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Detectados 300 posibles casos de estafa en las recargas de bus y tranvía de Zaragoza

Una aplicación de móvil, que ha circulado por el entorno de la zona universitaria, habría permitido la recarga de las tarjetas de manera fraudulenta.

Una usuaria del tranvía valida correctamente con su tarjeta bus.

Un fraude en el sistema de recarga de las tarjetas de transporte (Tarjeta Ciudadana y Lazo), que afectaría a cerca de 300 posibles casos, todos de ellos ya identificados, se habría estado produciendo desde hace varios días en el zona de la Universidad. El sistema de recarga de las tarjetas que permite acceder al transporte público de Zaragoza habría sufrido un 'hackeo' con el ánimo de permitir recargas ilimitadas en las tarjetas habilitadas para utilizar el autobús o el tranvía. El fraude afectaría tanto a la Tarjeta Ciudadana personalizada como a la anónima, ya que esta técnica funciona con las llamadas 'tarjetas sin contacto' (NFC: near field communications) que no necesitan insertarse y se utilizan aproximándolas a un dispositivo receptor.  Fuentes consultadas aseguran que el fraude podría afectar como máximo al 0,1% del total de los usuarios del servicio.

Al parecer, se trata de un fraude que llevaría tiempo circulando por el entorno de la Universidad de Zaragoza. No obstante, según informan desde el Ayuntamiento de Zaragoza, este mismo viernes se espera interponer la correspondiente denuncia ante la Policía. El consistorio asegura que "de ninguna manera se puede hablar de una estafa masiva", ya que al año se realizan cerca de 2,5 millones de pagos con la tarjeta Ciudadana en los transportes públicos de la capital. Todas las partes implicadas tienen prevista una reunión a las 12.00 de este viernes para tratar lo ocurrido y acordar las medidas oportunas. 

El Ayuntamiento tuvo constancia a finales de la semana pasada de que en la zona universitaria estaban circulando rumores sobre el ofrecimiento de recargas en ambas tarjetas de transporte al 20% del coste real. Es decir, quienes recurrían a esta práctica recibían, pagando 10 euros, una recarga de 50 euros para poder gastar viajando en el autobús y el tranvía. La persona que cobraba el dinero era quien se encargaba, desde su móvil, de realizar la recarga. Además, la aplicación que hacía posible este fraude también podía ser adquirida a un precio de 300 euros. 

La tecnología de las tarjetas, según explican desde la empresa Hiberus, venía heredada de la Tarjeta Bus, y se mantuvo para que fuese compatible con otros servicios, como la piscina o la biblioteca, que no se han visto afectados. Este tipo de tecnología, asimismo, es el empleado por la mayoría de servicios de transporte público: aproximadamente el 90% de los autobuses y tranvías del mundo la utilizan. En este sentido, fraudes de esta naturaleza se han venido produciendo en otras ciudades de España. De hecho, en el último semestre del pasado año ya se detectaron en la ciudad de Zaragoza cerca de 70 casos. No es la primera vez, indican que "alguien consigue 'crackear' la tarjeta en sus diez años de vida.

Para detectar los fraudes es necesario cotejar el dinero contenido en las tarjetas -que se registra al adquirir un viaje- con los recibos de las máquinas que las recargan. Si observa un aumento de saldo inusual se genera un valor de alerta, que, posteriormente, se pasa a cotejar con los correspondientes recibos. Este periodo puede demorarse hasta 15 días, pues la información de las diferentes máquinas de recarga tarda en llegar, y es necesario dar un tiempo de espera para evitar falsos positivos o errores. Finalmente, en el caso de confirmar que el fraude se ha cometido, se procede a bloquear la tarjeta. 

Aunque el "riesgo cero no existe en este tipo de sistemas, ni en ningún sistema informático", desde Tarjeta Ciudadana aseguran que "el impacto que hayan podido tener los intentos de fraude a lo largo de sus diez años de historia es mínimo". "La comercialización de software cuyo objetivo es realizar un fraude supone la comisión de un delito penal que puede acarrear penas de prisión", indican desde el Ayuntamiento. Asimismo, los usuarios de la tarjeta personalizada pueden ser identificados y acusados de un delito de estafa. Aunque no se puede conocer quién ha sido el beneficiario de las tarjetas Lazo, sí que se procederá a bloquear todas las que hayan recurrido a esta práctica.

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