muy mal”, justificaba el líder desde su piso en la calle de Antonio Maura.

Las armas de fuego no son los únicos lazos que unen a las facciones de ambas provincias. Varios miembros residentes en Torrero, el Actur o San José tienen entre sus antecedentes detenciones por participar en reyertas en discotecas sitas en la ciudad de Madrid o en municipios de su entorno. También se les fichó tras cometer agresiones contra integrantes de las bandas rivales (Black Panther, Latin Kings, Trinitarios…) en la Comunidad madrileña.

Y, por si fuera poco, los viajes en coche entre las dos provincias eran constantes por otro motivo: la captación de nuevos ‘talentos’, de músculo que en un futuro potenciase la organización y permitiese llenar los huecos del organigrama resultantes de las operaciones policiales. En este sentido, el coro de la capital aragonesa llevaba a Madrid a menores para presentarlos a la cúspide de la organización. Según refleja el expediente de la investigación, los líderes en Aragón presentaban a sus jefes a los “nuevos candidatos” para “su ingreso definitivo en la banda”. Antes tenían que ganarse ese privilegio cometiendo robos o haciendo incursiones en los barrios enemigos para lograr ridiculizar a las otras bandas.

En uno de esos viajes fue capturado Steven Guarionex cuando caminaba por el distrito de Arganzuela portando dos machetes de 53 y 49 centímetros, pese a lo que quedó en libertad. Sin embargo, el joven no ingresó en prisión hasta que la investigación arrojó luz sobre las actividades y la organización criminal de los DDP. A la espera de juicio, comparte espacio en la cárcel con varios de sus compañeros, mientras que los menores de edad ingresaron en el centro especializado. La banda, descabezada ya en Madrid y Zaragoza, se encuentra en un momento muy delicado.

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