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Postes inclinados, vallas caídas y aceras insuficientes en una calle de Santa Isabel

Los vecinos del barrio denuncian el mal estado de la zona en la que confluyen las calles de la Raperi y el camino Jarandín.

Cruce de la calle de la Raperi con camino Jarandín, en Santa Isabel.
Cruce de la calle de la Raperi con camino Jarandín, en Santa Isabel.
Heraldo

Desde hace unos años, el cruce entre la calle de la Raperi y el camino Jarandín está en el punto de mira de los vecinos de Santa Isabel. Los residentes denuncian el mal estado de las vallas que rodean un solar y la inclinación de los postes telefónicos. Además, la falta de aceras en el último tramo les obliga a caminar directamente por la calzada, con el peligro que eso conlleva.

“El estado de esta calle me parece lamentable”, señala Susana Gómez, una vecina del barrio que, indignada con la situación, ha decidido hacerla pública a través de las redes sociales. Gómez también ha tramitado una queja a través del servicio de sugerencias de la página web del Ayuntamiento de Zaragoza con la esperanza de que se intervenga cuanto antes en la zona, aunque por el momento no se ha actuado. “Me contestaron diciendo que daban parte al servicio correspondiente, pero sigue todo igual”, lamenta.

Los principales problemas con los que se topan a diario quienes caminan por esta zona tienen que ver con la accesibilidad y la seguridad. Los residentes señalan que el último tramo de la calle de la Raperi es muy estrecho, y que conforme se acerca al camino de Jarandín, la acera desaparece. “No hay aceras, porque hasta que no se construya en el solar que hace esquina eso solo será un camino de piedras. Hay que andar un tramo por la calzada”, comenta Gómez. Eso dificulta el tránsito de personas con movilidad reducida, carros de la compra o sillitas de bebé, entre otras cosas.

Gómez también advierte de que parte del vallado que rodea una parcela edificable que hace esquina entre las dos calles está en el suelo, y pide que se recoloque cuanto antes para evitar sustos. “Es una zona en bajada. Si va por ahí un niño pequeño y se cae, cae directamente al descampado”, considera.

Otra de las cuestiones que preocupa es la inclinación de uno de los postes telefónicos que hay en el último tramo de la calle de la Raperi. El cableado está al alcance de la mano, y esta vecina teme que pueda ser objeto de actos vandálicos. “Imagina que algún gracioso llega y se carga los cables: nos quedamos sin teléfono”, explica.

Al parecer, el estado del poste se debe a un golpe provocado por un vehículo de grandes dimensiones. Y es que el paso de camiones por esta zona era bastante frecuente hasta hace un tiempo debido a la cercanía con la fábrica de BHS. “Ahora menos, porque Balay ha hecho otro acceso, pero antes se metían muchos camiones que venían de fuera y como la calle es pequeña se quedaban atascados”, afirma.

Estos incidentes también han hecho que el espejo que había al final de la calle para que los conductores tuvieran mejor visibilidad haya desaparecido. “Ya no está, porque lo rompían continuamente”, añade Gómez.

Desde la Asociación de Vecinos Gaspar Torrente de Santa Isabel dicen ser conocedores del problema, y aseguran haberlo comunicado varias veces en la Junta Municipal de Santa Isabel. “Llevamos mucho tiempo diciendo que esa zona está muy mal, pero habrá que volver a señalarlo”, comenta José Carlos Faro, presidente de la entidad.

Faro recuerda que quienes viven por esa zona y quieren acceder a ella andando tienen que caminar varios metros por la carretera. “Los coches circulan en las dos direcciones y la gente lo sabe y va muy pendiente. De hecho, no recuerdo que haya habido ningún accidente”, añade. A pesar de ello, insiste en que “puede resultar peligroso”.

En los presupuestos participativos de 2018-2019 también se recogió una propuesta para agrandar la calzada y poder construir unas aceras en condiciones en esta calle. La propuesta, que fue priorizada por la ciudadanía pero se consideró no viable, contemplaba adquirir mediante justiprecio parte del solar.

No obstante, el Ayuntamiento recordó que para ampliar la calle resultaba necesario efectuar una ocupación de una parte del solar hasta la nueva alineación prevista en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), y que se trata de “un espacio que deberá ser cedido cuando se edifique en el solar colindante”.

Más de tres décadas reclamando la apertura de la calle Oeste

Además de volver a solicitar la adecuación de la calle de la Raperi, la asociación seguirá trabajando para conseguir que se cumplan las reivindicaciones más antiguas del barrio. Una de ellas es la apertura de la calle Oeste, un proyecto que llevan pidiendo desde hace 30 años y que nunca se ha llegado a ejecutar. La actuación serviría para descongestionar el eje central de Santa Isabel. “Es un tema de justicia, porque el proyecto se aprobó y presupuestó en su momento”, lamenta Faro.

El colectivo también solicitará que se ejecute la segunda fase de la conexión peatonal sobre la Z-40. La primera fase, que incluyó una escalinata para salvar el desnivel entre una zona del barrio y otra, se inauguró el pasado mes de mayo. “El problema es que a eso iba a seguirle una segunda fase en la que se iba a construir una rampa, pero no se ha hecho todavía”, explican desde la asociación.

Por último, trabajarán en la reposición completa del arbolado del barrio. El año pasado el consistorio ya replantó más de 180 ejemplares en las calles de Santa Isabel, pero la asociación cree que haría falta otra intervención. “No se pusieron suficientes y alguno de los que se plantaron ya se ha muerto”, concluye Faro.

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