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Nuevas ilusiones puestas en las urnas: el voto de la discapacidad en Aragón

Los discapacitados intelectuales votan por primera vez gracias a una ley más "inclusiva", que aunque tienen sus "flecos", brinda a todos ellos la posibilidad de ser "ciudadanos de pleno derecho".

Pilar, Lourdes, Óscar, Manolo y Alejandro cuentan sus razones para participar en estos comicios, que son para más de 4.000 discapacitados intelectuales en Aragón los primeros con el derecho a voto reconocido.

Tienen entre 19 y 66 años, y todos saben lo que quieren. Con independencia de ideologías, partidos políticos y colores, buscan sentirse representados en la sociedad y que esta les vea como iguales a la hora de votar. Algunos ya han tenido la oportunidad de hacerlo, acompañados por sus familiares. Para otros, como es el caso de Alejandro, el más joven del grupo, esta será la primera vez que participe en unos comicios como un "ciudadano más del pueblo". 

"Estoy ilusionado y nervioso, porque al votar eliges al que va a dirigir tu vida, y a mí me gustaría que se ayude a los más necesitados", afirma. 

En España, más de 100.000 personas con discapacidad intelectual recuperarán el derecho al voto en estos comicios; y solamente en Aragón se estima que lo hagan en torno a 6.000. Según los registros del IASS, en la Comunidad hay 6.793 personas con discapacidad intelectual, de las cuales 1.179 tienen entre 45 y 55 años y 1.770, más de 55. Pili, de 66, es una de las veteranas. En su caso, confiesa que ha votado "siempre", con la "ilusión" de participar como "un ciudadano más"; pero este año le hace especial ilusión hacerlo porque se reconoce -dice- el derecho de todos ellos. 

Óscar, de 42, empezó votando con sus padres. Asegura que ellos son como el resto de la gente: que cada persona tiene su punto débil, pero es más lo que les une a todos. "Cualquiera puede tener un problema o una enfermedad, pero por encima de todo somos seres humanos", defiende. Manolo, de 48, insta a que cada uno "vote al partido que le guste" como un ciudadano más y pide al partido que salga que mire un poco más por todos ellos. "Tendría que haber más buses con plataforma y que las aceras y los pisos sean más accesibles, porque la gente si va con silla de ruedas o taca taca a veces no puede salir de casa o pasear fácilmente por las calles", señala. 

Alejandro, de 19 años, es el más joven del grupo, pero no por ello el menos preparado. En los talleres que han ido haciendo a lo largo de estos meses en el Centro Ocupacional y en la Residencia Santo Ángel, de Atades, han aprendido los valores de la democracia, cómo se vota y para qué se hace. "Estoy nervioso, porque cuando votas sabes quién va a dirigir tu vida y la de otras personas, de una manera u otra", confiesa este joven, que preferiría que se fuera eligiendo "de uno en uno" y "cada año o dos años" para así "probar" con todos. "Es que si no algunos no salen", añade con toda razón. 

Su principal anhelo político es que el partido que gobierne mire "por los más necesitados y por toda la gente que necesite ayuda". En la ciudad, le preocupan también "la basura y la suciedad" que hay en las calles, además del problema de la accesibilidad, que todos comentan. 

Lourdes, de 56, votaba antes con su padre en el pueblo. Y ahora, al morir este, lo hace con su cuñada en un colegio electoral que hay enfrente de casa. A esta usuaria de Atades, al igual que a Manolo o a Alejandro, le gustaría que se mejorara la movilidad urbana y que hubiera más plataformas para subir a los autobuses en sus desplazamientos diarios.

Una mesa de debate con representantes de todos los partidos

Este viernes, en el Centro Ocupacional de Atades, más de 150 personas con discapacidad pondrán a prueba a representantes políticos de diferentes fuerzas (PP, PSOE, Podemos, PAR, CHA y Ciudadanos) en una mesa de debate que les servirá de antesala al ejercicio de su derecho al voto. El encuentro ha sido impulsado por los propios usuarios del centro, que compartirán sus inquietudes y preguntas.

