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Yoga facial para trabajar una parte olvidada del cuerpo

La experta Maiko Tahara visita la capital aragonesa con motivo de la sexta edición de su taller en el Centro Sama.

Una sesión de yoga facial
Una sesión de yoga facial
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Hace dos años y medio abrió sus puertas en Zaragoza el Centro Femenino Sama, un espacio que propone una serie de actividades en torno al bienestar de la mujer desde distintas perspectivas. Pilates, yoga o meditaciones forman parte de su agenda de actividades, entre las que hace unos meses se incluye una muy novedosa, el denominado yoga facial.

“Se trata de la sexta edición del taller por el que hasta la fecha han pasado más de 70 personas y que imparte una profesional en este campo, Maiko Tahara”, explica Ana Latorre, directora del centro zaragozano. Consiste en una serie de clases dirigidas de media hora de duración en las que se trabaja desde la musculación facial o relajación, hasta técnicas de auto masaje. “Son clases de formato reducido para 5 o 6 personas y que tienen un precio de 35 euros al mes por una clase semanal”, prosigue.

En cuanto a los objetivos que persiguen quienes se acercan hasta sus instalaciones, asegura que la gran mayoría tiene que ver con la relajación ante estados de tensión muscular que, en ocasiones, se acumula en el rostro. “Los resultados son asombrosos”, admite.

La encargada de impartir estos talleres es Maiko Tahara, experta en yoga facial que se ha formado en uno de los mejores centros de Japón, de donde procede. “En mi país estudié Arquitectura, y decidí viajar a España porque me apasiona Gaudí y todo su trabajo. Finalmente no me convalidaron el título y tuve que buscar una alternativa”, explica. Pronto, empezaría a formarse en yoga y masajes hasta que en 2006 conoció el yoga facial tras sufrir una parálisis que afectó a su rostro.

“Fueron años de mucho estrés ya que el choque cultural entre los dos países y el cambio fue bastante duro para mí. En España no existían expertos en esta técnica así que volví a Japón a formarme y así creé mi propio salón en 2007.

Tahara asegura que el rostro es el gran olvidado del cuerpo humano. “Hoy en día vamos al gimnasio a trabajar nuestro cuerpo o a yoga a trabajar la mente, pero ¿qué pasa con la cabeza?”, cuestiona la maestra, que afirma que en el rostro hay varios músculos que también requieren de ejercicio diario. En cada una de sus sesiones propone una serie de ejercicios para fortalecer esta zona, algo que aporta mayor luminosidad y oxigenación a la piel. “Cuando la sangre circula mejor desaparecen problemas de flacidez, arrugas e inflamación”, añade.

La maestra de yoga facial asegura que en cada clase, además de realizar movimientos para activar la musculatura de rostro y cuello, se ponen en práctica diversos ejercicios de auto masaje, y se trabaja sobre los 21 puntos de acupuntura facial.

“La clase se divide en tres fases o apartados. En una trabajamos la parte media de la cara, los nasogenianos –o surcos de la risa- y la caída del pómulo, en la segunda boca y cuello y en la tercera frente y ojos. En total cada sesión consta de en torno a 20 posturas”, afirma la maestra.

Mínimo 15 minutos al día

Pero, ¿qué perfil de alumnas acude a este tipo de sesiones? Según la propia Tahara es muy diverso, pero sobre todo se compone de personas que, o bien, quieren cuidar su piel y mejorar su apariencia; o padecen de problemas de estrés o bruxismo, otro de los perfiles más habituales. “Está demostrado que funciona trabajar este tipo de yoga para acabar con este problema que consiste en apretar los dientes de forma inconsciente”, explica.

“La cara es mucho más que una parte del cuerpo en la que poner crema, hay que cuidarla y ejercitarla; y dedicarle al menos 15 minutos al día”, advierte. En cuanto a los ejercicios que se llevan a cabo en cada clase, en la que cada alumna debe de portar un espejo, existen algunos como abrir la boca y cubrir los dientes con los labios o separar la piel de la zona denominada 'pata de gallo' con los dedos índice y pulgar, subiendo y bajando el párpado en varias ocasiones. Una serie de ejercicios muy sencillos y que puede hacer prácticamente cualquiera.

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