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Un paciente del psiquiátrico de Garrapinillos sigue desaparecido dos años después

Lorenzo Nieto salió en pijama y zapatillas del centro el 11 de abril de 2016  y nunca más se le ha vuelto a ver ni vivo ni muerto. 

La Guardia Civil busca al desaparecido en Garrapinillos
La Guardia Civil, en abril de 2016, buscando a Lorenzo Nieto en Garrapinillos
Guardia Civil

Lorenzo Nieto Peralta tenía 58 años cuando el 11 de abril de 2017 salió en pijama por la puerta del neuropsiquiátrico Nuestra Señora del Carmen de Garrapinillos en el que estaba ingresado y desde entonces está en paradero desconocido. Su mujer, María Peña Andrés, no quiere que la desaparición de su marido caiga en el olvido.

Había ingresado para ser tratado por una depresión profunda y estaba sometido a un régimen médico y de control que, sobre el papel, le impedía abandonar el centro, sobre todo porque no tenía acceso a sus efectos personales, documentación ni dinero.

Pero, a pesar de ello y de las dificultades que tenía para caminar tanto por sus condiciones físicas como por la medicación que tomaba, logró salir sin que nadie se lo impidiera. El vigilante de seguridad lo vio cruzar la puerta, pero cuando activó el protocolo previsto para estos casos ya era tarde.

La Guardia Civil organizó un rastreo por la zona al día siguiente con perros y también con buceadores por el Canal Imperial, pero la búsqueda fue infructuosa. Igualmente, amigos y conocidos del desaparecido inspeccionaron el lugar, sin éxito.

Por estos hechos se celebró un juicio civil el 28 de noviembre de 2018 en un Juzgado de Primera Instancia de Zaragoza pero, a pesar de los cuatro meses transcurridos, todavía no hay sentencia. María Peña Andrés, esposa de Lorenzo Nieto, presentó una demanda exigiendo la responsabilidad del centro, el cual se opuso alegando básicamente que fue el paciente quien ingresó voluntariamente y no estaba incapacitado.

Sin embargo, ella está convencida de que fallaron las medidas de seguridad y que no velaron por la integridad de su marido, máxime tratándose de un paciente con tendencias suicidas, antecedentes de fuga, problemas de memoria y desorientación, y sometido a un tratamiento con ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos. Igualmente, cree que deberían haberlo custodiado mejor y que, aunque no estaba incapacitado, ingresó derivado por su médico.

"Han pasado ya dos años y me siento muy sola y desamparada. El juicio se celebró hace cuatro meses y desde entonces estoy esperando sentencia; de la Guardia Civil no sé nada desde unos meses después de su desaparición y ya no se acuerdan; los partidos políticos tampoco quieren saber nada y desde el Departamento de Sanidad dijeron que revisarían el asunto y al centro pero no han hecho nada", relata María Peña Andrés, impotente con la situación que está viviendo. 

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