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Zaragoza

La familia de un paciente exige responsabilidades al psiquiátrico de Garrapinillos por su desaparición

Su esposa y su hijo cuestionan las medidas de seguridad y el centro alega que el enfermo, que salió del hospital en bata, pijama y zapatillas en abril de 2017, había ingresado de forma voluntaria y no estaba retenido.

La Guardia Civil busca al desaparecido en Garrapinillos
La Guardia Civil busco a Lorenzo Nieto, desaparecido tras salir del neuropsiquiátrico del Garrapinillos en pijama y zapatillas.
Guardia Civil

Un médico psiquiatra y el representante legal del Neuropsiquiátrico Nuestra Señora del Carmen han comparecido este miércoles en un juicio civil para responder por la desaparición de Lorenzo Nieto Peralta, cuyo paradero se ignora desde que el 11 de abril de 2017 salió del centro en pijama, bata, zapatillas y medicado con ansiolíticos, antidepresivos y un antipsicótico.

Lorenzo Nieto tenía diagnosticado un trastorno mixto ansioso-depresivo, con depresión mayor, síndrome amnésico de etiología desconocida y con riesgo de suicidio y ya había estado en ese centro en otras dos ocasiones. El 31 de marzo de 2017 volvió allí derivado por su médico psiquiatra.

Su mujer, María Peña Andrés, denunció lo ocurrido ante la Guardia Civil y el juzgado penal archivó la causa al no apreciar delito. No obstante, está convencida de que fallaron las medidas de seguridad del centro y que no se veló por la integridad de su marido, a pesar de que se trataba de un paciente con antecedentes de fuga y tendencias suicidas y su situación se había agravado esos días.

Así lo mantuvieron ayer sus letradas, Zaira Milán y Mirta Manrique, las cuales expusieron que cuando Lorenzo Nieto ingresó no se le hizo ningún examen exhaustivo sobre su capacidad de decidir y conocer, ni consta que se le hiciera un test o protocolo para determinar el riesgo autolítico. Las abogadas demandaron al centro y al médico psiquiatra Jesús Larrubia y reclaman una indemnización de 170.000 euros (90.000 para la esposa y 80.000 para el hijo del desaparecido), a pagar en 10 años, que es el tiempo que exige la ley para declarar muerto a un desaparecido.

En la vista oral, todos los médicos, enfermeros y trabajadores del neuropsiquiátrico coincidieron en declarar que el ingreso de Lorenzo Nieto fue "voluntario" y "programado", firmó el consentimiento, no estaba incapacitado judicialmente y tenía completa libertad para marcharse.

También manifestaron que cuando el vigilante de seguridad lo vio salir por la puerta avisó, activaron el protocolo de fugas y dos auxiliares lo buscaron en furgoneta por los alrededores. 

Así lo expuso el director adjunto del neuropsiquiátrico, José Luis Girón, como representante del centro, que expuso que el hospital pasa todas las inspecciones y revisiones de la DGA, tiene licencia de apertura, periódicamente comunican las altas o bajas de los trabajadores, cumplen con todas las medidas de seguridad. "Si hubieran detectado alguna deficiencia, la administración nos habría sancionado", declaró.

También lo confirmaron los testigos, entre ellos su director, Pablo Padilla Mendívil, a preguntas de sus letrados Armando Loscertales y Guillermina Aguirregomozcorta.

Las condiciones del 'régimen bata'

Una de las cuestiones más controvertidas en esta causa es el grado de vigilancia al que están sometidos los pacientes a los que se aplica el ‘régimen bata’ (o régimen B), como era el caso de Nieto, con el que se les priva de sus efectos personales y se les deja con la bata, el pijama y las zapatillas para evitar que salgan a la calle.

Según las demandantes, estos pacientes tienen "prohibida" la salida del hospital y están sometidos a un "control de ubicación". Pero , según el doctor Padilla, la salida no es que esté "prohibida" sino que no está "permitida" ni "recomendada". "Se podía ir y, de hecho, se fue", dijo ayer.

Recordó que el enfermo había estado fuera antes y "le sentó muy mal la salida" a su casa. "En mi opinión, se le puso en régimen bata para protegerlo. Se les pone así para que estén más tranquilos", dijo. A su juicio, el caso de Lorenzo Nieto era "normal" y "no había un riesgo especial".

El paciente tenía diagnosticado un "trastorno disociativo de conversión" y que recibía tratamiento para una depresión normal. "No depresión mayor", señaló. En su opinión, no se podía decir que su comportamiento fuera "imprevisible". "Tanto como el mío", añadió. También declaró que los pacientes "afortunadamente se fugan porque tienen libertad". Y que desde 1993 que dirige el centro ha tenido "cinco casos con desaparición". "Y otros muchos se van al Madrazo o a la estación y luego vuelven", explicó a la juez.

En cuanto al riesgo de quitarse la vida que había diagnosticado el psiquiatra de Lorenzo Nieto, el doctor Padilla señaló: "Hay que matizar lo del riesgo del suicidio ese. Riesgo tenemos todos.  El día 3 de abril él no lo tenía". Defendió, además, que cualquiera se puede ir de un hospital cuando quiera.

El desaparecido empezó a ser tratado en 1992

Las abogadas de la familia del desaparecido recordaron al doctor que Nieto empezó a ser tratado en 1992 de un trastorno ansioso depresivo, que tuvo momentos agudos en 2005, 2014, 2015 y 2017 y con crisis epilépticas. 

Su hermano, Juan José Nieto, declaró que se presentó al día siguiente de la desaparición en el centro y preguntó por él. "El vigilante me dijo 'yo sé nada, yo no le he dicho nada'. Yo lo que quería era ayuda y pedí hablar con el médico que lo llevaba. Me dijeron que estaba de vacaciones y les pregunté si en un caso de vida o muerte podían hacer una llamada. No quisieron", relató.

En esos momentos, según describió, su hermano tenía sobrepeso y no podía ir muy lejos. "Estaba gordo, sus movimientos eran lentos, le costaba pasear. Me consta que en casa no lo podían dejar solo porque si no se escapaba", contó y recordó que uno de esos días que se marchó lo estuvieron buscando. Cuando lo encontraron en su coche, dijo que "por qué no se suicidaba él y toda la familia (haciendo referencia a su mujer y a su hijo)", explicó Juan José Nieto.

Precisamente todas estas circunstancias hicieron que lo ingresaran por recomendación del psiquiatra de su mutua.

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