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Las nuevas exigencias municipales complican la organización de las fiestas de los barrios

El Ayuntamiento obliga a presentar dos meses antes numerosos documentos y material técnico.

Los cabezudos del Arrabal son uno de los actos más multitudinarios de las fiestas del barrio.
Los cabezudos del Arrabal son uno de los actos más multitudinarios de las fiestas del barrio.
Oliver Duch

La apertura del calendario de fiestas de los barrios se acerca y las exigencias burocráticas y en materia de seguridad que impone el Ayuntamiento para conceder los permisos han puesto en guardia a las entidades vecinales que se encargan de la organización. La concreción que se pide a los actos del programa, en un contexto en el que sin presupuesto municipal es difícil saber con qué fondos se va a contar, o los distintos certificados requeridos para seguros o escenarios son vistos por algunas entidades como ”trabas” que pondrán en peligro numerosas actividades festivas.

El martes la Oficina Económico Jurídica de Servicios Públicos envió a las juntas de distrito una circular en la que se les advertía que Servicios Públicos iba a devolver todos las peticiones de permiso de actos que no tuvieran toda la documentación. Hasta ahora, las juntas actuaban como mera oficina de registro y si faltaba algún papel se completaba en el trámite de audiencia, circunstancia que el Área no va a admitir a partir de ahora por “la sobrecarga de trabajo” que supone.

Además de este aviso informativo, que ha generado críticas entre los vecinos porque retrasa los plazos, se incorporaban como anexo todos los requisitos exigidos para la organización de actos en la vía pública. Pese a que el grado de exigencia ha ido creciendo en los últimos años con la aplicación del decreto de espectáculos de la DGA y, sobre todo, tras el accidente en la carpa de la cerveza de Valdespartera, los requisitos para este año son “una locura” para las entidades.

La asociación de vecinos del Arrabal ve en riesgo incluso las fiestas, que comienzan el próximo 10 de mayo. “Si no se nos facilitan las cosas, las fiestas están en peligro”, dice el presidente de la entidad, Rafael Tejedor . Explica que con dos meses de antelación hay que presentar el programa de fiestas definitivo, que una vez aprobado no podrá modificarse o ampliarse. En un contexto en el que no hay presupuesto y las asociaciones no tienen claro de cuánto dinero van a disponer para los festejos, hay dificultades para cerrar los actos.

“Cambiar las reglas del juego”

En este sentido, reclamó un plazo “más razonable” y “cierta flexibilidad” para presentar la programación y la documentación técnica. Desde la asociación de vecinos de La Jota, que celebra sus fiestas a principios de julio, también hay quejas. “Yo considero que la legalidad hay que cumplirla, pero es que se cambian las reglas del juego. Para unos cabezudos se están pidiendo certificaciones de todo tipo”, se queja Juan Andrés Pinilla, presidente de la entidad vecinal. “Nos están volviendo locos”, añade.

Pero Servicios Públicos no solo se exige el detalle de los actos. También pide una memoria con todos los detalles, croquis a escala e incorporar junto al seguro de responsabilidad civil un certificado específico de que hay cobertura para la actividad en concreto que se quiere programar.

Tejedor explica que se les exige una fianza ante posibles daños en la vía pública, que a su juicio les puede generar una situación de “indefensión”, o se exigen certificados de penales a todas las personas que trabajan con menores. ”Para actos ocasionales, como los cabezudos, no haría falta”, afirma el dirigente vecinal.

Pone más ejemplos de los problemas a los que se enfrentan. Por ejemplo, que se exijan los carnés de los manipuladores de alimentos cuando no se sabe a quién se va a contratar o que se pida que se saquen a concurso público las barras. Los certificados de los escenarios o los informes de ingenieros para las discomóviles son otros de los aspectos que critican los vecinos.

Manuel Escuer es el presidente de la comisión de festejos de Casetas y dice que la burocracia municipal ”se ha ido de madre” “Es una pasada. Hay cosas que son imposibles de tramitar. Hay que estar en el cumplimiento de la ley, pero desde el accidente de la Oktoberfest se quieren cubrir las espaldas y no dan ninguna facilidad”, afirma. Todos ellos recuerdan que son voluntarios, que colaboran en las actividades del barrio de forma altruista, en su tiempo libre. Por eso reclaman apoyo municipal para completar los trámites que supone la organización de los actos festivos.

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