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sucesos en Zaragoza 

Acaba en el banquillo y condenado por un ‘simpa’ de 5 euros en un bar de Zaragoza

El acusado se fue sin pagar de un local de Zaragoza aprovechando que estaba lleno de gente viendo fútbol, pero la dueña lo pilló. 

El juicio se celebrará en los juzgados de Zaragoza.
El juicio se celebró en la Ciudad de la Justicia de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Se fue de un bar haciendo un ‘simpa’ de 5 euros y lo pillaron. La cantidad defraudada es mínima, pero para el tribunal la conducta del acusado merece una sanción penal y no un simple "reproche social" o "moral", como podría haber terminado esta historia si el cliente, al verse sorprendido, hubiera pagado su consumición. Algo que, hasta la fecha, no ha hecho.

Así se refleja en una sentencia de la Audiencia Provincial que ratifica la impuesta por el Juzgado de Instrucción número 5 a un vecino de Zaragoza que en noviembre de 2018 se marchó de un bar de la calle de Conde Aranda sin abonar lo que se había tomado.

Según el fallo judicial, el acusado aprovechó la circunstancia de que había mucha gente en el establecimiento viendo un partido de fútbol por la televisión y que en ese momento no estaba en la barra ni la camarera, ni la dueña ni su marido para salir del local y escaquearse. 

Sin embargo, su gesto no pasó desapercibido para la propietaria, que salió tras él y lo alcanzó en la calle. Al reclamarle el pago, el cliente no solo hizo caso omiso sino que la insultó y amenazó, lo que derivó en una llamada a la Policía Nacional, la presencia de una patrulla en el lugar y una denuncia contra él por un delito leve de estafa.

Durante el juicio, el acusado empezó negándolo todo –hasta que estuvo esa tarde en el bar– y no supo dar al magistrado una explicación convincente al porqué de la denuncia. Sí lo hicieron dos testigos, cuyas manifestaciones efectuadas el día de los hechos ante los agentes de la Policía Nacional merecieron toda credibilidad para el tribunal.

"Todo lo contrario cabe decir de la declaración del acusado. Este, además de interrumpir al magistrado en varias ocasiones, evitó contestar a las preguntas del Ministerio Fiscal y dio respuestas evasivas a las cuestiones que se le hacían", recoge el fallo.

Al final, el encausado terminó admitiendo que sí que había estado en el local, pero añadió que no recordaba si había pagado o no, aunque él, según subrayó, siempre abonaba lo que pedía en los bares. 

También llegó a decir que aquel día le acompañaba una mujer que había sido testigo de lo sucedido y que la mañana en que se celebró el juicio lo había acompañado, aunque tras preguntarle el magistrado si la quería proponer como testigo, finalmente dijo que no. "Lo que obvia hacer más consideraciones al respecto", recoge la sentencia.

La defensa del acusado planteó en su recurso que se había podido cometer una posible vulneración del principio de intervención mínima del derecho penal, pero la juez de la Audiencia Provincial estima que no es así y que la condena está "plenamente justificada".

En cuanto al importe de la cuantía de la multa, su abogada planteó que, en caso de condena, le fuera rebajada a una cuota diaria de 3 euros alegando que su cliente carece de ingresos. El tribunal responde que, si bien la cuota se debe calcular teniendo en cuenta la situación económica del condenado, en su caso no procede reducirla.

Señala que está correctamente fijada por el juzgado y que está muy cerca del mínimo de 2 euros que establece el Código Penal. Añade que, teniendo en cuenta el máximo de 400 euros que recoge el texto legal, una cantidad inferior a la impuesta sería "irrisoria" y no cumpliría los "fines disuasorios" de toda pena.

Por todo ello, confirma la condena de multa de un mes con una cuota diaria de cinco euros (con la responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas), más las costas procesales causadas en el procedimiento. Condena igualmente al acusado a indemnizar a la dueña del bar con los cinco euros que no pagó.

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