"Yo les digo que es un momento especial y diferente, porque muchos de sus compañeros que no han podido ejercer el derecho al voto nunca, a partir de ahora -con la modificación de lay electoral- van a ser ciudadanos de pleno derecho", subraya Cynta Cayetano, la directora del centro, quien ha trabajado durante meses con cerca de 200 personas para preparar esta jornada a través de talleres previos que llevan realizando desde enero. "Hemos tenido que explicarles conceptos básicos sobre la democracia representativa porque muchos tienen la capacidad jurídica modificada y es la primera vez que votan. Otros no. Pero la gran mayoría -y hay entre 120 y 130 personas apuntadas a esta mesa redonda- están muy ilusionados, emocionados y con mucho interés en votar y en que vengan representantes de los distintos partidos", asegura la directora. 

A su juicio, la modificación de la ley ha supuesto un gran avance en el reconocimiento social que se brinda a estas personas, puesto que en la mayoría de los casos se acaba declarando la incapacidad total de la persona para gobernarse a sí misma, lo que ha propiciado que durante años se les privara del derecho al voto. Con el nuevo marco normativo, pueden votar como cualquier otro ciudadano. 

"En general es una medida aplaudida por el colectivo. Es cierto que hay que hacer un trabajo previo para poder explicar en qué consiste la democracia, por qué se vota o cómo se reparten las competencias; y si ya de por sí la democracia está maltrecha, en personas para las que era un ámbito que no afectaba ha habido que impulsarlo y que entiendan que tienen un papel activo en sociedad que no han tenido nunca. Es complicado, pero lo que sí veo es mucha motivación e ilusión", reconoce esta docente, satisfecha de que a sus usuarios, las personas con las que pasa gran parte del día, se les devuelva ese "derecho de autonomía, decisión y opinión" que antes no tenían. 

Los flecos de una ley más inclusiva

A pesar de que se trata de una medida aplaudida por el colectivo, también hay voces más críticas que ven algunos "flecos" en la modificación de la ley. Es el caso de Andrés Pérez, de 64 años. Su hijo Borja, de 35, podrá votar también por primera vez este año, aunque su familia no lo ve claro. "Borja no es consciente de lo que le rodea en lo más mínimo. Es doloroso decirlo, pero mi hijo no es capaz de distinguir entre meter el voto en un sobre o en otro, y me da la sensación de que podría ser un fraude a cierto nivel. De hecho, yo no lo haré. Mi hijo no va a votar en las próximas elecciones porque votaría yo y no él", asegura este padre, de 64 años, que se muestra a favor de la modificación de la ley, pero admite que quedan "flecos" por resolver.

Uno de ellos es el hecho de que cualquier persona como su hijo Borja, con un 80% de discapacidad intelectual, pueda ser llamado a las urnas e incluso pudiera formar parte de la mesa electoral. "La ley está basada en la inclusión, y me parece fenomenal, pero estos flecos es el único inconveniente que veo en casos como el de mi hijo, con grados muy altos de discapacidad", opina este zaragozano. 

Cynta Cayetano, la directora del centro de Atades, brinda por su parte un contrapunto reivindicativo a este debate y prefiere romper una lanza a favor del colectivo. Desde su experiencia en este campo, reconoce que siempre ha sido un debate abierto y explica que hay dos formas muy diferentes de abordar la discapacidad. Una tiene que ver con el "bien superior", o lo que es mejor para el sujeto, y está ligada al modelo rehabilitador médico. "Desde la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad ya se planteaba este debate que mezcla la capacidad jurídica con la capacidad mental", explica Cynta, quien critica que el hecho de que las personas con discapacidad mental tengan una deficiencia haya servido de excusa para "eliminar de manera masiva" sus derechos, lo que, a su juicio, es "totalmente injusto". 

"La mayoría de ellos, con los apoyos suficientes, puede ejercer su derecho al voto. El hecho de que la ley permita ahora que estas personas puedan votar igual ayuda a que nos tomemos más en serio que hay que apoyarles para que puedan ejercer ese derecho", añade. 

Para ello, la directora del Centro Ocupacional Santo Ángel de Atades propone hacer un ejercicio sencillo que ella misma realiza a diario. "En mi círculo de amistades hay tantas personas que votan de forma irresponsable que me planteo por qué alguien que se dedica a la vida contemplativa y no les importa el sistema tiene más derechos; y mis usuarios, que viven en la desventaja y la discriminación, no. Es un planteamiento que me hago y al final acabo aplaudiendo la ley. Con ponerlos a votar no está solucionado el problema. La pregunta me parece oportuna, pero la respuesta -sentencia- debe ir en este sentido". 

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