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Los vecinos de un edificio ocupado en Zaragoza: "Esta calle era como un pueblo, pero ahora es insoportable"

Vecinos de la calle Orense, en Torrero, denuncian los problemas que genera un bloque de la Sareb que permanece totalmente ocupado.

Un furgón de la Policía Nacional, ayer cerca del edificio que permanece ocupado.
Un furgón de la Policía Nacional, ayer cerca del edificio que permanece ocupado.
Guillermo Mestre

“Esta calle antes era como un pequeño pueblo, pero se ha echado a perder y la gente está desquiciada, porque es insoportable”. Así define uno de los vecinos de la calle Orense, en pleno barrio zaragozano de Torrero, la situación de la zona. Uno de sus edificios se quedó ‘colgado’ durante la burbuja inmobiliaria, pasó a manos de la Sareb y fue ocupado. Tras años de tranquila convivencia, todo se ha ido complicando en los últimos meses.

Los vecinos de los portales cercanos denuncian la “suciedad”, los “ruidos” y hasta las “amenazas” que han sufrido. “Hemos llamado mil veces a la Policía y los hemos denunciado por el ruido, por tener plantas de marihuana, por estar enganchados a la luz, por tener perros en malas condiciones… Pero nadie hace nada”, dice una vecina que prefiere permanecer en el anonimato por seguridad. “Cada vez que viene la policía nos gritan que somos unos chivatos, que nos van a hacer la vida imposible y que nos van a matar”, cuenta.

También se han puesto en contacto con la Sareb, propietaria del edificio, y con la compañía eléctrica, por el hecho de estar enganchados a la luz. “Estamos desesperados, ya no sabemos qué hacer”, añade esta vecina, quien dice tener “ansiedad” y “problemas para dormir” por este asunto. “Estoy por ahí y no quiero ni venir a mi propia casa porque sé lo que me voy a encontrar, me han amargado la vida”, lamenta.

Otro vecino relata la “música a tope a cualquier hora”, los “orines” y la “suciedad” que sale de este bloque. “Te afecta a tu día a día totalmente”, añade. Señala que anteriormente hubo familias que ocuparon los pisos pero que “no dieron ningún problema”, pero que ahora hay gente “que no se dedica a nada bueno”.

“Es un problema de convivencia serio, porque es gente que vive en otro mundo, que están al margen de la ley y de la sociedad”, señala. Él ya no vive allí porque se tuvo que marchar del barrio por circunstancias familiares, una mudanza que llegó justo cuando se estaba planteando irse por las molestias de estos vecinos: “No lo soportaba”, señala.

Otra propietaria tiene un piso en otro bloque cercano, y cuenta que varios inquilinos se han ido “por las molestias” que sufrían. Al igual que el resto, coincide en que hasta hace unos meses no había problemas. “Si lo ocupas porque lo necesitas y te comportas, no hay problema”, dice. Ahora, la situación es “insoportable” para los que viven, y un problema para los propietarios ya que “el piso se deprecia y no lo puedes ni alquilar”.

En los últimos dos meses ha habido dos desahucios por orden judicial. Uno de los pisos quedó vacío, pero el otro fue ocupado al poco tiempo… por una de las familias que habían sido desalojadas. Stop Desahucios apoyó a esta mujer, que vive sola con sus tres hijos “en situación de clara vulnerabilidad”, según señala Concha Cano, de Stop Desahucios.

Desde la organización apuntan que muchos vecinos apoyaron su intento de paralización del desahucio de esta mujer, y desconocen la situación del resto de pisos ocupados o los problemas que puedan generar. No obstante, defienden que la culpa “es de la Sareb”, que en su opinión tendría que poner “unos alquileres sociales” que acabarían con esta situación.

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