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La joven a la que hallaron encadenada en Zaragoza revela a la juez que ella misma se puso los candados

La magistrada interrogó a la víctima en el juzgado de guardia antes de decretar la puesta en libertad de sus cuatro tíos. La víctima le dijo que cumplió las leyes gitanas e hizo lo que le ordenaron. 

La matriarca del clan, Joana G. M., el pasado jueves, en la Jefatura Superior de Policía de Aragón.
La matriarca del clan, Joana G. M., el pasado jueves, en la Jefatura Superior de Policía de Aragón.
Policía Nacional

La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza, Natividad Rapún, decidió el jueves por la noche dejar en libertad a los cuatro detenidos por el presunto secuestro de una sobrina de 18 años, a la que la Policía Nacional halló el martes encerrada y encadenada en una vivienda del barrio de Torrero. La Fiscalía había pedido el ingreso en prisión de la matriarca del clan, Joana G. M., por ser la persona que supuestamente amarró a la joven a la reja de una ventana para evitar que volviera a marcharse con su novio, de origen marroquí y al que no acepta la familia. Sin embargo, antes de decidir si enviaba a la mujer al centro penitenciario de Zuera, la magistrada decidió hacer algo poco habitual: ordenar que localizaran de urgencia a la víctima para interrogarla. Y tras escuchar su versión de los hechos, Rapún optó dejar libres a todos los investigados.

Según fuentes próximas al caso, la juez quería saber por boca de la joven qué había hecho cada uno de los arrestados. Y, sobre todo, hasta qué punto la habían obligado a actuar contra su voluntad. La chica ratificó la denuncia por detención ilegal y amenazas, pero sus explicaciones sembraron algunas dudas en la magistrada. La víctima había manifestado en comisaría que sus tíos se presentaron en la terraza del bar donde tomaba vermú con su novio y se la llevaron a rastras, profiriendo amenazas de muerte contra su pareja. Sin embargo, la joven reconoció después ante la juez que se subió al coche voluntariamente.

Durante el interrogatorio, que se llevó a cabo a última hora de la tarde en el juzgado de guardia de Zaragoza, la denunciante admitió también que fue ella misma quien se colocó los candados que le impedían salir de la habitación donde fue encontrada amarrada, en el número 111 de la calle de Oviedo. La juez no entendía cómo podía haber colaborado de semejante forma a su supuesto secuestro y a su encadenamiento. Pero la chica le explicó que la ley gitana le obliga a respetar a su familia y a sus mayores, por lo que se limitó a hacer lo que le ordenaron.

Las explicaciones de la joven abocaron a la juez a dejar libres a los cuatros detenidos, tal y como había propuesto su abogado, Javier Elía. En cualquier caso, Lisardo R. G., Jonatan R. G., Joana G. M. y Miriam Sulamita B. B. seguirán investigados por presuntos delitos de detención ilegal y amenazas. Por otro lado, el auto de la magistrada incluye una orden de alejamiento que impide a los cuatro encausados aproximarse o comunicarse con la denunciante, a la que ya se ha buscado un alojamiento fuera de la casa de su padre, donde residía hasta ahora.

Un sexto sospechoso

El Grupo de Atracos de la Jefatura Superior de Aragón, que se hizo cargo de las pesquisas tras denunciar el novio de la chica y la madre de esta su supuesto secuestro, detuvo en un principio a cinco personas por estos hechos: los cuatro tíos y el propio padre de la joven, con el que convivía. Pero este último quedó libre tras ser interrogado en comisaría y ni siquiera tuvo que pasar por el juzgado de guardia.

Al parecer, habría un sexto sospechoso al que trata de identificar ahora la Policía Nacional. Sería el hombre que acompañaba a los tíos de la chica cuando acudieron a la terraza del bar. La víctima lo identificó como un tal «Pepe» y dijo conocerlo, pero ni ella ni el resto de encausados han facilitado hasta ahora su nombre.

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