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Los últimos adoquines se resisten a dejar el Casco

Este miércoles comienzan trabajos para cambiar el pavimento por una capa de hormigón en la calle de Prudencio. Es de las pocas en las que estaba pendiente la mejora del firme.

Parches en la calle de Prudencio.
Parches en la calle de Prudencio.
HA.

La que venía siendo una lenta extinción se ha acelerado en los dos últimos años. Los adoquines que antaño alfombraba las calles de Zaragoza han ido perdiendo la batalla frente al hormigón y son ya más de una veintena las calles que han caído en la refriega los últimos meses. Este miércoles comenzarán las obras para retirar los adoquines de la calle de Prudencio, que es una de las últimas vías que conservan la encantadora –aunque incómoda– piedra tradicional.

El Ayuntamiento calcula que se tardará un mes en sustituir por una capa de hormigón los adoquines que aún lucen en el tramo entre La Virgen y Convertidos. Estos trabajos implican que habrá que cortar al tráfico la calle, aunque "se garantiza el paso peatonal en todo momento". Sí tendrán más problemas los vecinos con garajes en la zona, que deberán buscar alternativas por Espoz y Mina, la calle de Alfonso I o Manifestación.

¿Por qué se están llevando a cabo estos cambios? El hormigón –según explican desde el área de Infraestructuras– aporta una mayor resistencia y ofrece también un mantenimiento más fácil y económico. Pone fin a los constantes hundimientos del firme, a las molestias vecinales y a las costosas reparaciones que asume el Ayuntamiento, sobre todo, en las calles que soportan circulación.

Las últimas labores de esta naturaleza se llevaron a cabo hace pocas semanas en la calle de Pignatelli, así como en los cruces de Mariano Cerezo con Madre Rafols. En este caso, solo se retiró la banda central de adoquines –se dejaron en la parte peatonal más cercana a los portales– y se impuso una losa de hormigón de color granate.

Esta misma operación se ha venido haciendo en los últimos años en calles como Palomeque, Manuela Sancho, Heroísmo, Estébanes, Santo Dominguito de Val, Ossau, Casta Álvarez... Uno de los primeros cambios se llevó a cabo –no sin controversia– en Cinco de Marzo allá por 2011. Hoy son ya pocas, sobre todo en el entorno de San Pablo, las calles que aún tienen adoquines que, eso sí, viene a ser una sucesión de baldosines sueltos. Muy aplaudida fue en su día la fórmula del asfaltado adoquinado de Espoz y Mina, pero el Ayuntamiento no la ha vuelto a poner en práctica.

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