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Zaragoza

ejercicio de inteligencia colectiva

Mil cerebros adolescentes y un dilema moral

Estudiantes de 23 institutos y colegios aragoneses se enfrentan a un caso conocido: un grupo de chicos comparte fotos íntimas de una compañera y las divulgan en redes sociales. ¿Cómo se debe actuar?

Mil alumnos aragoneses de Bachillerato han participado este miércoles en un experimento de inteligencia colectiva que organiza la Universidad de Zaragoza e Ibercivis. 30 de ellos han asistido de manera presencia en el Paraninfo a esta prueba que presenta un dilema ético y moral para el que tendrán que aportar soluciones.
Mil alumnos aragoneses de Bachillerato han participado este miércoles en un experimento de inteligencia colectiva que organiza la Universidad de Zaragoza e Ibercivis. 30 de ellos han asistido de manera presencia en el Paraninfo a esta prueba que presenta un dilema ético y moral para el que tendrán que aportar soluciones.

'Dos cabezas piensan mejor que una' dice el refrán popular, y eso es precisamente lo que la Universidad de Zaragoza se ha propuesto probar científicamente con un experimento colectivo, en el que mil alumnos aragoneses de Bachillerato unen su inteligencia para resolver un dilema moral frecuente.

A las 10.15, estudiantes de 23 institutos y colegios de las tres provincias, situados frente a sus pantallas y conectados a la misma plataforma online, han comenzado este ejercicio de inteligencia colectiva.

Y se han encontrado con un caso conocido y que incluso algunos han vivido en su entorno: un grupo de chicos comparten unas fotografías íntimas de una compañera tomada en un contexto de privacidad, y la divulgan en las redes sociales.

Lucía Morcillo, alumna del Instituto Medina Albaida de Zaragoza y una de las estudiantes que ha realizado este ejercicio desde el Edificio Paraninfo, ha comentado que en alguna ocasión ha presenciado el trasvase de vídeos íntimos entre algunos compañeros.

A su lado, Elena Sáez ha reconocido que en el instituto les han hablado mucho sobre el mal uso de las redes sociales, pero agradece que con este ejercicio les conciencien todavía más, porque "hay mucha gente a la que le pasa".

Uno de los responsables del experimento, el profesor de la Facultad de Educación Santos Orejudo, codirector de la Cátedra de Inteligencia Avanzada, ha apuntado que mediante este ejercicio analizarán las opiniones de los jóvenes y, sobre todo, cómo evolucionan en función de los comentarios de sus compañeros.

Con este caso concreto, detectado en un estudio sobre ciberacoso en los centros educativos, buscan también concienciar sobre el respeto a los derechos y la protección de la intimidad, también en un entorno donde el anonimato favorece de alguna forma este tipo de actitudes.

La dinámica es sencilla, y no solo porque en este examen se permite el "copia y pega". El Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) ha diseñado la plataforma online 'Thinkhub', donde los participantes pueden comparan sus respuestas con las del resto y modificar la suya; apostar por lo que habían puesto inicialmente o directamente copiar otra. Al final solo quedará una de las respuestas: una elaborada por una inteligencia colectiva.

La hipótesis es que el pensamiento creativo de los jóvenes avanza y progresa, de tal manera que de forma colectiva "rendirá mejor que si lo hicieran individualmente".

"Haremos un pequeño análisis de la calidad de las respuestas para ver si las últimas son mejores que las que teníamos en la fase cero cuando lo hacían de manera individual", ha precisado Orejudo.

Esta iniciativa se puso en marcha tras la publicación de un artículo en la revista Science en 2010 en el que psicólogos e investigadores del Instituto Tecnológico de Massachustts (MIT) en Estados Unidos probaron que era posible hallar una estadística sobre la eficiencia de un grupo en la resolución de tareas.

Ellos lo hicieron con grupos pequeños y presenciales, mientras que desde la Universidad de Zaragoza se planteó hacerlo con otros más grandes y a distancia, ha indicado el investigador del BIFI y director de la Fundación Ibercivis, Jesús Clemente.

Esta no es la primera vez que se hace un ejercicio de estas características, aunque sí la primera que se lleva a término. En 2014, y justo en el momento en que iba a comenzar la prueba, un ataque informático a la red de la Universidad impidió a 800 alumnos conectados en ese momento hacer el experimento.

La Fundación Ibercivis se comprometió a convocarlo de nuevo cuando fuera posible, y por eso, hoy la expectación era máxima, casi tanto como las medidas de seguridad informática.

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