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especial mercado central de zaragoza

José Antonio Aranaz: "Todos teníamos ganas de trabajar en este edificio y que quedara bien. Ha sido un placer"

El arquitecto encargado de la rehabilitación de este emblemática construcción cuenta cómo ha sido la reforma de la lonja zaragozana, que ha durado casi dos años.

José Antonio Aranaz, ante el Mercado Central de Zaragoza.
José Antonio Aranaz, ante el Mercado Central de Zaragoza.
Aránzazu Navarro

De inspiración parisina, ya que adoptó la corriente arquitectónica de las construcciones metálicas de finales del siglo XIX que cuentan con la torre Eiffel como uno de sus máximos exponentes, el mercado que el arquitecto Félix Navarro diseñó para Zaragoza en 1895 ha sobrevivido al paso del tiempo generando, a lo largo de sus casi 120 años de vida, la misma fascinación entre los habitantes de la ciudad. "La reforma de un edificio de estas características se afronta, de entrada, con ilusión y con cariño. Una construcción tan bonita y espectacular como esta hay que tomársela con especial interés y atendiendo a los detalles", explica José Antonio Aranaz, arquitecto encargado de la rehabilitación del Mercado Central Lanuza, la emblemática lonja zaragozana que hoy reabre sus puertas al público con una estética renovada por dentro y por fuera.

"En esa época, en España, se hicieron varios mercados parecidos. En Zaragoza tuvimos suerte de contar con uno"

"La construcción fue muy avanzada para su época. En ese momento, en España, se hicieron varios mercados parecidos, y nosotros tuvimos la suerte de que uno de ellos se encontrase en Zaragoza –subraya el arquitecto–. El de la capital aragonesa, además, también cuenta con una decoración muy profusa, porque coincidió con la tendencia de diseño modernista". Sobre esta joya de la arquitectura, en palabras de Aranaz: "Nos encontramos frente a un edificio que, a parte de todas las maravillas de la construcción del hierro, cuenta con una decoración llena de flores, animales, símbolos... Y es muy curioso, por eso mereció ser Monumento Nacional y después fue reconocido como Bien de Interés Cultural".

Sustos y sorpresas

Las obras de rehabilitación del Mercado Central Lanuza comenzaron hace casi dos años, y lo que el equipo encontró al comenzar los trabajos no siempre fue lo esperado. "El edificio estaba en un estado físico mucho peor del que nos imaginábamos. Se hicieron ensayos durante los últimos años, pero como estaba en actividad, no podían abrirse agujeros por cualquier sitio", señala el arquitecto.

"La mayor sorpresa que encontramos fue el forjado. El suelo de la planta comercial tenía, prácticamente, todas las vigas oxidadas, que se deshacían con la mano, y tuvimos que hacer uno nuevo encima del anterior con una técnica novedosa que, aunque ya había sido utilizada, supuso una ventaja en cuanto a plazo y a precio, ya que pudimos controlarlos –comenta Aranaz–. Luego, encontramos ocho pilares completamente rajados por la mitad y el susto fue gordo. Pero se apuntaló, se reforzó y la técnica lo solucionó. Todos los problemas están subsanados, arreglados y el edificio está perfecto para inaugurar".

"Hemos recuperado todas las cerrajerías, las estructuras  metálicas y las  decoraciones en piedras y ladrillo"

"Hemos recuperado todas las cerrajerías, las estructuras metálicas y las decoraciones en piedras y ladrillo. También los tarjetones esmaltados donde se representaban, pintados al óleo, muchos de los alimentos que se vendían en el mercado y que estaban ocultos. Ahora, los hemos sacado a la vista, los hemos restaurado y han quedado preciosos", resalta el arquitecto sobre los detalles que van a poder encontrar los visitantes del mercado. "También descubrimos durante la reforma las antiguas subidas a la cubierta que estaban encerradas en los pilares de las esquinas de las puertas principales y las hemos recuperado".

Para Aranaz, otra de las novedades esenciales es la función de escaparate que, a partir de ahora, va a ejercer la propia estructura del edificio. "Las fachadas acristaladas permiten ver el mercado por dentro y, sobre todo por la noche, resulta bastante vistoso". Gracias a todas estas mejoras, Aranaz indica: "La reacción del público creo que va a ser bastante buena. Ya lo ha sido en el mercado provisional, que ha ganado en público, en ventas, y sobre todo, en conseguir un perfil de cliente distinto".

A nivel profesional, Aranaz, quien ya había trabajado en otras construcciones importantes de la ciudad como el World Trade Center Zaragoza, los espacios comerciales Grancasa o Utrillas y el centro Joaquín Roncal, entre otros, se siente "orgulloso" de haber sido el encargado de rehabilitar un edificio de estas características. "Cómo me voy a sentir. Contento y satisfecho de dejar algo para la ciudad. Después de Félix Navarro, quien lo diseñó, hemos ido pasando arquitectos arreglando con la técnica actual los problemas que han ido surgiendo en el mercado".

De todo este proceso de rehabilitación, que Aranaz reconoce que echará de menos, destaca, sobre todo, el buen funcionamiento del equipo. "Todos íbamos a una, desde el peón hasta el director general de la empresa constructora. Todos teníamos ganas de que quedara bien y de trabajar en él, por lo que ha sido un placer", concluye.

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