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La nueva ordenanza del ruido de Zaragoza estará aprobada entre abril y mayo

El consejero ha señalado que lo que más preocupa a los vecinos es el tratamiento del ruido en espacios concretos de la ciudad.

El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, junto a ediles de la oposición, durante la reunión de este lunes.
El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, junto a ediles de la oposición, durante la reunión de este lunes.
Guillermo Mestre

El consejero municipal de Urbanismo de Zaragoza, Víctor Serrano, ha anunciado que ha constatado un "altísimo grado de consenso" en la primera reunión con los grupos políticos para impulsar una nueva ordenanza del ruido y prevé que pueda quedar aprobada definitivamente entre abril y mayo.

Ahora mismo, esta ordenanza contra la contaminación acústica, más conocida como ordenanza del ruido, está pendiente de dos informes jurídicos de la Asesoría Jurídica municipal y del Gobierno de Aragón, dado que afecta a la Ley autonómica de Espectáculos Públicos, antes de pasar por la Comisión de Urbanismo y, después, al Pleno.

Sobre la nueva normativa, el consejero ha señalado que lo que más preocupa a los vecinos es el tratamiento del ruido en espacios concretos de la ciudad y, en ese sentido, la ordenanza va a ser "clara" y se va a hacer cumplir en los casos en los que sea posible delimitar un responsable.

A este respecto, ha reconocido que la imputación del ruido en la calle es "muy compleja", pero la ordenanza deja "meridianamente claro" que se podrá hacer responsable del mismo tanto a los responsables directos como a los titulares de las actividades que estén promoviendo esas molestias.

Ha puesto como ejemplo aquellas actividades que fomenten el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, en la que podrán ser sancionados tanto quienes estén consumiendo en la vía público como los titulares de esas actividades.

Por el contrario, aquellos que ejerzan su actividad con responsabilidad y se preocupen de no generar molestias no tendrán ningún tipo de responsabilidad, ha recalcado.

Según Serrano, la ordenanza tiene claro que el descanso de los vecinos es "fundamental" y no tiene que ser "incompatible" con quien ejerza de manera legal y cumpliendo los requisitos determinadas actividades que generan valor en Zaragoza.

Ha incidido también en que ha sido "especialmente pesado" en la necesidad de que la ordenanza se pueda hacer cumplir, en el sentido de ser conscientes de las capacidades de la Policía Local y dotarla de la formación y herramientas suficientes.

Así pues, tendrán un año para adaptarse a la nueva normativa aquellos que hasta el momento no han generado molestias con su actividad, mientras que quienes acumulen dos o tres sanciones firmes dispondrán de solo seis meses.

El nuevo texto adaptará también los máximos de decibelios, que serán diferentes según actividad y lugar, a las normativas europea, estatal y autonómica, por lo que en este aspecto será más restrictiva porque es lo que marcan estas normas.

El Gobierno de Zaragoza utilizará también esta ordenanza para eliminar algunas "lagunas normativas" existentes en la legislación.

En cuanto a la negociación, Serrano ha negado que haya disenso entre los grupos municipales y ha asegurado que todos son conscientes de que hay que "privilegiar" el descanso de los vecinos y de que hay que resolver problemas y no crear otros nuevos.

Además, después de la aprobación de esta ordenanza del ruido, trabajarán en la delimitación de las zonas saturadas, que seguramente sufrirá alguna modificación por el cambio en los hábitos de ocio de los zaragozanos.

Por otro lado, el responsable municipal de Urbanismo ha anunciado que los grupos han sentado también las bases para avanzar en la redacción de una ordenanza cívica, que ya tuvo la capital aragonesa y "funcionó", pero fue derogada.

A su juicio, "desgraciadamente" todas las ciudades, "y Zaragoza no es una excepción", necesitan una normativa basada en el civismo que no tenga matices ideológicos.

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