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Zaragoza

tribunales

Un joven que dio positivo en drogas culpa al otro conductor de causar un grave choque en Ejea

La Guardia Civil asegura en el juicio que el acusado, al que también habían retirado el carné por pérdida de puntos, no mostraba signos de ir drogado. Una mujer resultó grave y sus dos hijos pequeños sufrieron lesiones. 

El accidente se produjo en este cruce de la A-125 en Ejea.
El accidente se produjo en este cruce de la A-125 en Ejea.
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La juez de lo Penal número 7 de Zaragoza será la que dilucide si Felipe L. U. circulaba tan deprisa que embistió a un turismo que acababa de salir de un stop o si fue el conductor de este último coche el que se saltó la señal que le obligaba a detenerse y asegurarse de que no se aproximaba ningún otro vehículo antes de incorporarse a la vía. 

Felipe L. U. se sentó este martes en el banquillo de los acusados para responder de las consecuencias del accidente, ocurrido el 16 de julio de 2017 en la A-125, en el término de Ejea de los Caballeros, en el que una mujer resultó herida de gravedad. También sufrieron lesiones el conductor y dos niños que viajaban en el Mitsubishi Carisma, aunque de menor entidad.

Ante la juez, Felipe L. U. aseguró no tener ninguna responsabilidad en el siniestro, puesto que él circulaba con preferencia, y culpó al otro conductor de no respetar la señal de stop. La cuestión es que cuando la Guardia Civil acudió al lugar del percance y lo sometió al test de saliva para detectar drogas dio positivo en anfetaminas. Además, cuando comprobó su documentación, se dio cuenta de que le habían retirado recientemente el carné por pérdida de todos los puntos.

Ante estos hechos no controvertidos, el acusado admitió haber consumido ‘speed’ pero matizó que lo había hecho "una semana antes" del accidente. Un sargento primero de la Guardia Civil que testificó en la vista declaró que no percibió que Felipe L. U. estuviera influenciado por las drogas. Sí dijo que lo vio "aturdido", pero lo atribuyó al "impacto" de la colisión en la que él también resultó lesionado. En cuanto a la carencia de carné, el encausado se justificó alegando que nadie le había notificado la pérdida de todos los puntos del mismo y que fue en ese momento cuando se enteró de que se lo habían quitado.

Su abogado, José Antonio Leciñena, pidió la absolución alegando que no cometió ninguna imprudencia grave y que su conducta podría ser motivo de sanción administrativa, pero nunca penal. Argumentó en su defensa que, tal y como expuso el guardia civil, su cliente circulaba en un tramo recto, con visibilidad perfecta, era de noche y las luces se tenían que ver por fuerza. 

Respecto a la velocidad, el cabo explicó que tal y como quedaron los coches situados en el lugar de la colisión, creía que el Peugeot 308 del acusado no circulaba a más de 70 km/h, velocidad límite para esa vía en ese punto. El letrado de la aseguradora, Manuel Piracés, resaltó que las víctimas tenían derecho a ser indemnizadas, pero la responsabilidad debe dirimirse en la vía civil y su cliente no es el causante del siniestro. 

Sin embargo, la Fiscalía y la acusación mantienen que Felipe L. U. circulaba influenciado por las drogas y con exceso de velocidad y piden para él entre seis meses y dos años de cárcel, cuatro años de retirada de carné y multas de entre 3.600 y 6.000 euros  por delitos de lesiones por imprudencia grave, circular sin permiso y dar positivo en anfetaminas.

Aunque en la causa no se ha demostrado a qué velocidad circulaba, las acusaciones señalan que tenía que ser "muy deprisa", pues de otra forma el otro vehículo lo habría visto. De hecho, esa fue la explicación que dio el conductor del Mitsubishi.

Esta persona declaró que venían de pasar el día en el parque de Senda Viva. Circulaban por un camino varios vehículos y él fue el primero en llegar al cruce. "Hice el stop, dejé pasar a dos coches que iban por la A-125 y cuando vi que no venía nadie salí. Cuando estaba terminando de incorporarme al carril, me embistió. Creo que debía ir a 150 o 200 km/h", dijo. Su mujer resultó grave y le han quedado secuelas. Su abogado, Manuel Zapater, valoró las lesiones y secuelas en 181.672 euros. 

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