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Zaragoza

TRibunales

Acusan a dos asiáticos de intentar echar a tres okupas a machetazos de un piso en Zaragoza

Los jóvenes que se habían colado en el piso, ubicado en la calle Italia de Las Delicias, les plantaron cara armados con un martillo y otros objetos.

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El color del mango de los machetes, uno de ellos amarillo, permitió a la Policía localizarlos.
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Año y medio de prisión. Esa es la condena que ayer solicitó la Fiscalía para dos ciudadanos de origen asiático –Zhiwu Y. y Yirong Z.– por intentar echar a tres okupas a machetazos de un piso de su propiedad ubicado en la calle Italia del barrio de Las  Delicias de Zaragoza. Pero los jóvenes colombianos que se habían colado en la vivienda

-uno de ellos, menor de edad- no se quedaron de brazos cruzados. De ahí que la acusación pública también propusiera la imposición de una pena de un año de cárcel para Edgar C. Z, el único de los okupas adultos que se presentó a la vista: esposado y escoltado por dos policías, dado que se encuentra privado de libertad por otra causa.

Según el atestado de la Policía Nacional, parece que los latinos –se acusa también a Jeffersson M. G., al que no ha sido posible localizar y que está declarado en rebeldía– llevaban tan solo cinco días viviendo en el piso de Las Delicias cuando se presentaron sus verdaderos dueños, sobre las cinco de la tarde del 16 de enero de 2017. La presencia de los okupas cogió por sorpresa a los ciudadanos chinos que, en un primer momento, trataron de convencer pacíficamente a los intrusos para que se marchasen. Pero al no conseguir su propósito y considerándose legitimados para echarlos, recurrieron a otros métodos menos diplomáticos. De hecho, según declararon después los colombianos en comisaría, llegaron a meterles papeles ardiendo por debajo de la puerta e incluso rompieron el marco.

Los okupas se mantuvieron firmes y los asiáticos tuvieron que marcharse, pero regresaron más tarde armados con un par de machetes que habían tomado prestados de la carnicería de un compatriota. Los latinos decidieron plantarles cara y salieron a la calle pertrechados con un martillo, un palo, un cinturón y un destornillador.  Al contemplar la escena y lo caldeados que estaban los ánimos, los vecinos se temieron lo peor y llamaron enseguida al 091. De hecho, la rápida llegada de varios coches patrullas evitó que unos y otros llegaran finalmente a la manos y alguien resultara herido.

Los asiáticos y el okupa se acusaban mutuamente, pero sus abogados -Javier Oses y Carlos Giménez, respectivamente- decidieron finalmente retirar los cargos. Es más, dado que para los tres se pedía cárcel y que no había testigos directos de lo ocurrido, les aconsejaron no declarar durante el juicio. Y así lo hicieron. Los que sí contestaron a las preguntas de la Fiscalía y las defensas fueron los dos policías que tramitaron el atestado. Estos recordaron que vieron a los latinos con el palo, el martillo y otros objetos peligrosos. “Cuando nosotros llegamos, los chinos ya se estaban marchando, por lo que no estaban amenazando a nadie”, explicaron. “No detuvimos a nadie -añadieron-, pero levantamos un acta administrativa por tenencia de objetos peligrosos”.

En cuanto a los propietarios del piso, los agentes pudieron darles el alto en el último momento. “Los latinos nos dijeron que les habían amenazado con dos machetes: uno con la empuñadura roja y el otro, amarilla. Nos contaron también que los habían dejado en la carnicería de un compatriota que estaba justo al lado. Entramos allí y vimos dos cuchillos que coincidían plenamente con la descripción”, manifestó uno de los policías. Basándose en estas declaraciones y pese a la negativa de los acusados a declarar, la Fiscalía decidió mantener la acusación. Será ahora la titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Zaragoza quien dicte sentencia.

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