Zaragoza

semana santa

Pasión cofrade de buen tamaño

Unos 150 alumnos del colegio Escolapias Calasanz volvieron este miércoles a tomar la plaza de San Roque con sus minitambores y sus pasos y peanas hechas con muñecos.

Como en las procesiones ‘grandes’, cada año hay que ir un poquito antes para hacerse con un buen sitio. Muchos niños no superan el metro de altura y desde las filas de atrás apenas se ven las borlas de sus bonetes azules. La expectación cada año es mayor y en cuanto comienzan a sonar tambores y aparecen las minimanolas con mantilla y los costaleros XXS, se desenfundan decenas de móviles en la plaza de San Roque y se afilan los codos para no perderse un detalle. Son ya nueve los años que los alumnos de entre 3 y 6 años del colegio Escolapias Calasanz llevan saliendo a las calles con sus singulares pasos y peanas confeccionados por muñecos. El centro debe tener un patrimonio ‘artístico’ que ya lo quisieran para mí muchas hermandades –incluso escenifican lluvias de pétalos y cantan saetas– y cada nueva edición recrea una escena distinta de la Pasión con sus nenucos y barriguitas.

Este año se versionó la procesión de la Exaltación de la Cruz y Crucifixión de Jesús, y los niños se dividieron en dos grupos y salieron por las distintas puertas del colegio: unos se asomaron por la calle de Palomeque con el paso de la Crucifixión de Jesús, y los otros empezaron a ver por la plaza de Salamero con el paso de la Exaltación. Fue a las puertas de la Mantería donde se llevó a cabo el encuentro y –no contentos con los aplausos de sus progenitores– los pequeños se atrevieron con una pequeña y emotiva predicación e, incluso, entonaron –con buenos pulmones– una jota. Después, cuando la marabunta en San Roque ya se hubo despejado (durante unos minutos los adultos se encaramaron a bancos, farolas y papaleras), los pequeños repitieron la procesión en el interior del patio para que la pudieran ver todos sus compañeros.

"Esta procesión se enmarca, como en años anteriores, en un proyecto formativo, en el que se educa a los niños sobre el sentido de la Semana Santa, qué es y qué se celebra en estos días", explica María Camacho, profesora de infantil del centro. Todo lo que puede verse en la procesión (los hábitos, las peanas, los estandartes, las flores…) está hecho de forma artesanal por los propios alumnos del centro, sus padres y el personal docente. Los mismos que, a buen seguro, están preparando ya algún acto de envergadura de cara al año que viene, cuando se celebre el décimo aniversario de esta actividad.

Alumnos del colegio Escolapias Calasanz volvieron este miércoles a tomar la plaza de San Roque con sus minitambores y sus pasos y peanas hechas con muñecos.
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