Zaragoza

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Un San Jorge distraído y poco torero

El miniciclo, condicionado por las fechas, se cerró este domingo con una pobre entrada.

Jorge Isiegas, toreando de capa.
Jorge Isiegas, toreando de capa.
 | Raquel Labodía

La Feria de San Jorge se cerró este domingo con una pobre entrada. Sobrepasadas las 20.00, la muerte del toro Cantinero de María Cascón ponía punto y final a un miniciclo condicionado por las fechas. Complicado fue el comienzo, con la tradicional corrida concurso de ganaderías enmarcada en las migajas de las vacaciones de Semana Santa, y complicado fue el remate taquillero.

El interés del cartel no cubrió el cemento. Apenas 2.000 personas acudieron a presenciar un espectáculo reducido por las elecciones. Los teléfonos móviles humeaban mientras la terna -y un puñado de brillantes subalternos- ponía su vida en juego. Los primeros sondeos recorrían los tendidos con el joven Francisco de Manuel peleando la oreja que sí cobró Jorge Isiegas.

El aragonés trajo a los escasos animosos a la plaza, y acabó siendo la mejor noticia de la jornada electoral. En el que fue su primer compromiso de la temporada, justificó el puñado de tardes que precisa hacia la alternativa. Mano derecha templada. Trazo más expuesto que pinturero. Un concepto verdadero al que le faltó algo de sosiego. El poso que define a su compañero Adrién Salenc, requetetoreado antes del doctorado.

Casi siempre al hilo de sus oponentes, el novillero francés derrochó oficio, clarividencia. Y solo el mal uso de la espada le privó del triunfo con el runrún político ya florecido. La fiesta brava no entiende de colores. Pero los hay que pueden hacer mucho mal. Tanto dentro como fuera. Ya no vale que mande cualquiera.

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