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El zaragozano que logró que se vacune a los agentes catalanes denuncia amenazas en redes

El abogado Marco Antonio Navarro representa a los sindicatos Jucil y Jupol y logró que el TSJC estimara su petición

El letrado zaragozano, durante un juicio. A la derecha, los tuits que motivaron la cascada de insultos.
El letrado zaragozano, durante un juicio. A la derecha, los tuits que motivaron la cascada de insultos.
HERALDO

Defender los intereses legales de los sindicatos Jucil y Jupol, que agrupan a profesionales de la Guardia Civil y la Policía Nacional, le ha costado al abogado zaragozano Marco Antonio Navarro más de un disgusto en forma de amenaza contra su integridad física. Las últimas agresiones verbales las recibió este jueves a través de la red social Twitter, después de que se conociese su implicación directa en las medidas cautelares estimadas por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y con las que la Generalitat se ve obligada a vacunar contra el covid a los agentes de los cuerpos de seguridad del Estado destinados en la comunidad vecina.

Navarro se identificó como el letrado que lo había logrado en respuesta a un mensaje del presidente aragonés, Javier Lambán. Este valoraba «la miseria política, moral y humana de los capos independentistas», si bien recordó que cree «firmemente en la decencia de la inmensa mayoría del pueblo catalán pese a discrepar con respeto de buena parte del mismo». El presidente de la DGA recibió una larga ristra de contestaciones, muchas de ellas con un tono despectivo. Pero la peor parte se la llevó el abogado, al que abiertamente lo amenazaron de muerte y dedicaron distintos insultos.

Los comentarios ultras trascendieron pronto la esfera digital y llegaron a la Policía. De hecho, a las pocas horas, el abogado recibió llamadas del comisario provincial y de otros comisarios. Navarro interpondrá este viernes ante la unidad de delitos tecnológicos la denuncia, al entender que los ‘tuits’, en especial los de una cuenta anónima, son «constitutivos de un delito de amenazas graves».

No es la única medida que tomará a raíz de los comentarios vejatorios, aunque quizá sí la más efectiva, ya que ayer decidió denunciarlos a la plataforma en la que se publicaron. «Pero Twitter    me contestó que los mensajes en cuestión, en los que se me dice que van a por mí, no incumplen las normas», lamenta el letrado. Y eso que en las reglas de la red social se prohíben las «amenazas violentas contra una persona o un grupo», así como «participar en el acoso de una persona o incitar a otros a hacerlo, incluido desear o esperar que sufra daño físico».

Orden de alejamiento

Por su labor profesional, el letrado zaragozano ya se ha visto obligado a denunciar amenazas en otras ocasiones. «Las sufro porque, por el trabajo que desempeño, me relacionan directamente con la labor que desarrollan los    policías y guardias civiles. Hasta he solicitado y obtenido una orden de alejamiento de un hombre que no dejaba de acosarme mediante llamadas y mensajes de texto a mi teléfono fijo y móvil», indica. Este mismo hombre había sido condenado con anterioridad por acosar y amenazar a funcionarios a los que defendió el abogado zaragozano.

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