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tribunales en zaragoza

Casi tres años de cárcel por pedir créditos a nombre de una hermana incapacitada

El zaragozano se aprovechó de la "inteligencia límite" de la mujer, de 48 años, para tramitar hasta cinco préstamos a sus espaldas y obtener más de cien mil euros.

El condenado, Javier G. H., junto a su abogada.
El condenado, Javier G. H., junto a su abogada.
Oliver Duch

Casi tres años de prisión y una indemnización que ronda los cien mil euros. Esa es la pena a la que tendrá que hacer frente el zaragozano Javier G. H. por aprovecharse de forma grosera de la discapacidad intelectual de su hermana para solicitar hasta cinco créditos a su nombre y apropiarse de algo más de cien mil euros. El acusado reconoció ayer los hechos durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, lo que le evitó exponerse a una condena incluso mayor, ya que la Fiscalía pedía para él cinco años de cárcel por un delito continuado de estafa en concurso medial con otro de falsedad en documento mercantil. La acusación particular, a cargo del letrado Francisco Javier Acín Vinyeta, entendía que concurría además un delito de usurpación de identidad, por lo que solicitaba ocho años de prisión.

El fraudulento proceder del acusado le sirvió para enriquecerse, pero hizo que a su hermana los bancos se le echaran encima, ya que no conseguían cobrar las mensualidades. Por su puesto, la mujer, de 48 años, vivía completamente ajena a lo que ocurría, ya que su hermano actuó a sus espaldas y ella tiene reconocida una discapacidad del 53% por una inteligencia límite y un trastorno generalizado del desarrollo. De hecho, un juez declaró su incapacidad total en abril de 2019 nombrando como tutora a su hermana, con la que actualmente vive.

Los hechos que han dado lugar a la condena se remontan al 20 de mayo de 2018, cuando Javier G. H. facilitó los datos de su hermana para tramitar un primer crédito de 20.000 euros a través de Cetelem. Como los otros cuatro que solicitaría posteriormente, el hombre lo hizo vía electrónica, sin pasar por ventanilla. El encausado aportó los datos de la perjudicada y un certificado de su pensión por orfandad. Y para no levantar sospechas, pidió que se ingresara el dinero en una cuenta bancaria en la que figuraban como titulares tanto él como sus dos hermanas. Obviamente, lo que hizo después fue transferir la cantidad a otra cuenta a su nombre.

Javier G. H. logró cerrar con éxito la primera operación, por lo que decidió repetir el fraude otras cuatro veces más. No perdió el tiempo, ya que cursó la petición del segundo préstamo, por importe de 24.000, apenas un mes después del primero. Y así lo hizo una tercera, cuarta y quinta vez, siempre con intervalos temporales de cuatro o cinco semanas, hasta conseguir de los bancos o las empresas prestamistas un total de 103.000 euros.

El estafador logró los tres últimos créditos a través de la misma entidad, ante la que se hizo pasar por su hermana para solicitar las claves que permiten operar a través de banca electrónica. Y como nunca acudía a las sucursales, sino que los gestionaba todo con el ordenador, las alarmas no saltaron hasta que empezaron a producirse los impagos.

El reconocimiento de los delitos ha permito al acusado reducir la condena y puede que hasta se le conceda la suspensión de la pena. En cualquier caso, en ejecución de sentencia deberá garantizarse la devolución de estas importantes cantidades económicas.

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